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PERSPECTIVA POLEMICA

Pregunta incómoda fue determinante en alegato para sostener un femicidio

El fiscal Sergio Ruiz Moreno indagó sobre cómo se vestía la víctima y generó polémica. Sucedió en el juicio en el que terminó condenado a cadena perpetua Walter Sánchez por el femicidio de Natalia Padilla.

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FEMICIDIO. El fiscal consultó cómo se vestía Natalia para acreditar la violencia de género. | Cedoc Perfil

Semanas atrás se viralizó en redes sociales la pregunta que formuló el fiscal, Sergio Ruiz Moreno, durante el juicio en la Cámara 7ª del Crimen contra el chofer de Ersa Walter Sánchez por la muerte de su pareja, Natalia Padilla. “¿Tu mamá se vestía de manera provocativa?”, fue el interrogante de la polémica. No tardaron en multiplicarse opiniones adversas que endilgaron al funcionario la intención expresa de justificar la muerte por la ropa que usaba.

En realidad, la pregunta se concatenó con otras para llegar a una afirmación que la testigo había brindado durante la investigación inicial: un sistema ambivalente por parte del hombre en el vínculo que había construido con Natalia. Él incidía en su forma de vestir para luego exhibirla como un trofeo dentro de una estructura mental machista. Al mismo tiempo creaba escenas de celos por su incapacidad de asumir que “su” mujer pudiera ser deseada por otro u otros.

Esas escenas consistían en reproches y violencia psicológica. La vestimenta provocativa sobre la que indagó el fiscal no era una construcción objetiva de la imagen de la mujer, sino la idea que el femicida se hacía de ella.

¿Por qué razón fue importante profundizar sobre este detalle? Porque en la elevación a juicio de la causa se formuló la acusación en contra de Sánchez por homicidio calificado por violencia de género pero había pocos hechos que acreditaran esa perspectiva. Más bien había indicios y caracterización que llevaban a una cuestión pasional y reacción violenta del hombre.

El fiscal necesitó ampliar los hechos para garantizar que el tribunal en caso de aplicar la condena lo hiciera –tal como ocurrió– con el agravante de violencia de género, es decir, femicidio. Un caso que, si bien se presentó como un crimen con saña –la mató a puñaladas–, no fue fácil de encuadrarlo claramente desde la perspectiva de género.

Ruiz Moreno recordó en su alegato la corriente de pensamiento referida al “amor líquido” del sociólogo Zygmunt Bauman que consiste en vínculos cortos que se van superando cuando se agotan. En este caso, Natalia estaba cerrando un ciclo con Sánchez, él no aceptó que eso sucediera y por eso la mató. Los fundamentos de la sentencia condenatoria a Sánchez se conocerán en los próximos días.

Antecedentes. Quien actualmente es fiscal de la Cámara 7ª del Crimen fue antes asesor letrado en la Justicia Provincial. Como tal, participó en un expediente paradigmático, el de Paola Cejas. La mujer fue condenada en 2010, junto a su pareja, a prisión perpetua por el homicidio de su hijo en Villa del Totoral. La sentencia fue luego confirmada por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Ruiz Moreno asumió su defensa cuando era un caso perdido.

Hasta el abogado privado de la mujer había renunciado a la defensa. Al leer los fundamentos de la condena detectó que nadie había tenido en cuenta el contexto de vulnerabilidad en que vivía Paola y presentó un recurso que llevó el caso a la Corte Suprema. El máximo tribunal ordenó rever el fallo, el TSJ anuló parcialmente la sentencia y ordenó que se dicte una nueva.

Las razones del cambio se debieron a la intervención del entonces asesor letrado que observó que nadie había considerado atenuantes a su conducta por la violencia a la que era sometida. Si algo de lo que no adolece Ruiz Moreno en su desempeño funcional es de perspectiva de género.