El revés que sufrió el oficialismo radical en el Congreso partidario, donde fracasó el intento de prorrogar los mandatos de la conducción encabezada por Marcos Ferrer, aceleró la carrera por el control de la UCR cordobesa.
Mientras el presidente del partido deberá convocar en los próximos días al Comité Provincia para definir el cronograma electoral de las internas, el candidato con banca deloredista Matías Gvozdenovich endureció el discurso contra el peronismo de Martín Llaryora y los sectores internos que, según sostiene, "transan" con el oficialismo provincial.
"Yo arranco en los próximos días", confirmó a Perfil Córdoba el presidente del bloque de legisladores radicales, quien aparece como el candidato natural del núcleo de poder que lidera Rodrigo de Loredo para retener la conducción partidaria, con "el diablo (por el PJ) metiendo la cola" en la interna UCR.
La definición politica del "Ruso" Gvozdenovich llega apenas días después del traspié que sufrió el oficialismo en el Congreso radical y marca el inicio de una campaña que, desde el deloredismo, buscará revalidar en las urnas el predominio que tiene dentro del partido.
El dirigente del sureste provincial dejó en claro cuál será el eje político de esa construcción. "La opción que vamos a presentar nosotros es antiperonista. Vamos por un radicalismo puro, por volver a las bases radicales. Son momentos de levantar la bandera del partido", declaró.
Pero fue un paso más allá al marcar diferencias tanto con el cordobesismo como con los sectores internos que cuestionan la conducción partidaria. "Vamos a buscar la unidad entre los que queremos gobernar Córdoba, no entre los que quieren transar con Llaryora", afirmó.
El parlamentario remató con un mensaje dirigido a propios y extraños. "Nosotros vamos a hacer un espacio que no transe con el peronismo. Basta de los radicales llaryoristas, de los radicales amarillos o violetas. Yo quiero radicales rojo y blanco, con vocación de poder para gobernar Córdoba".
Se viene la convocatoria
Con la prórroga definitivamente descartada, ahora toda la expectativa está puesta en la convocatoria que deberá realizar Ferrer al Comité Provincia para definir el cronograma de las elecciones internas. Se espera que la reunión se concrete entre esta semana y el comienzo de la próxima.
Todavía resuenan los ecos del Congreso partidario del sábado pasado, donde la oposición interna a De Loredo consiguió articular un grupo de 41 congresales para bloquear la intención del oficialismo de alcanzara los dos tercios necesarios para extender los mandatos de la conducción.
Caída esa estrategia, el radicalismo quedó obligado a ingresar formalmente en modo electoral. "Entiendo que entre esta semana y el comienzo de la próxima se citará una reunión del Comité Provincia para poner un cronograma", señaló un dirigente opositor al deloredismo. Desde el mestrismo también pusieron la mirada sobre el organo partidario que tiene a su cargo "ajustar un cronograma a los plazos" que establece la Carta Orgánica, dijeron. El mandato de la actual conducción vence el 30 de septiembre.
Se espera que el oficialismo partidario lleve un borrador de cronograma electoral al próximo encuentro del Comité Provincia. Sin embargo, detrás de esa discusión formal ya comenzó otra mucho más profunda: la negociación política sobre cómo se resolverá la conducción del partido.
No hay un frente opositor
El dato político que dejó el Congreso radical fue que, por primera vez en mucho tiempo, los distintos sectores enfrentados al deloredismo lograron articular una causa común para bloquear la prórroga de los mandatos. Sin embargo, esa mayoría circunstancial no implica que exista un frente opositor consolidado para disputar la conducción de la UCR.
Como anticipó este medio, el rechazo a la extensión de los mandatos reunió a Confluencia, el espacio que responde a Ramón Mestre; Identidad y Conducta Radical; Córdoba Abierta, de Fernando Montoya; y la denominada Tercera Vía. Pero, alcanzado ese objetivo, sus caminos divergen.
El mayor volumen político de las 41 voluntades que bloquearon la maniobra de Ferrer y De Loredo fue aportado por el mestrismo y los sectores de Más Radicalismo, mientras las miradas se posan sobre Juan Negri y Javier Bee Sellares por los votos que faltaron. Por su parte, la Tercera Vía buscó capitalizar buena parte del impacto político del resultado.
En Confluencia sostienen que el rechazo a la prórroga debe abrir una instancia de diálogo político que, según cuestionan, nunca existió durante la gestión de Ferrer. La prioridad del espacio es intentar construir una lista de unidad. Si ese camino fracasa, aseguran que competirán con candidato propio.
Mestre viene sosteniendo desde hace meses la necesidad de acordar una plataforma común para el radicalismo cordobés. Se trata de una batería de "puntos de acuerdo para el futuro de Córdoba", concebida primero para ordenar el debate interno y luego como base para eventuales alianzas opositoras al PJ.
En Identidad y Conducta Radical, en cambio, la decisión es ir a internas. El espacio que lidera Carlos Becerra impulsa la candidatura del dirigente alfonsinista Martín Lucas y rechaza cualquier posibilidad de entendimiento con Javier Milei de cara a 2027.
"Una creciente minoría ha dicho no al tutelaje del partido y entiende que la fuerza política no ha tenido, no tiene ni tendrá dueños. El Partido somos todos los afiliados", sostuvo ese espacio en un documento difundido tras la caída de la prórroga. Y remarcó: "Como le dice que no a Milei y La Libertad Avanza, también le dice que no al gobierno provincial y a sus injerencias dentro del partido".
La denominada Tercera Vía también acelera su propio proyecto. Ese espacio ya instaló la figura del intendente de Mina Clavero Luis Quiroga como candidato para conducir el radicalismo cordobés. "Es el triunfo del partido, no de una postura. Hoy el radicalismo empieza a ponerse de pie caminando juntos, a pesar de las diferencias", afirmó Quiroga luego del Congreso.
Su planteo es claro: primero elegir democráticamente las nuevas autoridades y, recién después, que el Congreso partidario defina la política de alianzas y las candidaturas para 2027.
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Internas y la mano del PJ
En el círculo próximo a De Loredo sostienen que detrás del rechazo a la prórroga existió una fuerte incidencia del peronismo provincial y apuntan particularmente contra radicales alineados con el cordobesismo, como la vicegobernadora Myrian Prunotto y el exlegislador Orlando Arduh. En el oficialismo partidario no ocultan el malestar y aseguran que el PJ "metió la cola" en el radicalismo para fogonear la interna y dividir.
La disputa que acaba de abrirse excede largamente la renovación de autoridades. La conducción que resulte electa administrará el ciclo político que desembocará en las elecciones provinciales de 2027. Tendrá en sus manos la negociación de alianzas, la definición de candidaturas y la estrategia electoral del partido opositor al peronismo cordobés.
Después del revés sufrido en el Congreso, el deloredismo deberá demostrar en las urnas internas el verdadero volumen político de la coalición que construyó alrededor de De Loredo para retener el control del partido. En ese espacio insisten en que el exdiputado continúa siendo el dirigente con mayor liderazgo dentro de la UCR cordobesa y el principal aspirante radical a disputar la gobernación en 2027.
En el núcleo de poder deloredista le quitan dramastimo a la caída de la prórroga y no le esquivan a los comicios internos. Pero, detrás de la lectura que hacen de la situación, hay todo un mensaje: "El sello por sí solo no tiene valor, lo que vale es la estructura política alineada con De Loredo 2027", lo que en la jerga deloredista llaman la "escudería" para competir en las urnas el año próximo contra Llaryora.