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CóRDOBA / Servicios Públicos
domingo 28 julio, 2019

El agua que toman los cordobeses, en la mira

El mal gusto y olor que se registra en los últimos días puso en alerta a varias organizaciones. Reclamos a la prestataria y al Ersep por más información.

por Ariel Bogdanov

EN ALERTA. Especialistas en temática ambiental quieren saber que tipo de algas se encuentran en el agua que proviene del San Roque. Foto: Cedoc Perfil
domingo 28 julio, 2019

Aquella premisa aprendida desde la escuela primaria que afirma que el agua es inodora, incolora e insípida estuvo lejos de aplicarse en la que bebieron los cordobeses en los últimos días. Desde diversos barrios de la ciudad de Córdoba y de localidades de las Sierras Chicas, los usuarios se quejaron por el desagradable sabor y el mal olor que contenía el vital elemento provisto por la empresa Aguas Cordobesas. Desde la compañía, perteneciente al grupo Roggio, emitieron un comunicado explicando que se debía al ingreso de algas a la planta potabilizadora y fue calificado como un “fenómeno estacional”. “Les informamos que la planta potabilizadora Suquía se vio afectada por el ingreso de algas, fenómeno de índice estacional, las cuales son removidas exitosamente en el proceso de potabilización”, aseguró el parte de prensa de la empresa. “De esta manera, se garantizan las condiciones de potabilidad del agua para consumo humano. No obstante, mientras se mantenga este fenómeno, es posible que se perciban olor y sabor en el agua potabilizada”, finalizó el comunicado, considerado como insuficiente por algunos especialistas. Exigen tanto a Aguas Cordobesas como al Ersep, el organismo que oficia como fiscalizador de la calidad del servicio, más información respecto a la calidad del agua corriente. El Foro Ambiental Córdoba, representado por Federico Kopta, presentó el pasado jueves por la tarde un escrito dirigido a Mario Blanco, presidente del Ersep, solicitando precisiones respecto a las especies de algas que generan el problema en el agua.

En concreto buscan saber si se analizó y si existen efectivamente cianobacterias, actinomicetos, y algas flageladas. El propio Kopta explicó el porqué del pedido: “El hecho de no saber siquiera cuáles son las algas que generaron el mal olor y sabor es una falencia. Cuando es un alga flagelada puede dar mal gusto, pero no pasa nada; distinto es el caso de una cianobacteria que puede generar problemas en la salud. Creo que hay una responsabilidad más grande del Ersep. Es el organismo del Estado, se lleva un montón de recursos y es el que debe preservar e informar para tranquilizar a la población”, expresó Kopta en diálogo con PERFIL CORDOBA. “Básicamente lo que preguntamos es si han hecho análisis de Geosmina; Metil e Isoborneol; que son sustancias que generan olor a moho y a pescado. Por la resolución 174 deben monitorearlo. También si han hecho análisis de microsistinas que son sustancias hepatotóxicas, las cuales tienen límites claramente fijados”, agregó el ambientalista con algún escepticismo respecto al pedido de precisiones.

En una línea similar se manifiesta Medardo Ávila, coordinador de la Red Universitaria de Ambiente y Salud y profesor en la Facultad de Medicina de la UNC. “El tema del agua lo venimos siguiendo y abordando desde hace mucho tiempo porque creemos que el lago está agonizando”, consideró Ávila. “Las algas son el problema menor, el tema es que el agua está llena de cianobacterias, las cuales generan una toxina, que es un veneno natural. El frío está matando las algas y cuando las bacterias se mueren empiezan a liberar sustancias que tienen dentro de sus células; generan ese olor y ese gusto que tiene el agua parecido a Gamexane”, remarcó el profesional. “Esa es una de las sustancias que se liberan de las células y tienen el potencial de generar problemas en el hígado, al punto que desde hace tiempo sugerimos no comer pejerreyes pescados en el Lago San Roque”, agregó.

“El año pasado le exigimos al Ersep que nos diera información y nos entregaron un informe de agua, pero allí no está informada la microcistina y ninguna toxina, como si no la hubieran medido. Lo que sí aparece en el agua de la canilla son las cianobacterias. El tema es que queremos más información para ver si hay toxinas liberadas por estas bacterias”, completó el ambientalista.

 

 

Ciqa y Aguas, aclaran

Ciqa es el Centro de Investigación en Química Aplicada, dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que el Ersep contrata para realizar los análisis de agua. Ambientalistas denuncian que Javier Britch, quien en la página de Ciqa figura como director de investigaciones, es el actual Secretario de Ambiente de la Provincia, funciones que para los denunciantes son incompatibles debido a que el estado provincial tiene muchos intereses en juego. Sin embargo, Héctor Macaño, director del organismo aclaró a este medio que Britch está en uso de licencia y no interviene en el ente dependiente de la UTN. La segunda aclaración, y tal vez la más importante por parte, es que ellos no difunden informes debido a que se entregan al Ersep y ellos son quienes deben brindar estos resultados. Este punto fue remarcado por Macaño. “No somos quienes damos los resultados. Ellos tienen sus profesionales y somos respetuosos de ellos. Nosotros trabajamos de acuerdo con las leyes de la provincia que establece los parámetros para que un agua sea potable”, explicó el director de Ciqa.

Respecto al olor, Macaño aclaró que hay parámetros que son difíciles de analizar. “Desde el centro de investigación nos basamos en lo que podemos medir. No nos guiamos por las sensaciones. Venimos midiendo y monitoreando constantemente el agua de red”, agregó. Desde Aguas Cordobesas, ante la consulta de este medio, ampliaron la información que circuló durante la semana: “A raíz del importante incremento de algas en el agua cruda que ingresó en Planta Suquía a fines de la semana pasada, nuestro trabajo consistió en adecuar la cadena de tratamiento para la potabilización. Se procedió a incorporar Ozono(O3), que es un poderoso oxidante y también se puso en marcha el equipo de dosificación de carbón activado en polvo (CAP), para absorber olor y sabor”, detallaron desde la compañía. “De esta manera, todos nuestros equipos se encuentran trabajando a pleno y en forma permanente, para disminuir los efectos de este tipo de algas presentes en el agua cruda. Una vez más, y contando con todos los análisis que efectuamos diariamente en el proceso y en la red de distribución, aseguramos que el agua entregada desde nuestras plantas es apta para consumo humano”.

 

 

Qué dice ‘la 174’

La resolución 174 escrita en 2016 por un grupo de profesionales de distintos ámbitos, fija las normas de calidad y control del agua para ser bebida dentro del ámbito de la provincia de Córdoba y actualiza la resolución 608/93, existente hasta ese momento. En el documento de 150 páginas detalla de manera precisa las características físicas y químicas que pueden afectar la aceptabilidad del agua. Recopila normas, instructivos y procedimientos. Entre varios parámetros en el inciso 1.2.10 establece que el agua de consumo “debe tener un aspecto, sabor y olor, aceptable para el consumidor”. También especifica cuál es el límite que debe haber de cada una de las toxinas liberadas por algas para que no afecte la potabilidad del vital elemento. PERFIL CORDOBA intentó dialogar con algún directivo de Ersep, pero desde el área de prensa se excusaron de hacer declaraciones debido a que el ente está mudando su sede.

Res 174 Cba
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