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ESCENARIO PROVINCIAL

Llaryora y sus fantasmas: entre los “aires de cambio” y la incógnita de la economía de Milei

El gobernador debe comenzar a cerrar los frentes internos, con una oposición todavía fragmentada y un Milei que conserva un fuerte respaldo en Córdoba, aunque con señales de desgaste. Obra pública, créditos, atención a la economía y la capacidad del peronismo para ordenar su reelección aparecen entre las claves que definirán la estrategia hacia 2027.

Martin Llaryora tomando mates
Martin Llaryora tomando mates | Cedoc

“Hay una sensación de aires de cambio que comienza a espesar el ambiente provincial”, indica un dirigente del interior cordobés con larga trayectoria en el mundo de la política. Hoy el escenario es el de un “Martín Llaryora cinco puntos arriba de cualquier rival”, aseguran desde la consultora Aurelio. Entre esos dos escenarios discurre la realidad del peronismo en Córdoba. Sin embargo, nada está definido: todavía no se sabe cómo se presentará la oposición ni cómo logrará Facundo Torres unificar la tropa del PJ.

La clave, dicen quienes siguen de cerca los movimientos electorales, está en poder leer las encuestas cualitativas que comienzan a circular y, sobre todo, conocer qué demanda la calle. “El menú que compro todas las semanas para comer en la oficina subió 15%, empiezan a moverse los precios”, exagera el dato un economista. Pero detrás de esa frase aparece una sensación concreta: la inflación no termina de aflojar y el bolsillo vuelve a ocupar un lugar central en la conversación cotidiana.

En el análisis que hacen en el Panal tienen en cuenta, además, que los cordobeses no votan necesariamente al mismo partido para intendente, gobernador o presidente. Es una característica que se repite desde hace décadas. De hecho, Córdoba eligió a José Manuel de la Sota para gobernador en 1998 y, desde 2013, en las elecciones nacionales tendió a respaldar candidatos del PRO, alternativas al kirchnerismo o incluso a los K, como ocurrió con la reelección de Cristina Fernández. Esa autonomía entre las distintas categorías electorales es uno de los datos que miran con atención quienes empiezan a proyectar el escenario del año próximo.

En ese sentido, Marcos Juárez dejó un sabor agridulce. Se festejó la victoria de Germán Font, pero nadie dentro del oficialismo provincial desconoce que también hubo allí una señal de cambio. La elección municipal puede ser leída como un dato para 2027, aunque no necesariamente como una proyección automática sobre el escenario provincial.

Milei, el factor que todavía pesa en Córdoba

El otro gran interrogante para Llaryora es el comportamiento de Javier Milei. Nadie puede confirmar hoy que el presidente gane en primera vuelta y mucho menos que resulte victorioso en un mano a mano. “Ojo, le faltan sólo 3-4 puntos al ‘león’ para ser reelecto directo en octubre”, aclaran desde uno de los espacios que sigue las mediciones. El dato es, por ahora, una fotografía de las encuestas y no una garantía sobre el resultado de las elecciones previstas para octubre.

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Córdoba, según quienes siguen las mediciones, le dará un buen caudal de votos al presidente. La encuesta de Explanans, difundida en septiembre sobre 7.015 casos, mostró que Milei conserva en Córdoba una valoración positiva del 54,2%, aunque ese dato representa su registro más bajo en la serie provincial. En la misma medición, la intención de voto presidencial en Córdoba llegó al 51,7%.

“El escenario nacional muestra cierta ventaja para los gobernadores que pueden reelegir. No se ven grandes crisis de gobernabilidad en las provincias. Ahí Llaryora tiene un punto a favor: la gestión provincial no brilla, pero hasta ahora tampoco tiene grandes conflictos. El desafío central está en la oposición: si se juntan puede ser un dolor de cabeza para Llaryora. Pero creo que les va a costar definir una sola fórmula. Tanto Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornorini tienen buenos argumentos para no ceder”, sostiene Martín Notarfrancesco, al frente de Explanans.

Hay dos cuestiones que parecen estar claras para quienes siguen el armado libertario: La Libertad Avanza nunca dejó que un candidato extrapartidario lidere una boleta con su sello y, al mismo tiempo, busca evitar un año de “mini” derrotas en las provincias.

La posición de Llaryora frente a Milei también forma parte de la estrategia. El gobernador decidió no sumarse a la gira de los mandatarios provinciales por Francia para “vender” la Argentina y su lugar estuvo representado por la vicegobernadora Myrian Prunotto. Llaryora no quiere impostar una sonrisa en una foto grupal y de unidad. La distancia con la Casa Rosada no implica una ruptura, pero sí una estrategia propia: mantener el vínculo institucional con Nación, remarcar las diferencias y conservar los reclamos.

Gestión, economía y obra pública

El camino hacia la reelección tiene una bifurcación: apuntar a la gestión o esperar que la economía de Milei continúe mostrando números magros, algo que no parece tan lejano. Martín Llaryora mantuvo durante una semana fuertes debates con su equipo y no termina de convencerse con la estrategia que le acercan. “La gestión no es mala, sinceramente. En medio de este cambio de modelo y sin dinero, se están haciendo un montón de cosas. Te diría que es una de las mejores de los últimos tiempos”, lanza un funcionario que pide no ser identificado, por las dudas que se ofenda su anterior jefe.

En ese escenario, Llaryora apunta a diferenciarse a partir de “la sensibilidad con el votante” y pone todas sus fichas en dos ejes locales: obra pública y créditos. Se está construyendo la avenida Circunvalación en Río Cuarto, se presentaron avances importantes en el corredor Villa María-Villa Nueva y se esperan varias obras en la Capital, entre ellas el alto nivel de la avenida Vélez Sarsfield.

Al peronismo de Córdoba le gusta el cemento y hasta se compite —a puertas cerradas— con la cantidad de metros cúbicos de hormigón entre las distintas gestiones. “El gobernador no es Schiaretti, pero al comienzo el Gringo tampoco era José Manuel”, afirman dirigentes peronistas.

Como si se tratara de un CEO, Llaryora también se puso a la cabeza de Bancor. La entidad lanzó financiación para la compra de productos en hasta 20 cuotas y anunció medidas de alivio para deudores que impactarán, principalmente, en los empleados públicos. También presentó en sociedad a Osvaldo Giordano, exfuncionario provincial y nacional que llega desde la Fundación Mediterránea a la cúpula de la entidad.

“Es el plan platita del gobernador. Ojo que es dinero de todos”, cuestiona un dirigente que sigue de cerca los movimientos del oficialismo. “Todo eso lo puede hacer el equipo económico de Llaryora porque tiene la macro acomodada por Milei. No te olvides que son muchos años de peronismo en la provincia. El Presidente tiene una semana arriba y otra semana está abajo”, reflexiona un dirigente peronista del sur provincial.

La oposición y el desafío de ordenar el peronismo

Mientras analiza el escenario económico, Llaryora también empezó a mover sus fichas sobre la oposición. Amante de las encuestas y con contactos permanentes con las principales consultoras, el gobernador mandó a torpedear a sus dos principales rivales.

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Esta semana, el radical Rodrigo de Loredo fue protagonista en la asunción de las autoridades de la UCR. No por asumir un cargo, sino por presentar varias propuestas a modo de “manifiesto” para la provincia. Puso la lupa sobre el gasto público del sanfrancisqueño y prometió achicar el organigrama para reducir los impuestos provinciales. Desde Arroyito, el intendente ahora cordobesista Gustavo Benedetti le respondió sin vueltas: “Siempre desde afuera se pueden bajar los gastos; después te sentás en el sillón y no te alcanza para nada. Pero es el argumento que mejor le llega a la gente”.

Si la intención es provincializar el debate, puede ser una cancha conocida para el PJ. “Hay que esperar. Ni el Presidente ni su equipo están cómodos con el presente. La gente no aguanta más”, indican desde el Panal, con algunos números sobre la mesa. Esta semana, en la Bolsa de Comercio, Carlos Pagni pidió conocer “el servicio que puede prestar Cristina Kirchner al dividir al peronismo” y hasta bromeó: “Si yo fuese Milei, la indulto al día siguiente si me hace ese favor. Siempre los opuestos son socios”.

Son tiempos en los que se van acomodando las fichas. Quienes tienen más margen para crecer son los opositores: parten desde atrás. También son quienes conservan la capacidad de dividir el escenario. Llaryora, en cambio, debe consolidar lo que tiene y tratar de mantenerlo.En ese punto aparece el desafío central para el gobernador: ordenar al peronismo cordobés y encontrar una fórmula capaz de sostener el proyecto provincial. La visita del papa León XIV a Córdoba, prevista para el 10 de noviembre, es seguida por algunos armadores políticos como un acontecimiento capaz de generar un “reseteo” en la ciudad. Con un poco de maquillaje, dicen, se podrían recuperar algunos de los puntos que se fueron.

Pero ese desafío deberá completarse con un candidato capaz de unificar al peronismo. Y allí aparece una nueva incógnita: Natalia de la Sota aseguró que no descarta ser candidata a gobernadora.

Para Llaryora, es otro frente que empieza a abrirse mientras el calendario de 2027 se acerca. Todavía falta mucho para la elección, pero el gobernador ya debe empezar a decidir qué conservar, qué modificar y, sobre todo, cómo llegar al próximo turno electoral con el peronismo ordenado y la gestión en condiciones de disputar la continuidad.