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Murió Tomás Orihuela: el joven hallado con signos de ahorcamiento en la Comisaría Sexta de Córdoba

El joven de 19 años murió tras ser hallado con signos de ahorcamiento en una celda policial en Córdoba. La versión oficial habla de un hecho a esclarecer con pruebas; la familia denuncia posible responsabilidad policial. Hay cinco efectivos bajo investigación y el caso expone fallas en los controles.

Murió Tomás Orihuela: el joven hallado con signos de ahorcamiento en la Comisaría Sexta de Córdoba
Murió Tomás Orihuela: el joven hallado con signos de ahorcamiento en la Comisaría Sexta de Córdoba | PERFIL

Tomás Orihuela, de 19 años, murió en Córdoba tras ser encontrado con signos de ahorcamiento dentro de una celda de la Comisaría Sexta, en barrio General Paz, mientras permanecía alojado de manera provisoria en el marco de un procedimiento policial. El hecho ocurrió en las últimas horas y es investigado por la Justicia provincial, que mantiene a cinco efectivos bajo investigación, sin imputaciones confirmadas.

Orihuela había sido detenido en dos oportunidades luego de haber recuperado la libertad tras cumplir una condena de cuatro meses. Según lo informado, esas detenciones se vincularon a pedidos de captura antiguos que aún figuraban en los sistemas, y en ambos casos derivaron en su liberación. En la segunda detención, estaba próximo a ser liberado cuando fue alojado en un calabozo.

Qué dijo el ministro de Seguridad

El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, calificó el hecho como grave y confirmó la intervención inmediata de las autoridades.

En declaraciones a Cadena 3, señaló: “mandamos como hacemos siempre a las máximas autoridades, los directores que estén de turno y por supuesto inmediatamente también el órgano de control de conducta de la fuerza policial se pone en conocimiento de esto”.

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El funcionario remarcó que no habrá encubrimiento: “acá se entrega toda la prueba de la Justicia, no hay lugar para el ocultamiento, no hay lugar para la mentira, muchísimo menos para el encubrimiento”.

También sostuvo que la investigación debe basarse en evidencia: “no es cuestión ni de creer, ni de presunciones, ni de opiniones, esto es cuestión de prueba objetiva”.

En ese sentido, garantizó el acceso a las pruebas: “vamos a entregar todas las pruebas: hay cámaras que tienen que haber registrado lo que sucedió, se secuestraron los celulares de los policías involucrados”.

Además, afirmó que el objetivo es el mismo que el de la familia: “el deseo que tengo como ministro es el mismo que tiene la familia de Tomás, que es la verdad y la justicia”.

Fallas y revisión de protocolos

Quinteros reconoció que el caso expone posibles fallas en los controles: “este hecho nos parece gravísimo, nos obliga también a revisar protocolos internos de la policía sobre alojamiento y estadía de los detenidos”.

Sobre la custodia, admitió: “puede haber habido un momento en el que claramente no ha estado mirando”, en relación con la vigilancia dentro de la celda.

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También señaló problemas estructurales: “no sería la primera vez” que se registran demoras en los procedimientos y reconoció que las unidades judiciales suelen colapsar, lo que —indicó— “claramente hay que resolver”.

Qué se sabe del momento en la celda

De acuerdo con la versión policial, el joven fue hallado colgado dentro de la celda. No hay cámaras en el interior de los calabozos, por lo que lo ocurrido dentro no quedó registrado.

Sí existen cámaras en los pasillos cercanos, que están siendo analizadas por la Justicia para reconstruir los movimientos previos. Además, fueron secuestrados los celulares de los policías involucrados.

Tras el hallazgo, Orihuela fue trasladado en estado crítico al Hospital Eva Perón, donde se confirmó su fallecimiento.

La reacción de la familia

La familia rechaza la hipótesis de suicidio y sostiene que el joven no tenía motivos para quitarse la vida, ya que estaba a punto de recuperar la libertad.

Tras la confirmación del fallecimiento, se registraron incidentes en el Hospital Eva Perón, con destrozos, gritos y enfrentamientos en el sector de espera. La situación obligó a reforzar la presencia policial y derivó luego en una tensa calma.

El caso ya había generado protestas previas en la zona donde vivía el joven, con episodios de violencia que se reactivaron tras su muerte.