3rd de March de 2021
CóRDOBA EN PRIMERA PERSONA
15-09-2019 00:42

Testimonios de las internas que comenzaron a estudiar

Mariela y Norma destacaron la importancia de la presencia de los docentes en la cárcel.

15-09-2019 00:42

MARIELA MARZANO: “Se abrió un espacio donde nos sentimos apoyadas”

Mariela Marzano ya poseía título universitario. Está alojada en Bouwer desde el año pasado. Llegó desde Ezeiza, donde estaba detenida para cumplir su condena.

—¿Por qué decidió estudiar Derecho?

—Es la oportunidad que se dio acá. En este contexto tengo tiempo para dedicar a la educación.

—¿Previamente qué estudios tuvo?

—Me recibí en el secundario en la cárcel de Ezeiza. Después, estudié en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Ciencias Exactas, la carrera de Gemología, que es una rama de la geología que estudia piedras preciosas. Me gustó y empecé a estudiar de grande.

—Derecho, ahora, es una disciplina muy diferente…

—Nada que ver con lo que hice antes, pero muy interesante también.

—¿Cómo evalúa esta experiencia?

—Se abrió un espacio en el que nos sentimos apoyadas por los profesores. Ellos hacen mucho esfuerzo para venir y nosotros le ponemos onda para estudiar. Es larga y difícil la carrera de Abogacía y no es fácil estudiar en situación de encierro. 

—¿Cómo es la relación entre ustedes?

—Entre las compañeras con las que podemos compartir un espacio de estudio. A las que nos resulta más fácil, pasamos apuntes a las otras o les explicamos algunos temas. Es cuestión de ponerle buena voluntad.

 

NORMA AVELLANEDA: “Acá aprendí a leer y ahora estudio Abogacía”

Norma Avellaneda lleva muchos años en la cárcel. Por un hecho delictivo grave recibió una condena a 16 años de prisión. Pero luego, al ser revisada por el Tribunal Superior de Justicia, la pena fue elevada a 35 años.

Se puede decir que transitó toda una vida desde que fue detenida y le espera un largo trecho más en esa condición. Patricia Coppola, la docente de Derecho con la que más tiempo y charlas comparte, destacó que Norma es “merecedora del período de prueba para que pueda desarrollarse como mujer y como persona”. Relata que en el transcurso de estos años recuperó el vínculo con sus cinco hijos -dispersos en diferentes ciudades- y nietos.

Entre las tragedias de su vida sufrió el fallecimiento de un hijo de 7 años. Así como hay internas que no quieren hablar, Norma es una de las que buscó expresarse con este medio para contar sus sentimientos.

—¿Cómo se siente hoy?

—No sabe la emoción que tengo… Llegué aquí (a la cárcel) sin saber leer ni escribir y de pronto recibir esto (muestra la libreta de estudiante de Abogacía) fue algo muy importante. Aprendí todo acá y ahora puedo seguir estudiando.

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