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ANÁLISIS Y PERSPECTIVA

Los valores del capitalismo

1-11-2020-Logo Perfil
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Un dogma desastroso: “Seamos perezosos en todas las cosas, salvo cuando amamos o bebemos, salvo cuando estamos siendo perezosos”. La frase, atribuida a Gotthold Lessing, escritor ilustrado alemán del Siglo XVII, debería ser el inicio de la fatal obra “El derecho a la pereza” (1880-1883) del franco cubano Paul Lafargue. En verdad,  Lessing era un brillante crítico de arte y escribía en tono irónico.

Paul Lafargue (yerno de Marx) fue un errático teórico político que mudó del anarquismo a los ideales de Marx y participó activamente de la logia masónica  “L´Avenir”. En 1911 se suicidó juntamente con se esposa Laura Marx.

El amor por el trabajo es, para Lafargue, una locura. Insta a reaccionar contra esa aberración mental a los curas, economistas y moralistas que sacralizan el trabajo. “Hombres ciegos y limitados quisieron ser más sabios que su Dios”, quien habría maldecido el trabajo, según él. Destaca las razas malditas en las cuales el trabajo es una necesidad orgánica: los gallegos, escoceses, chinos, auverneses, pomeranios y en general los campesinos propietarios y los pequeños burgueses.

Capitalismo y trabajo

El modo de producción capitalista se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción, los que se generan por el ahorro: esa represión al instinto de consumo es una virtud laica o religiosa. Incluso Freud sostuvo que la civilización es represión.

La degradación del trabajo, la utopía de Lafargue, recreada por la Escuela de Fráncfort con Herbert Marcuse a la cabeza, atentan contra el germen del desarrollo: el trabajo y el ahorro imprescindibles. Lo que sucede es que si, en origen, se hubiera repudiado al trabajo y la acumulación, Lafargue y Marcusse no habrían tenido sobre qué escribir, ya que no hubiera habido desarrollo ni papel ni tinta.

El rescate: Smiles y Bell

El orden en citar a los dos grandes debería ser inverso: Daniel Bell (1919 – 2011), profesor emérito de la Universidad de Harvard, fue un temprano escritor de izquierda antistalinista. Sus contribuciones al posindustrialismo destacan la transición hacia un modelo basado en la información y el conocimiento. Las consecuencias son una cultura transformada en hedonista y consumidora. La exaltación del gasto y  las posesiones materiales no conforman un hedonismo utilitarista; el trabajo y el ahorro lucen ausentes.

Samuel Smiles (1812 - 1904), autor de raza maldita (escocés) fue un ejemplo victoriano sobre cómo la actuación colectiva capitalista promovió el desarrollo para que la posteridad rindiera culto al consumo. Para Smiles, el conocimiento es, en sí mismo, uno de los goces más grandes. No obstante, es su obra “Self Help” advierte que la auto-educación no asegura la riqueza. El punto nodal al que hay que apuntar es su ejemplo: su deber no estuvo nunca en ninguna plataforma pública, estaba en su oficina con su trabajo. “El capitalismo es meramente un hombre que no gasta todo lo que gana trabajando”.

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