En medio de la polémica por la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, volvió al centro del debate una cuestión técnica con impacto político: la actualización de la canasta con la que se calcula el Índice de Precios al Consumidor (IPC). La discusión se reactivó porque el Gobierno postergó la implementación de la canasta basada en la encuesta de gastos 2017/18, que estaba prevista para enero de 2026.
En el programa Es por Acá de Punto a Punto Radio (90.7), el economista Patricio Canalis, de IDESA, explicó por qué conviven en la conversación pública “dos IPC” y qué tan distinta puede ser la inflación según el peso que se le asigna a cada rubro del consumo.
Qué mide el IPC y por qué importa la “ponderación”
Canalis señaló que el INDEC no sólo releva precios: también define cuánto pesa cada producto o servicio en el índice. “Hay más de 10.000 productos, pero después el peso que le da a cada producto es diferente”, explicó, y ejemplificó que alimentos suelen ponderar más que educación o algunos servicios porque así es el gasto promedio de los hogares.
En ese marco, remarcó que el reclamo por una actualización apunta a que la canasta vigente se basa en patrones de consumo de 2004, mientras que la propuesta de actualización toma como referencia la Encuesta Permanente de Hogares de 2018.
Servicios, tarifas y el “cambio de foto” del consumo
Uno de los puntos centrales del análisis fue el peso creciente de los servicios en el presupuesto familiar: “De 2004 a 2018 aumentó la ponderación que los hogares le dan a los servicios”, afirmó, y lo vinculó con el efecto de los regulados: “La boleta de luz, la boleta de agua, el gas”.
En línea con esa explicación, la canasta de 2018 baja el peso de alimentos y sube el rubro “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, lo que hace que tarifas y alquileres tengan mayor incidencia que hoy.
Canalis subrayó que, al menos mirando el último año, el cambio no implicaría saltos enormes: “La diferencia entre uno y otro índice fue de un punto, no más. No es que estamos hablando de que te cambia 10 puntos de poder adquisitivo”, dijo.
“Actualizar la canasta no es falsear datos”
Otra cuestión es la dimensión de confianza pública, el economista buscó separar una discusión metodológica de una sospecha de manipulación: “Nos guste o no, pero es objetivo la medición del índice”, sostuvo, al tiempo que recordó el impacto que tuvo la crisis de credibilidad del INDEC en años del kirchnerismo.
Por ahora, el Gobierno mantiene la publicación del IPC con la canasta vigente y dejó la actualización “hasta nuevo aviso”, tras la renuncia de Lavagna.