Después de semanas de reclamos sin respuesta, la difusión de la crisis en Punto a Punto Radio 90.7 FM y en PERFIL CÓRDOBA aceleró una solución parcial para los seis barrios del sudeste de la capital que habían quedado sin servicio de transporte: el municipio alisó la avenida Calingasta y la empresa Coniferal volvió a prestar el servicio de transporte en el sector. Este miércoles por la tarde el gobernador Martín Llaryora recorrió la zona y habló con los vecinos.
Los barrios ubicados en la zona lindante a la autopista Córdoba-Rosario habían quedado desconectados cuando Coniferal modificó el recorrido de la línea C2 y la redirigió por la colectora de Circunvalación, al citar el deterioro del pavimento de Calingasta como argumento para no circular por allí. La consecuencia para los vecinos fue inmediata: quienes necesitaban tomar el colectivo debían caminar entre dos y tres kilómetros por una calle sin iluminación, con pozos y sin desagüe.

La imagen que mejor sintetizó el problema fue la de un grupo de niños con mochilas al hombro caminando solos por un camino de tierra, a pleno sol y con 34 grados de temperatura. La difundieron docentes de la escuela Cornelio Saavedra y se convirtió en el símbolo más crudo de una crisis que la reorganización oficial del sistema de transporte no había contemplado.
Rodrigo Fernández, secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba, confirmó en una entrevista en Punto a Punto Radio que el municipio intervino en la calle y que la empresa retomó el servicio. "Ayer hicimos un alisado. Hoy ya lo normalizaban y también lo informamos a la empresa y lo informamos a los vecinos", sostuvo Fernández, que aclaró que las lluvias y los temporales de marzo habían complicado cualquier tipo de arreglo en el camino.
El retorno del colectivo es un paso, pero el camino de tierra sigue ahí. La pavimentación definitiva de Calingasta, la mejora de la iluminación y la instalación de refugios en las paradas permanecen como deudas pendientes con una zona que, por ahora, volvió al mapa solo después de que las cámaras y los micrófonos le prestaron atención. La visita del gobernador Llaryora este miércoles al sector fue la señal política más visible de que el reclamo, al menos esta vez, fue escuchado.
