Con más de 900 viviendas en ejecución, nuevas compras de tierra en carpeta y obras de infraestructura proyectadas en distintos barrios, la Cooperativa Horizonte encara 2026 con un doble desafío: sostener el ritmo de construcción y ampliar su escala en un contexto económico restrictivo y con escaso acompañamiento estatal.
En un escenario donde la vivienda social pasó de derecho constitucional a tema incómodo, la ausencia de políticas públicas dejó de ser una percepción para transformarse en un dato duro. El ajuste permanente y la obra pública selectiva corrieron al Estado del centro de la escena.

Ese corrimiento tuvo consecuencias concretas: unos 240 mil cordobeses hoy no acceden a una vivienda digna, y la mitad de ellos vive o se amucha en la ciudad de Córdoba. El “sueño de la casa propia” terminó reemplazando a la casa propia misma.
La lógica de recortes sucesivos sobre necesidades básicas no solo achicó programas, sino que desarmó cualquier esquema productivo de vivienda social. En su lugar, quedó una narrativa sostenida más en la esperanza que en la planificación.
Frente a ese vacío, desde Horizonte plantean una idea tan simple como disruptiva: la vivienda social requiere una operatoria concreta, con reglas claras y participación mutua entre el Estado y quienes están dispuestos a hacer su esfuerzo.

El equilibrio fiscal, sostienen, no puede pensarse solo desde el recorte, sino desde la organización de nuevas producciones. Seguir distribuyendo escasez no corrige el déficit habitacional, apenas lo administra.
La Cooperativa Horizonte fue fundada en 1982 por Julián Benassi con una operatoria propia basada en el autofinanciamiento y el esfuerzo organizado de sus asociados. Un sistema posible, prolijo y seguro que ya construyó 20.000 viviendas sociales.
Ese recorrido permitió que alrededor de 70.000 cordobeses accedieran a una vivienda, sin atajos ni soluciones mágicas. Ladrillo sobre ladrillo, con escritura incluida.
Balance 2025: gestión con números
Durante 2025, la cooperativa adjudicó 800 viviendas sociales autofinanciadas entre Córdoba Capital y Alta Gracia. La demanda se sostuvo incluso en un contexto económico adverso.

En el mismo período, se entregaron 790 viviendas en barrios como Universitario, Villa Retiro, Don Bosco III, Robles III y Alta Córdoba, además de unidades construidas en lotes propios de asociados.
A eso se sumó la puesta a disposición de 1.600 nuevas escrituras, un dato poco frecuente en el universo de la vivienda social. La formalización también forma parte del modelo.

En materia de infraestructura, se ejecutaron más de 11.300 metros lineales de cordón cuneta, pavimento y parquización en distintos desarrollos, algunos ya finalizados y otros en plena obra.
Además, Horizonte alcanzó recientemente un acuerdo con la Municipalidad de Córdoba para garantizar la provisión obligatoria de agua potable, un punto crítico para la expansión urbana.
Horizonte 2026: crecer sin desorden
De cara a 2026, la cooperativa prevé finalizar y entregar 900 nuevas viviendas en distintos barrios de Córdoba y Alta Gracia. El objetivo es sostener volumen sin perder previsibilidad.
El plan incluye la adquisición de nuevas fracciones de tierra para dar respuesta a más de 35.000 asociados activos que aportan regularmente por su vivienda e infraestructura completa.

Un dato distintivo del esquema es que 1.600 asociados son operadores de la propia cooperativa, combinando acceso a la vivienda con generación de trabajo.
También está previsto iniciar nuevas obras de infraestructura urbana en Villa Retiro III y Cárcano, y continuar con adjudicaciones en Santa Isabel y otros barrios en desarrollo.
En un contexto donde la vivienda social parece haber salido del radar oficial, Horizonte vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la política: ¿el problema es la falta de recursos o la falta de sistemas que funcionen?