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CóRDOBA
DISPUTA EN REDES SOCIALES

La batalla digital que puede debilitar a Llaryora frente a los libertarios

La disputa entre influencers libertarios y jóvenes funcionarios del gobierno de Córdoba escaló a una guerra abierta en redes sociales. Insultos, amenazas y puestas en escena reemplazaron al debate de ideas en un terreno donde la autenticidad pesa más que la gestión.

nahuel molina y tipito enojado
BATALLA DIGITAL. El ataque libertario de Tipito Enojado fue cruzado por el vocal de la Agencia Córdoba Joven, Nahuel Escobar. | CEDOC PERFIL

La guerra ya no se libra en los recintos ni en los actos partidarios. Se disputa en reels, vivos de YouTube y posteos con insultos que buscan viralizarse. En Córdoba, ese frente digital comenzó a tensarse con fuerza entre influencers libertarios y jóvenes funcionarios provinciales, en una escalada donde sobran agravios, amenazas y performance, y escasean las propuestas y el debate político. El riesgo es compartido: ambos bandos consolidan a su núcleo duro, pero pueden dejar un tendal de desencantados en el camino.

“El gobernador de Córdoba me quiere meter preso”, lanzó esta semana el influencer libertario Pablo Martínez —conocido como Tipito Enojado— al inicio de uno de sus videos en YouTube. La frase funcionó como declaración de guerra. A partir de ahí, los bandos quedaron claramente identificados y la contienda tomó forma. La “balubi entró” y comenzó una batalla digital que, al menos por ahora, tiene un favorito.

Desde la última campaña electoral, muchos cordobeses empezaron a notar algo más que anuncios oficiales y spots del Gobierno provincial. En las calles de la ciudad aparecieron jóvenes que interpelan a vecinos, cuestionan políticas públicas y ponen en duda el destino de los fondos provinciales. Se los reconoce rápido: todos inician sus videos de la misma manera. “Llaryora culiadazo” o “Passerini culiadazo”, seguido de algún reclamo barrial. El formato se repite. El tono también.

El insulto como estrategia: Milei, X y la degradación del debate público

No hay debate de ideas. No parece importar. Lo central es lanzar frases o insultos cuyo impacto se mide en likes, visualizaciones y alcance. Paradójicamente, eso también es estrategia. “En definitiva, vale todo”, explicó una profesora de comunicación.

Estos jóvenes, fácilmente identificables como militantes o fanáticos de Javier Milei, replican una forma de comunicar que es marca registrada del ecosistema libertario: los modos de Gordo Dan o del streaming Carajo. Su rasgo distintivo es contundente: insultan.

La contraofensiva del Panal

Frente a esta avanzada en plataformas como Instagram, TikTok o X, el gobierno de Córdoba decidió responder. Pero lo hizo copiando la estrategia en una cancha que no domina del todo. Un error no menor.

“La primera impresión que tuve es que Tipito Enojado es más auténtico y las respuestas a este personaje son muy armadas”, reflexionó un especialista en comunicación política. Y completó: “Muy propio de la comunicación oficial, quizás sea más concreta pero no tiene pregnancia. Este enfrentamiento es esperable por lo que se viene y la instalación de LLA en Córdoba”.

Del lado libertario, la lógica es simple y brutal: el Gobierno nacional necesita los votos de Córdoba y todo se ordena en función de ese objetivo. No hay análisis fino ni discusión programática. Hay acción directa o destrucción del adversario. Varias fuentes coinciden en que estos jóvenes responden a la estructura del presidente del bloque de LLA en Diputados. Desde el entorno de Gabriel Bornoroni, sin embargo, aseguran que “no tienen nada que ver y no intervienen en las estrategias digitales de ellos”.

En el campo provincial, el escenario es distinto. Los llamados “llaryoristas” o “cordobesistas” también son jóvenes, en su mayoría rondan los 25 años. El problema no es la edad, sino el rol que ocupan: todos forman parte o responden a la estructura del Gobierno provincial. Eso los priva del principal capital que cotiza en redes: la espontaneidad. Se los percibe como funcionarios enviados a responder, más allá de sus motivaciones personales.

En un bando, los protagonistas forman parte del Estado; en el otro, nadie puede confirmar —al menos públicamente— de dónde salen sus recursos o respaldos económicos.

El rostro más conocido de este grupo es Nahuel Escobar, vocal de la Agencia Córdoba Joven. Un joven con ingreso mensual como empleado provincial, al igual que el resto de quienes publican videos defendiendo la gestión local. Esa diferencia no es menor: en un bando, los protagonistas son claramente parte del Estado; en el otro, nadie puede confirmar —al menos públicamente— de dónde salen los recursos o los respaldos económicos. Ese es uno de los principales desaciertos del oficialismo.

No hay debate, solo violencia

“Lo enmarcaría en un cuadro general de cuestionamiento a ciertos principios democráticos hasta ahora concebidos. No es solo esto de hasta dónde llega realmente la conversación democrática (si es que hay límites o no para la famosa libertad de expresión) sino de redefinición de principios”, argumentó una autora especializada en comunicación política.

Cuando Tipito Enojado advierte que lo quieren meter preso, el mensaje se sostiene sobre dos hechos. Por un lado, amenazas de integrantes de la Agencia Córdoba Joven —sin ninguna posibilidad real de concretarlas— y, por otro, el antecedente de Misiones, donde el gobernador ordenó la detención del tiktoker Ramiro Barrionuevo, acusado de “intimidación pública y amenazas”.

Por ahora, esta batalla digital solo consolida a los propios. Pero el riesgo es alto. Lo advirtió el encuestador Cristian Buttié: “Milei manejó e incluso dominó la discusión digital, pero perdió una gran cantidad de votos también. Hay que encontrar una dinámica para dar una discusión y buenos voceros”. La guerra de likes puede servir para agitar, pero no siempre se transforma en votos ni alcanza para ganar elecciones. Incluso, a veces, pone en riesgo la victoria.