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VUELVE UN CLÁSICO AL LIBERTADOR

El Ballet de la Provincia y la Sinfónica reponen “Giselle” en Córdoba

La provincia se prepara para recibir una puesta que conjuga la potencia de la Orquesta Sinfónica y el Ballet Oficial, bajo la dirección de Hadrian Avila Arzuza.

Giselle en el Libertador
Un clásico. El Ballet Oficial de la Provincia se prepara para el estreno de Giselle, bajo la dirección de Hadrian Avila Arzuza. | Cedoc Perfil

El Ballet Oficial de la Provincia, en un trabajo conjunto con la Orquesta Sinfónica de Córdoba, regresa a escena con “Giselle”, la obra cumbre que modificó para siempre la historia de la danza universal.

Bajo la dirección general del maestro Hadrian Avila Arzuza y con una reposición coreográfica adaptada por Martín Miranda, las funciones se desarrollarán a fines de junio con un calendario que prevé presentaciones el jueves 25, viernes 26 y martes 30 a las 20, sumando una función vespertina el sábado 27 a las 17 y un cierre el domingo 28.

La revolución estética del ballet blanco

La relevancia de “Giselle” no es menor para el circuito artístico, ya que la coreografía original de Jules Perrot y Jean Coralli reinventó los parámetros del ballet clásico.

A partir de esta pieza, el virtuosismo técnico se subordinó a la dramatización y a la construcción psicológica de los personajes, rompiendo con las estructuras rígidas de la época.

Asimismo, la obra consagró definitivamente el uso de las zapatillas de punta, la simetría del denominado “ballet blanco” y el empleo del tutú largo con múltiples capas de tul.

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Por otro lado, en el plano musical la partitura de Adolphe Adam significó otra ruptura sustancial. La composición abandonó el rol decorativo que solía tener la música en la danza para asumir una función narrativa. A través del uso de leitmotivs asociados a personajes y estados de ánimo específicos, la orquesta se transforma en una voz que relata la acción y profundiza en las emociones que se despliegan sobre el escenario.

Locura, redención y el mito de las Willis

El argumento de la obra teje una tragedia donde el amor deriva en el extravío mental. La trama sigue a Giselle, una joven campesina enamorada de Albrecht, un noble que oculta su identidad bajo ropajes de aldeano.

A pesar de estar comprometido con otra mujer, el noble sostiene el engaño para estar cerca de ella; sin embargo, al descubrirse la verdad de la traición, la joven pierde la razón y danza de manera frenética hasta morir ante la mirada atónita de su pueblo.

El segundo acto traslada la acción a un territorio mitológico y subterráneo. Allí, la protagonista es recibida por las Willis, los espíritus de mujeres que murieron por amor antes de celebrar sus bodas. Cuando Albrecht se adentra en ese bosque decidido a buscarla, el amor de Giselle se convierte en el único salvoconducto para evitar que las almas espectrales se cobren su vida.

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Para dar sustento visual a esta narrativa gótica y romántica, la producción cuenta con un equipo técnico local: el diseño de escenografía está a cargo de Ana Laura Morán Morales, el vestuario fue confeccionado por Jimena Rivas, mientras que el diseño lumínico corre por cuenta de Sebastián Sánchez Espejo y Emilia Bravo.

Las localidades ya se encuentran disponibles tanto en la boletería del teatro como a través de la plataforma Autoentrada y los precios oscilan según la ubicación: la platea tiene un valor de $50.000 pesos, la cazuela se ubica en $40.000, la tertulia en $30.000 y el paraíso en $15.000.