miércoles 05 de octubre de 2022
CóRDOBA PERONISMO

Schiaretti espera la elección de Marcos Juárez en septiembre para oxigenar el gabinete

El gobernador toma la parada electoral del mes próximo como un relanzamiento de su gestión y como la base de su armado nacional. Suena Massei empoderado y por qué el juicio por Blas Correas puede ser el otro desencadenante para los cambios.

07-08-2022 01:00

El rumor empezó a tomar forma en los últimos días en El Panal y, pese al hermetismo de la mesa chica del gobernador Juan Schiaretti, en el entorno del mandatario esperan por la elección en Marcos Juárez para oxigenar el gabinete. De hecho, el propio gobernador definió en su círculo más íntimo la importancia que le asigna por primera vez al bastión electoral que significa el mítico ‘kilómetro 0’ de Cambiemos; y hay entusiastas en el peronismo provincial que insisten con rebautizarlo ahora como la piedra basal del lanzamiento nacional de Schiaretti y la sucesión provincial para Martín Llaryora. 

Para que esto se concrete, Verónica Crescente, la candidata del schiarettismo, debería imponerse a Sara Majorel, la elegida de Juntos por el Cambio y por el intendente, el hombre del PRO, Pedro Dellarosa. Se sabe, Schiaretti no es de los mandatarios de muchas variantes en la primera línea de gobierno; aunque algunos insisten que hay una parte de la botonera que no dio respuestas en el último tiempo. 

Suena Massei. Histórico, línea directa e interlocutor casi a diario del gobernador, el hombre que hoy comanda el ministerio de Desarrollo Social, Juan Carlos Massei, suena como una de las variantes para acercarlo a dos cuestiones clave: la relación con los intendentes y la seguridad. Áreas que comandó en la anterior gestión de Schiaretti cuando el organigrama provincial era con ministerio de Gobierno y secretaría de Seguridad. 

“Hay dos deudas de Schiaretti en esta tercera gestión. Una es con la sociedad, por la inseguridad; la otra es con la política, por la re-re de los intendentes”, confió a PERFIL CORDOBA una persona que conoce los pasillos del Centro Cívico y apunta en esa deuda a dos funcionarios: Facundo Torres y Alfonso Mosquera, ministros de Gobierno y Seguridad, respectivamente. 

Y, si bien cerca de Massei niegan cualquier tipo de cambio para dejar el despacho en Desarrollo Social y volver a su oficina en El Panal, otras vertientes del PJ provincial avalan la teoría a partir de una buena elección en Marcos Juárez. Distrito que domina, con una candidata que acercó él a Schiaretti y algo que Massei puede vivir como una revancha tras lo sucedido en 2018. 

“A Crescente la acerca él. Incluso, antes que ella dejara el gabinete y se enojara con Dellarossa ya había gestos. Cada vez que iba a Marcos Juárez, Massei pedía un lugar para ella en la foto. A lo mejor, venían hablando de antes y hasta con ella adentro del gabinete de Pedro”, reconoce una fuente que observó el desembarco de todo el equipo en el sudeste por estos días. 

En Córdoba, aquellos que advierten los problemas de inseguridad a diario y los inconvenientes con los que convive la Policía le reconocen al experimentado funcionario un manejo de la fuerza. “Hay actos a los que va y todavía algunos policías le hacen la venia”, dijo una persona que conoce el día a día del schiarettista. 

La interna. Sin embargo, algo que también reconocieron en los últimos días distintas fuentes del peronismo es la disputa que se observa entre el viguismo y la Vieja Guardia del PJ. Los dirigentes históricos y más cercanos a Schiaretti, en confianza, le manifestaron una serie de enojos para con la senadora y la tropa que comanda. 

De hecho, en Desarrollo Social y también en Gobierno hubo quejas por el control que antes tenían esas carteras y que desde hace un tiempo no cuentan. Y aquellos que reconocen a Torres como dirigente, también admiten lo diezmado que quedó en su cartera a partir de la quita de dos fondos: el Focom (Fondo Complementario para Municipios y Comunas) y el Fondo Permanente. 

Al primero, lo gestiona el vicegobernador Manuel Calvo y al segundo lo tiene desde que ingresó al gabinete en diciembre pasado, Paulo Cassinerio, el ministro de Vinculación. “Eran dos herramientas importantes para relacionarse con los intendentes. Hoy Torres sale entregando otras cosas y la foto con los intendentes va por otro lado. Los fondos, que en definitiva es lo que quieren, los manejan Calvo y Cassinerio”, dice un peronista que conoce a los jefes comunales del sur. 

Por esto, la duda si hay un regreso de Massei al Panal, es con qué herramientas contará para empezar a recuperar ese conocimiento del territorio que demostró en otros tiempos. 

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Interior vs. Capital, la otra disputa. De concretarse los cambios en el gabinete, saben cerca de Schiaretti que volverá a estar la disputa entre la dirigencia de la capital y la del interior. En Desarrollo Social, las últimas gestiones estuvieron en manos de dirigentes que llegaron desde el interior como el propio Massei, Daniel Passerini, Sergio Tocalli o Rodrigo Rufeil. 

Por ende, se baraja desde un enroque entre Gobierno y Desarrollo Social; o, incluso, un desembarco aún más fuerte del viguismo en la cartera y suenan nombres del peronismo capitalino como el propio Cassinerio o Raúl La Cava, quien ya pasó por el ministerio en una secretaría y que ahora se desempeña en el gabinete de Llaryora en la misma área. 

Además, tampoco hay que descartar entre los cambios el arribo de un llaryorista como un gesto hacia la sucesión 2023. Más como una jugada orientada hacia la contención que quiere encarar Schiaretti después del ‘efecto Massa’. 

El otro motivo de septiembre. Además del resultado electoral, hay otro factor que tracciona para tener a septiembre como un mes bisagra. El comienzo del juicio por el crimen de Blas Correas –del que ayer se cumplieron dos años- será el 7 de septiembre, días antes de la elección en Marcos Juárez. Y ahí, creen cerca de Schiaretti, que el ministro Mosquera volverá a estar en la mira nuevamente. 

Dos fuentes del peronismo reconocieron de manera escueta a este diario que la continuidad del riocuartense “es insostenible” y la definieron como “la parte más golpeada de la gestión”. 

Y allí, en el inicio del juicio por Blas, algunos creen que será difícil la proyección nacional del resultado –y de Schiaretti- con la presencia mediática del proceso judicial de un funcionario controvertido. 
 

 

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