La caída del crédito destinado a las familias y el menor nivel de actividad en los sectores urbanos son, según el economista Jorge Ingaramo, algunos de los principales problemas que atraviesa la economía argentina. El especialista también cuestionó la estrategia de recaudación de ARCA y advirtió que el ajuste está impactando sobre el consumo y la inversión.
En diálogo con Punto a Punto Radio, Ingaramo explicó que la caída de la actividad en sectores como el comercio, la industria, los servicios y la construcción está afectando la recaudación. Además, analizó el endeudamiento de los hogares, la situación del crédito y las perspectivas para la economía argentina.
La presión de ARCA
Ingaramo sostuvo que ARCA está incrementando la presión sobre los contribuyentes porque la recaudación viene perdiendo fuerza frente a la inflación y la caída del nivel de actividad.
Camarco prepara su 13 Jornada de Infraestructura: "Nuestro sector es más castigado por lejos"
“ARCA está desesperada por recaudar porque hace nueve meses que le cae la recaudación en los números reales por la caída del nivel de actividad de los sectores urbanos, el comercio, la industria y los servicios en general y además la construcción”, explicó. “En IVA estamos en 24-25% interanual contra una inflación del 33,5, estamos 8 puntos abajo de la inflación en IVA”, afirmó.
El desplome del crédito
Ingaramo diferenció la evolución del financiamiento destinado a empresas y familias. Según explicó, mientras algunos mecanismos de crédito empresarial crecieron por encima o en línea con la inflación, el crédito destinado a los hogares tuvo una caída significativa. “Los adelantos en cuenta corriente, perdón, los famosos descubiertos, crecieron 25,5, más que la inflación. Eso van a las empresas”, explicó.
En cambio, sostuvo que la situación del crédito familiar fue diferente. “El crédito que cayó es el crédito de las familias, claramente”, afirmó.
El economista puso como ejemplo la evolución de las tarjetas de crédito. Según el dato que presentó durante la entrevista, el saldo de las tarjetas cayó en términos nominales durante los primeros ocho meses del año y la reducción fue todavía mayor al descontar la inflación.
“El saldo de tarjeta de crédito de los primeros ocho meses del año, en el periodo de ocho meses, cayó 7,5% respecto al año pasado”, sostuvo. Y agregó: “Si usted le descuenta la inflación, cayó el 23,8% real. O sea, hay 23,8% menos de financiamiento en tarjeta de crédito, y eso es la gente. Esas no son empresas”.
El superávit fiscal
Consultado sobre las cuentas públicas, Ingaramo consideró que el Gobierno logró ordenar las cuentas desde el punto de vista de caja, aunque cuestionó el resultado si se incorporan los intereses devengados de la deuda. “Las ordena de caja”, respondió al ser consultado sobre el ordenamiento fiscal.
Luego explicó que, si se contabilizan los intereses devengados de la deuda del Tesoro Nacional que todavía no fueron pagados, el resultado cambia.
“Hoy el superávit fiscal financiero es 0,2 del PBI. Pero si usted, a ese superávit fiscal de 0,2 del PBI, le descuenta los intereses devengados de los títulos que, por ejemplo, van a vencer en enero del año que viene, o en octubre de este año, si hace toda la suma del devengado de la renta y amortización y tasa e intereses de esos títulos, el superávit fiscal desaparece”, sostuvo.
Inversión y consumo
Otro de los puntos analizados fue la evolución de la inversión. Ingaramo señaló que, según una estadística que mencionó durante la entrevista, la inversión cayó durante los primeros siete meses del año.
“Orlando Ferrer acaba de sacar la estadística que dice que la inversión en los primeros siete meses cayó 11% en la Argentina”, afirmó. Para explicar el impacto de ese descenso, sostuvo que actualmente la inversión representa alrededor de 16 puntos del PBI y que sería necesario un nivel mayor para sostener el crecimiento.
“Estamos apenas en 16 puntos del PBI de inversión y hace falta 22 para crecer”, explicó. Según Ingaramo, una parte importante de la dinámica actual está vinculada con las exportaciones de sectores como la minería, el petróleo, el gas y el agro.
"No puedo ser optimista"
Hacia el final de la entrevista, Ingaramo diferenció sus perspectivas para el corto y el largo plazo. Si bien destacó el resultado del sector externo, consideró que la situación de la economía urbana dificulta una recuperación inmediata.
“Yo soy optimista para el 2030, pero no para este año y para la escala de elecciones”, afirmó. Entre los factores que mencionó aparecen la compra de dólares por parte de los argentinos, el riesgo país y el costo del financiamiento.
“Entonces, no puedo ser optimista, pero soy optimista porque tengo 2.000 millones de dólares de superávit mensual y voy a terminar este año con 100.000 millones de dólares de exportaciones y 20.000 millones de superávit externo”, sostuvo.
El economista también destacó que la economía argentina atraviesa una situación particular, con una fuerte performance del sector externo pero dificultades en el mercado interno.
“Acá no, está todo concentrado en dos sectores o tres, y el resto de la economía urbana está en la lona”, afirmó. “Esa economía urbana de los centros, grandes centros urbanos, no va a crecer, no hay manera de que crezca”, concluyó.
Entrevista realizada a en el programa “Decilo como es” de Punto a Punto Radio con Patricio Lujan