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CóRDOBA
LA CIUDAD DE LOS RASCACIELOS

Panamá: el combo perfecto de playas, historia, cultura y modernidad

El istmo que enlaza al continente americano y une a los océanos, es un destino completo. Tiene rascacielos, uno de los cascos antiguos más bonitos de América, la herencia de la cultura congo y el famoso canal que revolucionó hace más de cien años el comercio marítimo.

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PANAMÁ. Fundada en 1519 se caracteriza por ser moderna, cosmopolita y cargada de historia. Copa Airlines ofrece vuelos de seis horas desde Córdoba sin escalas. | CEDOC PERFIL

Ubicado en uno de los puntos más estratégicos del planeta, Panamá es un destino que cada vez más cordobeses eligen como una parada en su ruta hacia otros países gracias al stop over que ofrece Copa Airlines, que viaja sin escalas y en seis horas desde el aeropuerto de Córdoba hasta el de Tocumen.

La capital panameña es moderna, cosmopolita, diversa y cargada de historia desde su fundación en 1519. La ciudad de los rascacielos (se puede hacer tirolesa entre edificios) está situada en la costa pacífica del istmo, que enlaza América del Norte con Sudamérica. Su destino es unir. Durante la colonia española comunicó continentes y desde principios del siglo pasado hermanó a los dos océanos más grandes a través del canal, que revolucionó el comercio marítimo.

Panamá tiene una posición geográfica privilegiada. Es el único país del mundo donde se puede ver el amanecer en el océano Pacífico y el atardecer en el Mar Caribe, océano Atlántico. Ambas costas están a sólo 80 kilómetros.

Significa “tierra de abundancia de peces y mariposas”, un nombre de origen indígena que describe la riqueza de su naturaleza selvática y tropical.

En una visita de siete días por primera vez a este país de 4,5 millones de habitantes, el itinerario puede combinar historia, naturaleza, playas de aguas cristalinas y compras. Pero tiene mucho más, como la provincia de Chiriquí donde se produce el café más exclusivo y caro del mundo. Si el tiempo no alcanza para llegar hasta las “tierras altas”, en la ciudad de Panamá es posible degustar ese café y hasta tener una experiencia como barista en alguna iglesia.

El punto de partida obligado de la capital panameña es el casco antiguo, donde la historia de la ciudad se reescribió hace más de 350 años cuando fue trasladada tras ser destruída por el pirata Henry Morgan.

Es Patrimonio de la Humanidad desde 1997, combina arquitectura colonial española y francesa (los franceses fueron los primeros en iniciar la construcción del canal de Panamá hasta que se lo vendieron a Estados Unidos). Es uno de los cascos antiguos más bonitos de América, con calles empedradas y edificios históricos como la Catedral, el Convento de Santo Domingo y la calle de los sombreros.

El recorrido se puede iniciar por la iglesia de Santa Ana, situada originalmente fuera de las murallas defensivas de la ciudad, era conocida como la “iglesia de los pobres”. Hoy, la Plaza de Santa Ana sigue siendo un epicentro cultural y político.

Desde allí, se llega a pie hasta el Café Coca Cola, el más antiguo de la ciudad (1875). Es el único restaurante en el mundo autorizado para usar el nombre y la serigrafía de la marca en su fachada. Por sus mesas pasaron figuras como el Che Guevara, Teodoro Roosevelt y Marilyn Monroe.

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Otro lugar emblemático es el Teatro Nacional, que funciona en un bellísimo edificio de estilo neoclásico. Fue inaugurado en 1908. Su bellísimo plafón es una obra maestra del pintor panameño Roberto Lewis, titulada "El nacimiento de la República". Fue pintado en París y trasladado a Panamá en 1907.

Para los amantes del café, la visita al Geisha Experience es un imperdible. Es un museo especializado en el famoso café geisha originario de Etiopía, pero cultivado en Chiriquí. Allí se realiza un interesante recorrido por la historia del geisha, su proceso de producción y se puede realizar degustación.

En la punta sur de la península se encuentra la plaza Francia, donde se observan placas de mármol y bustos en honor a quienes participaron del fallido intento francés de construir el canal a fines del siglo 19. Narran la tragedia de la fiebre amarilla y malaria que terminaron con la vida de 20.000 trabajadores. Debajo de la muralla que bordea la plaza hay bóvedas, antiguo depósito de suministros y cárcel. Hoy alberga una galería de arte.

Al subir unas escaleras se accede al malecón elevado sobre las murallas; es el paseo Esteban Huertas, desde donde se obtiene la mejor postal de la ciudad moderna con sus rascacielos. Siguiendo por el casco histórico, antes o después de conocer el canal de Panamá, es recomendable visitar el Museo del Canal, ubicado en un edificio histórico que fue sede de las oficinas francesas y estadounidenses. Este museo, administrado por una fundacion sin fines de lucro, ofrece un relato humano y crítico sobre la construcción de la vía interoceánica y la segregación racial que marcó esa época.

Los piratas del Caribe

A menos de una hora de la ciudad de Panamá, se encuentran las espectaculares playas e islas del Mar Caribe en la histórica provincia de Colón y, también, la Zona Libre para realizar compras, inaugurada en 1948. Hoy, esta zona franca —la más grande de América— alberga a más de 2.600 empresas en 1.144 hectáreas (se consigue de todo, original y libre de impuestos).

En esta provincia los visitantes se sumergen en la memoria viva de los afrodescendientes, que marca la identidad local. En Portobelo, el espíritu cimarrón y la herencia de la cultura congo se expresan a través de la música, los trabajos en madera y el arte que habla de la resistencia de los antepasados esclavizados y la lucha por la libertad. Se recomienda conocer la Casa de la Cultura Congo.

Esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es uno de los puntos más fascinantes del Caribe panameño, aunque se advierte la falta de mantenimiento de algunas de sus joyas arquitectónicas y de sus calles. Aquí, la cultura se entrelaza con las ruinas de lo que alguna vez fue el puerto más importante del imperio español en América. Es un lugar clave para comprender el engranaje del comercio mundial durante la época de la colonia, cuando el oro y la plata de Sudamérica cruzaban el istmo para embarcarse rumbo a Europa.

Este sitio también fue el centro de comercio de esclavos que llegaban principalmente de los pueblos del antiguo reino del Congo. Aún existe el cementerio de los africanos esclavizados pero, lamentablemente, está completamente abandonado.

El recorrido por este pueblo debe incluir la Real Aduana, construida a principios del siglo XVII. En este imponente edificio de estilo renacentista se contabilizaban las riquezas antes de ser enviadas a España. Hoy allí funciona un museo que narra la historia de este puerto estratégico y de la cultura congo. A pocos metros, la iglesia San Felipe alberga la venerada imagen del Cristo Negro, considerada milagrosa, que fue encontrada siglos atrás en una caja que flotaba en el Caribe.

La visita al Castillo de San Fernando, una de las estructuras defensivas utilizadas para repeler los constantes ataques piratas, es muy recomendable.

Lo que hoy se ve allí es la cuarta versión del edificio fortificado, donde también se guardaban los tesoros de la corona, que viajaban desde la desembocadura del río Chagres. Fue destruido tres veces, una por Francis Drake y otra por Henry Morgan.

Es Patrimonio de la Humanidad y está en restauración, ya que se encuentra en la lista de monumentos patrimoniales en riesgo.

El Canal de Panamá mueve al mundo con agua de lluvia

El Canal de Panamá es un paseo obligado en cualquier visita al país. Esta impresionante obra de ingeniería desafío hace 111 años la lógica del transporte marítimo y redefinió las rutas comerciales, ahorrando a los buques los 13 mil kilómetros de navegación que implica bordear el Estrecho de Magallanes.

Fue construido por Estados Unidos, tras un fallido intento francés, e inaugurado en 1914. El canal fue entregado a Panamá en 1999. Hoy es el motor económico del país.

En la visita a las esclusas centenarias de Miraflores y a la ampliación del canal en Agua Clara es posible observar de cerca la navegación de los barcos de un océano al otro utilizando un mecanismo que les permite “escalar” el istmo.

El canal funciona como un sistema de ascensores de agua que eleva las naves 27 metros sobre el nivel del mar para cruzar la cordillera central a través del lago Gatús, para luego bajarlas en el extremo opuesto.

El llenado y vaciado de las cámaras originales de 1914 se realiza exclusivamente por gravedad, sin bombas eléctricas. Cada buque que pasa consume unos 200 millones de litros de agua dulce que fluye desde los lagos al mar. Por esta razón, la cuenca hidrográfica del canal con su selva tropical que garantiza la lluvia es el activo más protegido de Panamá. Sin la enorme cantidad de agua que cae sobre el istmo, el sistema no podría operar.

Actualmente, entre 12 mil y 14 mil barcos cruzan anualmente este paso de 80 kilómetros, que une los dos grandes océanos del planeta. Las embarcaciones pagan entre 120 mil y un millón de dólares por pasar por el canal dependiendo del tamaño y la carga, entre otras cosas.

Datos útiles

Cómo ir. Copa Airlines tiene vuelos directos desde Córdoba. U$D 750 en temporada alta.

Metro. Desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad cuesta U$S 0,85. Se paga con tarjeta de crédito.

Visitas al canal. Miraflores (en el lado Pacífico). A sólo 20 minutos de la ciudad de Panamá. Se recomienda llegar entre las 9 y las 11 de la mañana o después de las 15. U$S 17. Agua Clara (lado Atlántico), en Colón. Allí es posible observar las esclusas nuevas, inauguradas en 2016. Aquí se ven los barcos más grandes del mundo. Utilizan un sistema de ahorro de agua. U$S 10.

Biomuseo. Es uno de los puntos culturales más importantes de Panamá, diseñado por Frank Gehry. Visita obligada para conocer la biodiversidad del país. Entrada U$S 20. IG: @biomuseo_pty

Poin Panamá. Experiencia turística en los pisos 36 y 37. Mirador de cristal. Posee la única tirolesa en una torre de toda Latinoamérica, donde se vuela entre rascacielos. Acceso general desde U$S 35. IG: @poinpanama

Guna Yala. Archipiélago de San Blas en el Caribe. Día completo. Se visitan tres islas en territorio indígena. Muy recomendable. U$S 130. IG: @pahoypanama