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CóRDOBA / SE SOSTUVO EL SERVICIO BÁSICO
domingo 19 julio, 2020

La cuarentena no detuvo el trabajo judicial

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. Foto: Cedoc Perfil

Desde el inicio de la pandemia se mostró y resaltaron los esfuerzos de quienes sostienen tareas imprescindibles para el funcionamiento de nuestra vida en sociedad. De algún modo se instaló la falsa idea de que la Justicia cerró. Nada más desacertado. La pandemia obligó a todas y todos a readecuarnos a esta nueva realidad mundial. El Poder Judicial no fue la excepción. Y las primeras disposiciones del Tribunal Superior de Justicia restringiendo la circulación y aglomeración de personas fueron acompañadas, muy poco después, por un dispositivo de trabajo presencial combinado con el teletrabajo (cuyo volumen creció muy rápidamente).

En las Unidades Judiciales y Policía Judicial nunca hubo interrupción de la presencialidad. Por el contrario, el trabajo y la exposición del personal claramente aumentó. Por eso decimos con orgullo que, desde el primer día, las empleadas y empleados judiciales sostuvimos el servicio básico de Justicia. Las y los judiciales pusimos el cuerpo a pesar de la deuda salarial que el Ejecutivo y nuestro empleador mantienen desde 2019 (hoy solo parcialmente saldada). Junto a funcionarios y magistrados estuvimos siempre.

Como gremio accionamos permanentemente para que las autoridades cumplieran con las condiciones de bioseguridad y respetaran los derechos laborales, llegando a un paro el 26 y 27 de mayo.

Conocemos muchas historias. La de Alejandra, abogada y sumariante de una Unidad Judicial, que estuvieron las 24 horas del día, los siete días de la semana, con sus puertas abiertas. Recibiendo denuncias de delitos, salvaguardando las víctimas de la violencia de género y de delitos contra la libertad sexual, instruyendo las causas de detenidos por diversas causas.

Carlos es arquitecto y parte de los cuerpos operativos de Policía Judicial que siguieron yendo a cooperar en los lugares donde hubo accidentes, muertos, robos, etc.

Luciana es una de las médicas que, antes de ir a su trabajo en Medicina Forense, dejaba a sus dos hijos en casa de su madre mientras iba a cumplir su jornada atendiendo a víctimas y presos.

Podemos contarles de Susana, una de las psicólogas de los equipos técnicos que, junto a sus compañeras trabajadores sociales, continuaron haciendo pericias a detenidos, víctimas, regímenes de contacto, etc.

Pedro trabaja en la oficina de notificadores. Estuvo llevando las notificaciones a cada ciudadano sobre las causas judiciales que se desarrollaron.

Y Daniel, como oficial de Justicia, también estuvo cumpliendo las medidas judiciales ordenadas en toda la Provincia. En el interior provincial María hizo teletrabajo con las causas del Juzgado Multifuero del que es empleada. Mientras, en tribunales, continuaba la presencia de algunas y algunos empleados, funcionarios y jueces en los despachos.

María tuvo que sostener la tarea con sus propios recursos de equipamiento informático y una conexión a internet que no le proveyó el Poder Judicial. Tuvo que organizarse con su esposo para que la única PC de la casa sirviera para el teletrabajo de ambos y para la tarea escolar de sus hijos. Todos los días que le correspondió,

Belén, prosecretaria Letrada se trasladó a Tribunales 2 a la Unidad Fiscal de recepción de causas con presos de toda la ciudad de Córdoba. Jornadas de más de 8 horas que no terminaban cuando regresaba a su casa.

Hoy, todos los tribunales de la Provincia de Córdoba, están abiertos con las medidas preventivas necesarias.

Durante mucho tiempo habrá restricciones no queridas, aunque necesarias si pretendemos minimizar el daño que puede causarnos el virus. Queda una agenda de temas pendientes que la pandemia dramáticamente puso a la luz: en tribunales una infraestructura inadecuada (en no pocos lugares), falta de provisión de insumos para el teletrabajo y falta de personal.

En el país una crisis económica gigantesca, con toda su secuela de desocupación, pobreza y marginación que el Estado está atendiendo y deberá restañar, más temprano que tarde, ya que el riesgo de disolución social es grande.

En esta triste y difícil situación el compromiso de las trabajadoras y trabajadores judiciales sigue firme. Con teletrabajo o con su presencia en las oficinas. Desde la Agepj continuaremos acompañando ese compromiso, defendiendo los derechos de nuestras y nuestros compañeros. En una acción permanente que también es la lucha por un mejor servicio de Justicia para toda la ciudadanía.

Federico Cortelletti es secretario General Agepj (Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial) Secretario de Prensa y Difusión CGT Regional Córdoba


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