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Grieta latente en el PJ cordobés: Caserio admite que una candidatura de Schiaretti "puede generar diferencias"

La vicepresidenta de ERSeP y referente del PJ en Punilla, hija del armador de la candidatura de Axel Kicillof en Córdoba, reconoció que una eventual postulación nacional de Juan Schiaretti podría tensar la unidad que hoy exhibe el peronismo provincial en torno a Martín Llaryora.

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Mariana Caserio, vicepresidenta de ERSeP. | CEDOC

Mariana Caserio admitió que no descarta una nueva candidatura presidencial de Juan Schiaretti de cara a 2027, pese al esquema de unidad que el peronismo cordobés construyó en torno a la reelección del gobernador Martín Llaryora. La definición llegó al ser consultada sobre qué ocurriría si el schiarettismo decide avanzar con un armado nacional propio, en momentos en que la estructura provincial trabaja de manera coordinada para sostener al mandatario.

La pregunta no es menor para la propia dirigente. Caserio es hija de Carlos Caserio, histórico armador del peronismo cordobés que hoy conduce la promoción en la provincia de la candidatura del gobernador bonaerense Axel Kicillof, mientras ella responde políticamente a la línea de Llaryora. Ese cruce de pertenencias, dentro de una misma familia y de un mismo espacio partidario, expone las tensiones que atraviesan al PJ cordobés de cara a la carrera presidencial, incluso cuando sus dirigentes remarcan puertas afuera un discurso de unidad.

Consultada sobre esa doble pertenencia, Caserio trazó una distinción clara entre su rol y el de su padre. "Yo hoy no soy parte del armado a nivel nacional, estoy abocada a lo provincial y a lo local. Pero hay un grupo grande de compañeros de toda la provincia que están en un proyecto para acompañar a Kicillof", explicó, en referencia al espacio que conduce Carlos Caserio.

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Sobre la chance concreta de que Schiaretti vuelva a competir por la presidencia, la dirigente evitó cerrar la puerta: "Puede pasar. Creo que no hay que descartarlo", dijo en FORUM.

Caserio también reconoció que ese escenario podría reabrir fisuras dentro del espacio, aunque relativizó su alcance. "Obviamente puede llegar a generar algunas diferencias, pero creo que está muy claro que hay un grupo de compañeros que está acompañando a Axel, y eso va a ser así. No va a cambiar por cualquier otra decisión", afirmó.

El antecedente pesa: en 2023, la convivencia entre el schiarettismo y el sector que impulsaba a Sergio Massa ya había generado fricciones dentro del peronismo cordobés, un escenario que hoy vuelve a asomar de cara a 2027 con Llaryora y Kicillof como referencias provinciales y nacionales del espacio.