miércoles 05 de octubre de 2022
CóRDOBA EL HUMOR AL PODER

El espanto no es pantomima

04-09-2022 00:49

En un mundo en el que hay aviones que impactan contra edificios, millonarios que envían naves espaciales tripuladas a Marte y verduleros que cobran 350 pesos por el kilo de cebolla, el intento de asesinato a una vicepresidenta no tendría por qué ser calificado a priori como una “pantomima”.

Sin embargo, luego de que alguien apuntara un revólver contra Cristina Fernández y gatillara (sin que se produjese el disparo), entre una mayoría de voces opositoras que expresaron su repudio, se colaron algunos tuits más desubicados  que pedirle a Martha Argerich que toque “El bombón asesino”. Si se incluyera en la currícula del secundario la materia Teorías Conspirativas, sobrarían profesores capacitados para dictarla.

La respuesta oficial ante este grave atentado no se hizo esperar: se creó una comisión y se decretó un feriado nacional, dos medidas sin duda fundamentales para cambiar de raíz la espiral de violencia en la que parece haber ingresado la situación social y política argentina. También se podría haber desplegado la siempre efectiva táctica de pedir renuncias, que aplica tanto para el gabinete de la Nación, como para el consorcio de un edificio o una asociación de bochófilos.

Quizás la frase más escuchada fue la de “solicitar el esclarecimiento de este hecho”, una manifestación de deseos no suele ser satisfecha en un país donde todavía se desconoce el autor intelectual de la muerte de Facundo Quiroga.

La paradoja es que a partir de un suceso dramático como este, se planteó una tregua en el ahondamiento de la grieta, que ya tenía más profundidad que una reflexión de Darío Sztajnszrajber. Dirigentes del oficialismo y del arco opositor coincidieron en expresar su consternación por lo ocurrido, algo que en cualquier otro lugar del mundo sería esperable pero que entre nosotros suena tan raro como un chape de un hincha de Boca con uno de River. O lo que es peor, como un abrazo fraterno entre una fan de Taylor Swift y una de Miley Cyrus. Al menos podemos quedarnos tranquilos de que todos estarán unidos ante circunstancias que pongan en riesgo el orden institucional, como esta del jueves a la noche o el desempeño de la selección en Catar.

Cuando todavía no nos preocupábamos por magnicidios, el legislador porteño Roberto García Moritán, a quien popularmente se lo conoce por el apodo de “El marido de Pampita”, presentó un controvertido proyecto para demoler el emblemático edificio del Ministerio de Desarrollo Social con el fin de mejorar la circulación de la avenida 9 de Julio en la ciudad de Buenos Aires. De prosperar esta iniciativa, García Moritán iría por más y desde la representación del partido Republicanos Unidos se elevarían propuestas como dinamitar las Cataratas del Iguazú para hacer navegable el río, autorizar la voladura del cerro Aconcagua para acelerar el tránsito entre la Argentina y Chile y, a escala internacional, derrumbar las pirámides egipcias para que las caravanas de beduinos puedan recorrer con mayor rapidez el desierto.

De repente nos damos cuenta de que falta apenas una semana para las elecciones en Marcos Juárez, que desde 2014 han tomado el carácter de una probeta para alianzas políticas y de un banco de pruebas para instrumentos de realización de encuestas, con márgenes de error superiores a los del VAR. Ahora que las mediciones indican que la candidata de Juntos por el Cambio Sara Majorel estaría descontando la distancia que le había sacado Verónica Crescente (apadrinada por Juan Schiaretti), la coalición opositora desplegó en el sur cordobés su álbum de figuritas, que no incluye a Leo Messi pero que cuenta con jugadores hábiles para desmarcarse y clavarla en el ángulo.

Tal vez con la idea de pisar popó de vaca para que le traiga suerte, Patricia Bullrich visitó ayer la Sociedad Rural de Jesús María y tiene pensado viajar hoy a Marcos Juárez, donde la esperarían a las seis de la mañana para que participe del toque de diana y comparta un jarro de mate cocido con los vecinos. Luego de someter a una serie de movimientos vivos al intendente Pedro Dellarossa, en castigo por algunas decisiones erradas que habría tomado al confeccionar su lista, la presidenta del PRO encabezará el cierre de campaña de la alianza que –paradójicamente– pretende que nada cambie en ese municipio al que se considera  “el kilómetro cero del cambio”.

(*) Sommelier de la política

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