7th de March de 2021
CóRDOBA El humor al poder
15-09-2019 00:49

Días de bonificación

Lic. Clementi Rosso - Sommelier de la política
15-09-2019 00:49

El ministro de la Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, estuvo en Córdoba esta semana y paralizó el corazón de todos los presentes cuando anunció que era partidario de la entrega de un bono, lo que trajo a la memoria la imagen de los Cecor, de los Lecor y hasta de los Luncheon Tickets. Pero yo, que estaba allí para brindarle mis sabios consejos al funcionario, advertí inmediatamente que no hablaba de lanzar compromisos de pago, porque no hace falta; si a esta altura, ya el mismo peso vale menos que una cuasimoneda, para qué gastar tinta y papel imprimiendo otra cosa.

La confusión no terminó ahí, porque en la puerta del lugar donde se realizaba la conferencia de prensa de Sica se reunió un numeroso grupo de fans de U2 que reclamaba a los gritos: “¡Entregalo a Bono!”. Mientras que al lado de ellos se agolpaban agricultores que llevan adelante huertas orgánicas, quienes sostenían que estaban allí porque les habían dicho que iban a “entregar abono”.

Fue entonces que le sugerí al ministro que cambiara de tema y no tuvo mejor idea que hablar bien de Uber. Cuando salió a la calle, los taxistas y remiseros agotaron el repertorio de improperios del idioma castellano y tuvieron que apelar a vocablos en inglés, italiano, francés y hasta en lenguas originarias para insultarlo.

Antes de retirarse, el miembro del gabinete nacional señaló que para discutir la reapertura de paritarias había que esperar el dato del porcentaje oficial de inflación. Y así, como por arte de magia, desde el Indec informaron en esa misma jornada que el índice había sido en agosto de 4%, lo que llevó a los sindicalistas a insistir con la renegociación de las pautas salariales, con la prórroga de la emergencia alimentaria y con el ruego de que se detenga la remarcación de precios, que si fuera deporte federado seguramente nos daría más satisfacciones que el básquet. Pero algunos gremialistas locales no las tienen todas consigo, porque la justicia ha detectado propiedades y sumas de dinero a su nombre que ahora tienen que justificar.

Me han llegado a decir que el secretario general de un sindicato tenía en su jardín una jirafa apodada Melman y que otro miembro de la comisión directiva coleccionaba lemures malagaches, a los que había adiestrado para que anden en bicicleta y poden la ligustrina. Otro, de gustos aún más exóticos, se habría hecho traer un bosquímano desde el desierto de Namibia para que le prenda el fuego del asado.

Esta clase de dirigentes han sido siempre el blanco de la crítica de Jorge Altamira, el legendario militante trotskista que visitó en estos días a sus pares cordobeses para respaldar a los candidatos del Frente de Izquierda y los Trabajadores. Cuando me vino a pedir que lo asesore, le pregunté por qué continuaba con su apoyo a la fórmula encabezada por Nicolás del Caño, luego de haber sido expulsado del Partido Obrero. Me dijo: “¿Qué querés que haga? Quise armar mi propia fracción, pero no encontré denominadores comunes”. Y me sorprendió su descreimiento con respecto a las posibilidades electorales de la izquierda.

“Acá el único zurdo que todavía tiene arrastre es Maradona. El problema es que, si lo hacemos hablar en un acto, el discurso va a durar más que los que daba Fidel Castro”, me confesó.

Finalmente, por supuesto, tuve que ponerle el oído a los ruegos de los delasotistas, que están muy ansiosos por la misa de hoy en memoria de su líder fallecido. Tienen la esperanza de que, durante la ceremonia, el gobernador Juan Schiaretti le diga a Alberto Fernández: “La paz sea contigo”. Y que lo mire a los ojos al rezar plegarias como “ten piedad de nosotros”, “perdónanos nuestras ofensas” o “tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria”.

Yo no quise ser agorero con ellos, pero me te∫mo que el mandatario cordobés no va abandonar su ecuanimidad. Y que, por más que lo presionen, se va a mantener más firme que granadero con tortícolis.

En esta Nota