lunes 03 de octubre de 2022
CóRDOBA EN PRIMERA PERSONA

“En la cárcel estamos sentados sobre una bomba de tiempo que ya explotó”

Mariano Fontán, detenido desde hace un año y medio por la causa Euromayor, relató cómo viven la pandemia en el encierro, con contagios de Covid-19 en el interior del penal.

27-09-2020 00:37

El lunes pasado, al mediodía, PERFIL CÓRDOBA entrevistó a Mariano Fontán. El abogado de 54 años está detenido desde el 20 de marzo del año pasado en el complejo de Bouwer por una de las estafas inmobiliarias más grandes de Córdoba. La causa Euromayor sigue en etapa de instrucción. Está imputado, además, por presunta asociación ilícita.

La comunicación estuvo centrada en un testimonio personal de lo que vive una persona procesada en el interior de la cárcel de Bouwer en el contexto de pandemia, habiéndose confirmado casos positivos de Covid-19 en el interior del penal.

Fontán compartía celda con otro de los imputados en la misma causa, Jorge Airaudo, operado recientemente, quien el martes fue trasladado a un sanatorio privado por una descompensación en su salud. A partir de ahí, Fontán fue aislado.

A mediados de la semana pasada, el Servicio Penitenciario informó oficialmente que habilitó las carpas sanitarias para casos de coronavirus. Antes de estos eventos, este medio registró el siguiente diálogo con Fontán:

—¿Cómo están atravesando la pandemia?

—Estamos sentados sobre una bomba de tiempo que ya explotó. En el pabellón donde estamos nosotros, el E4, hay 50 personas en 25 celdas. El Servicio Penitenciario nos informó que tenemos cuatro positivos y cuatro sospechosos. Lo bueno es que nos informan, hay diálogo. Adentro, la gente está con síntomas pero no se anima a ir al servicio médico porque vuelven peor. Hay personas mayores con patologías preexistentes a las que se ve con mal semblante. Cuando se presentaron habeas corpus, la fundamentación era que el ámbito penitenciario se consideraba el más seguro para los pacientes de riesgo, cosa que es una locura.

—¿Dónde se aísla a los positivos?

—Lo que puedo decir es lo que escuché. No lo vi yo directamente. Están en los espacios destinados a las visitas privadas. Los podemos escuchar desde la cancha de fútbol porque nos gritan desde las ventanas de las privadas. Ahí aíslan a los casos sospechosos. Ahora, alguno de ellos puede ser positivo. Entre eso y propagar el virus no hay distancia. También están las carpas sanitarias y los salones de visitas, algunos con colchones o con medidas higiénicas no demasiado buenas. Estadísticamente no puedo dar precisiones. Pero si uno suma los que salen del frente, del costado y lo que está pasando en el pabellón, la sensación es que esto está desbordado. Se advierte en el personal del Servicio que viene a entregar los tratamientos a las personas que están enfermas. Parecen vestidos con trajes espaciales. Ellos están en el mismo barco que nosotros. No están muy contentos de estar acá.

—¿Con quien comparte la celda? 

— Con Jorge Airaudo. Cuando tuvo que ir al hospital para ser operado hizo cuarentena en otro lugar que llaman ´la heladera´, porque es frío. Ahí tienen que comer con la mano, no tienen baño. Cuando vinieron de Derechos Humanos limpiaron el lugar, como si lo hubieran maquillado un poco.

—¿Qué medidas de higiene les han proporcionado?

—Por cuestiones de seguridad dicen que no pueden darnos alcohol en gel. Nos dan lavandina y barbijos porque los pedimos. Procuramos tener el pabellón bien higienizado pero esto es como meter a 10 personas en una habitación de dos por dos. Tarde o temprano el virus se propaga. Yo me he sentido mal y tengo paracetamol porque tengo pánico de que me saquen afuera, que me pongan en aislamiento. Te diría que la situación es casi tortuosa. Debo decir que la respuesta a todo esto la tiene que dar la Justicia, no el Servicio Penitenciario.

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MARIANO FONTÁN. El miércoles pasado fue aislado porque se confirmó que su compañero de celda tenía coronavirus.

PRISION PREVENTIVA, CONDENA ANTICIPADA

Mariano Fontán insistió en cuestionar las prolongadas prisiones preventivas que dictan fiscales y jueces en Córdoba y definió como un ´apriete´ la modalidad de juicios abreviados. “Desde mi punto de vista hay una política que va mucho más allá del estado de derecho y el espíritu republicano. Hay algo clarísimo: cuando se concedieron las prisiones domiciliarias en (la provincia de) Buenos Aires, nosotros vimos todo por televisión. Nunca nadie distinguió algo que es totalmente distinguible en un estado de derecho. El mensaje de liberar presos es disvalioso para la sociedad. Pero los presos no son todos iguales. Hay sospechosos, procesados que tienen derecho a que la situación sea la menos lesiva para su integridad física, psíquica y moral; y hay otros que están condenados”.

—¿Cuánto tiempo lleva detenido?

—Un año y medio y estoy acusado de una asociación ilícita producida hace más de una década. En 2019 dijeron que formé parte de una banda en 2009. Hay firmas falsificadas que yo desconocí. Hasta el día de hoy no están los dictámenes periciales. Hay un modus operandi de la Justicia. Te mantienen dos años presos, no te dejan presentar pruebas, menos ahora con la pandemia, y después de dos años y medio te ofrecen un juicio abreviado para que levantes la mano para hacerte cargo de algo que no hiciste. Salís condenado pero fuiste apretado.

—¿Ha pedido la excarcelación?

—Estoy pidiendo un cese de prisión porque no hay riesgo procesal. Mi hija estuvo internada por problemas psiquiátricos, mi casa está a punto de ser rematada por efecto de la causa, no me dejan trabajar y me han dejado en la ruina.

La abogada defensora, Carmen Bercovich, dijo a este medio que pidió el cese de prisión y especificó que la Fiscalía "es la responsable de la integridad física y psíquica de Fontán"