La administración de Javier Milei atraviesa su peor momento en la opinión pública. Un relevamiento nacional de la consultora Delfos, realizado entre el 13 y el 19 de marzo sobre 2.951 casos, muestra que la desaprobación a la gestión presidencial alcanzó el 64% —diez puntos más que en febrero— y que la imagen negativa del Gobierno trepó al 62%, doce puntos por encima del mes anterior. Los números configuran el registro más adverso desde que La Libertad Avanza llegó al poder.
La encuesta, dirigida por el politólogo cordobés Luis Dall'Aglio, no deja margen para interpretaciones optimistas: el deterioro es simultáneo en todos los indicadores medidos, desde la percepción económica hasta la credibilidad institucional.

Con la economía doméstica en el centro del malestar, la credibilidad estadística en caída y una desaprobación que no cede, Milei enfrenta el tramo más exigente de su mandato justo cuando el calendario electoral empieza a pesar. El desafío ya no es solo político: es recuperar la confianza de una sociedad que, según los datos, dejó de creerle a los números.
Una sociedad entre el ajuste y la incertidumbre
El núcleo del malestar tiene nombre y apellido: economía doméstica. El 49% de los hogares relevados no logra cubrir sus gastos mensuales y el 37% declara que llega "con lo justo". En la práctica, ocho de cada diez argentinos viven en una situación de ajuste permanente o al límite de sus posibilidades.
La percepción sobre la situación económica general acompaña ese cuadro. El 40% la califica como mala —una suba de diez puntos respecto de febrero— y el 35% la describe como regular. Solo una minoría mantiene una visión positiva del presente.
El 61% de los encuestados considera que el país está peor que hace un año. Y hacia adelante, el panorama tampoco genera alivio: el 65% no cree que el Gobierno vaya a sostener la reducción de la inflación, uno de los principales argumentos del relato oficialista.
La desconfianza en el INDEC, en alza
Uno de los datos más significativos del informe refiere a la credibilidad de las estadísticas públicas. El 71% de los encuestados desconfía de los datos difundidos por el INDEC, cuando en febrero ese porcentaje era del 59%. En un mes, la brecha creció doce puntos.
El dato es relevante porque el Gobierno construyó buena parte de su narrativa de éxito sobre los índices oficiales de inflación y actividad. Si siete de cada diez argentinos no creen en esos números, el relato económico pierde uno de sus principales sostenes.
En ese marco, el optimismo sobre el futuro también se desplomó. Solo el 29% cree que Milei logrará mejorar la situación del país, contra el 45% que sostenía esa expectativa en julio de 2025, el punto más alto del mandato.
La imagen presidencial, en rojo
La imagen personal del Presidente registra 36% de valoración positiva frente a 57% negativa. La intención de voto acompaña esa tendencia: pasó de 43,7% en octubre de 2025 a 34,2% en esta medición, una caída de 9,5 puntos en cinco meses.
La evaluación sectorial de la gestión también es adversa en todos los frentes. El 57% reprueba la situación social, el 55% cuestiona la política exterior y el 50% tiene una percepción negativa del rumbo económico.

Dentro del propio ecosistema oficialista, Karina Milei concentra el rechazo más alto de todo el sistema político: 66% de imagen negativa, por encima de Mauricio Macri (58%) y del propio Presidente (57%).
La corrupción, primer problema del país
El reordenamiento de la agenda ciudadana aporta otro elemento de tensión para el Gobierno. La corrupción e impunidad lidera el ranking de preocupaciones con el 19,3%, por delante de los problemas macroeconómicos, que acumulan el 17,1%.
El dato tiene peso político propio. Milei llegó al poder enarbolando la batalla contra la casta y la promesa de un Estado limpio. Que la corrupción encabece las preocupaciones sociales en el tercer año de gestión interpela directamente ese discurso fundacional.
Ballotage con ventaja para Kicillof
El desgaste oficialista no encuentra por ahora un beneficiario claro. En un hipotético escenario de segunda vuelta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece con 46% de intención de voto frente al 37,5% de Milei. La diferencia refleja, según el propio informe, más el retroceso del Presidente que la consolidación de una alternativa opositora competitiva.
Kicillof, al igual que el resto de las figuras de la oposición, carga con altos niveles de rechazo: 51% de imagen negativa, el mismo porcentaje que Juan Schiaretti. Cristina Fernández de Kirchner y Patricia Bullrich rondan el 55-56% de desaprobación.
El escenario es el de una crisis de representación generalizada: el oficialismo pierde terreno pero la oposición no logra capitalizar ese espacio. El estudio fue realizado mediante entrevistas directas individuales y metodología CAWI, con ponderación por sexo, edad y región. El margen de error es de ±2,1% con un nivel de confianza del 95%.