domingo 29 de mayo de 2022
CóRDOBA FENÓMENO MUNDIAL
13-03-2022 00:44

La lucha continúa, y la desigualdad en el mercado laboral… también

13-03-2022 00:44

En marzo se conmemora en todo el mundo la lucha por la igualdad, el reconocimiento y el ejercicio efectivo de los derechos de las mujeres. Cada vez hay más conciencia social sobre la necesidad del trato igualitario al varón y a la mujer. Sin embargo, en el mercado de trabajo la desigualdad sigue evidenciándose. A pesar de la masiva incorporación de las mujeres al mercado laboral desde la década de los ‘60, su participación sigue siendo menor que la de los varones y, cuando participan, lo hacen en condiciones desiguales. Es decir, se observan brechas en el acceso, y luego, en las trayectorias de las mujeres en el mercado de trabajo. 

¿Qué brechas se observan en el acceso? El primer indicador a mirar es la tasa de actividad. Un 56% de las mujeres trabaja o busca trabajo, mientras un 80% de los varones lo hace (EPH, 3T 2021). Esta brecha es mayor cuando las mujeres tienen menores ingresos, menor nivel educativo e hijos pequeños. La tasa de empleo, que es la proporción de ocupados sobre la población total, denota el mismo fenómeno, con una diferencia de más de 20 puntos entre varones y mujeres.

Una vez que acceden sufren en mayor medida el desempleo y la informalidad con respecto a sus pares varones. A nivel nacional, la tasa de desempleo en el segmento de mujeres mayores de 24 años es un punto porcentual mayor que la de hombres (6,8% vs. 5,8%), y, en la Provincia de Córdoba, la diferencia se acentúa aún más: un 9% de las mujeres que buscan empleo no lo consiguen, mientras que el 7% de los varones se encuentran en esa situación.  El 36% de las mujeres que consiguen empleo lo hacen en la informalidad. Y esta tasa es aún mayor en Córdoba: 45% de las mujeres empleadas son asalariadas no registradas

Otro fenómeno que afecta las trayectorias de las mujeres en el mercado laboral es el de las “paredes de cristal”, que hace referencia a los muros invisibles que segmentan el mercado de trabajo de acuerdo a los estereotipos de género todavía vigentes. Estos vinculan a las mujeres con trabajos relacionados con los cuidados y la reproducción humana, y a los varones, con la fuerza y el ingenio. En Córdoba, el trabajo de servicio doméstico se encuentra un 99% feminizado, seguido por la salud y los servicios sociales, que presentan una tasa de feminización del 72%. Estos valores se extienden similarmente en todo el territorio.

Techos de cristal.
El fenómeno de “techos de cristal”, que es la dificultad en el acceso a los puestos jerárquicos o de decisión, también sigue vigente. De acuerdo a la EPH de INDEC (3T 2021), el 10% de los hombres accede a puestos jerárquicos, versus el 5% de las mujeres. 

Este acceso desigual se traduce en diferencias de montos de ingresos que perciben los varones y las mujeres. Las mujeres ganan en promedio un 26% menos que los varones ($ 39.404 vs. $ 53.213) con los ingresos provenientes de la ocupación principal. Estas diferencias se acentúan si la mujer trabaja en un puesto no registrado y con menor nivel educativo.

Estas brechas, en el acceso y las trayectorias de las mujeres, son en parte consecuencia  de la menor dedicación horaria de las mujeres al trabajo remunerado: 34 horas semanales vs 44 horas semanales de los varones. Esta menor dedicación al trabajo remunerado es en parte explicada porque las mujeres durante el día deben, además,  dedicar su tiempo al trabajo doméstico (tareas de cuidados). Este reparto desigual de tareas domésticas puede asociarse a desigualdades en el mercado de trabajo, y, sobre todo, la extensión de la jornada en el mercado laboral.  Del total de personas que realizan las tareas de la casa, un 72% son mujeres y un 30% son varones. Además, las mujeres dedican el doble de horas diarias a estas tareas: 6,4 vs 3,4 horas.

¿Qué se puede hacer desde las políticas públicas? Como la desigualdad de género es polifacética, no existe un único remedio que se pueda aplicar en todas las sociedades. Pero sí hay medidas que han resultado exitosas al ser aplicadas en otros países. Algunas de las políticas recomendadas para sanear parte de estas desigualdades consisten en extender y fortalecer las redes de cuidados mediante guarderías y centros de primera infancia públicos de calidad, fomentar mejoras en la educación tanto para mujeres de bajo nivel educativo (terminar el secundario) como para mujeres de alto nivel educativo (insertarse en las carreras STEM). También ayuda modificar leyes para fomentar el cuidado compartido de los niños por parte de ambos padres y flexibilizar la jornada laboral durante los primeros años de vida de los niños.

Trabajar por la igualdad de género es importante por cuestiones éticas y de derechos. Garantizar la autonomía en el ejercicio de sus derechos a las mujeres incluye el derecho a trabajar. Pero también puede ser beneficioso para la economía de los países. Reducir las brechas puede impulsar el producto bruto interno de los países entre el 10% del PIB en las economías avanzadas y más del 30% en el sur de Asia y en Oriente Medio y el norte de África, de acuerdo al FMI.

(*) Coordinadora del equipo de investigación de Idesa

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