Carlos Nayi fue taxativo al repasar la actuación inicial de la Fiscalía de Instrucción, a cargo del fiscal Raúl Garzón, en las horas posteriores a la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba. El letrado -que representa a Melissa Heredia, madre de la víctima- confirmó que la mujer regresó a la unidad judicial ese mismo domingo por la tarde con el nombre y los datos completos de Claudio Barrelier. Sin embargo, la declaración formal no le fue tomada sino hasta el día siguiente.
"Llegó a las 4 de la mañana. Y no estamos hablando de una persona que tiene auto, que tiene medios económicos. llegó como pudo a la Unidad Judicial 13 y allá se encontró con un 'espere, estamos ocupados, no hay personal' y 'se habrá ido con algún noviecito, tenga paciencia'", relató Nayi, describiendo el trato que recibió la madre en su primera presentación, entre las cuatro y las ocho y cuarenta y dos de la mañana del domingo 24 de mayo.
Nayi reconstruyó que, en esa instancia inicial, la investigación se orientó hacia un tal Franco, un joven detenido por otra causa al que Melisa había mencionado como posible “novio” de su hija. Barrelier, quien había engañado a la madre diciéndole que la había visto subirse a un auto en la intersección de Fragueiro y Juan del Campillo, no estaba todavía en el radar de la pesquisa.
El punto de inflexión llegó cuando el remisero que había visto la imagen de Agostina difundida en los medios se comunicó con la madre y le describió al sujeto que la había acompañado. Melissa lo reconoció como Barrelier de inmediato. "¿Qué hizo la madre? De inmediato volvió al mismo lugar donde sufrió un destrato, la Unidad Judicial 13, y aportó todos los datos de Barrelier y pide urgencia", señaló el letrado.
Fue ahí donde el abogado ubicó el segundo reproche a la fiscalía. "¿Y el remisero? ¿Cuándo se le toma declaración? Al otro día", afirmó Nayi con énfasis, destacando que esa demora en formalizar el testimonio de la madre -ya con el sospechoso identificado- constituyó una negligencia con consecuencias directas sobre el ritmo de la investigación.
"Soy crítico de lo que ocurrió en las primeras horas, merece un examen y determinación de responsabilidades", sostuvo el abogado, quien sin embargo diferenció esa etapa del trabajo posterior de la fiscalía. Nayi destacó que en la causa intervienen actualmente el fiscal Garzón, el fiscal Vázquez como colaborador, un fiscal especializado en violencia de género y otro en delitos contra la integridad sexual, con "varios gabinetes trabajando las 24 horas".
La postura de Nayi se suma a las críticas que rodearon además la activación tardía de la Alerta Sofía y que tuvieron su expresión más visible durante la marcha de Ni Una Menos del miércoles, donde referentes feministas y parte de la sociedad cordobesa reclamaron la salida del fiscal Garzón. El propio fiscal respondió a esas críticas al señalar que "a mí no me dijeron 'investigue este crimen', a mí me dijeron 'busque a una niña desaparecida'".
La Fiscalía General de Córdoba, a cargo de Carlos Lezcano, ratificó que Garzón continuará al frente de la investigación, aunque dispuso de manera excepcional la incorporación de fiscales especializados en violencia de género. Además, la fiscalía decretó el secreto de sumario por diez días a partir del 3 de junio, "en virtud de las nuevas medidas de investigación ordenadas y en ejecución dentro del proceso".
Desde la querella que representa a la madre, Nayi también anticipó que la investigación no se circunscribirá a Barrelier como autor único. El abogado sostuvo que hay elementos que apuntan a terceros que habrían prestado logística, medios de transporte y apoyo económico al imputado, y que la calificación legal debería ampliarse para capturar esas responsabilidades bajo la figura del femicidio, cuya pena en caso de condena es la prisión perpetua.