Carlos Rubén Lezcano juró este miércoles como fiscal General de la Provincia de Córdoba. El Ministerio Público Fiscal es considerada una de las áreas más sensibles del sistema judicial provincial, en particular su componente penal, que interviene directamente ante la comisión de delitos y opera en un contexto de altos índices de inseguridad registrados en Córdoba desde la pandemia.
La Constitución de Córdoba establece en su artículo 171 que el fiscal General es la máxima autoridad del Ministerio Público Fiscal, órgano con independencia funcional dentro del Poder Judicial. Entre sus atribuciones principales se encuentran fijar las políticas de persecución penal e impartir instrucciones a los fiscales inferiores.

la ceremonia se realizó en la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia I y fue presidida por Domingo Sesin, titular del Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Del acto participaron los vocales del TSJ Aída Tarditti, Luis Rubio, Sebastián López Peña, Luis Angulo y Jessica Valentini, junto al defensor General Pablo Bustos Fierro, y diversas autoridades gubernamentales, judiciales y del ámbito profesional.
Con el juramento de este miércoles, Lezcano queda formalmente al frente del Ministerio Público Fiscal de Córdoba y deberá definir en las próximas semanas hacia dónde orientará una gestión que arranca con reformas en marcha y demandas pendientes.
El perfil del nuevo fiscal General
Lezcano llega al cargo desde la judicatura: se desempeñaba como juez de control, lo que le otorga conocimiento directo del fuero penal y del funcionamiento cotidiano de los tribunales. Su trayectoria también incluye el ejercicio de la abogacía como litigante, vinculado a una agrupación de abogados peronistas.
El gobernador Llaryora propuso al juez Carlos Rubén Lezcano como nuevo fiscal General de Córdoba
A diferencia de su antecesor, Lezcano conoce de primera mano la dinámica del sistema penal, uno de los señalamientos que en su momento se le hizo a Luis Delgado al asumir en 2020, cuya especialidad era el derecho administrativo y comercial.
El legado de Delgado
Luis Delgado gobernó la Fiscalía General durante cinco años, designado por el entonces gobernador Juan Schiaretti en un contexto de acefalía prolongada en el organismo. Pese a las resistencias iniciales de sectores del fuero penal, dejó el cargo con dos reformas de envergadura en su haber.
La primera fue la reorganización territorial de la ciudad: en lugar de fiscales de turno, se asignaron fiscales por zonas geográficas, de modo que cada fiscal —junto con el comisario y el personal correspondiente— tiene a su cargo un conjunto determinado de barrios. El objetivo es que cada operador judicial conozca en profundidad la situación de seguridad de su sector.
La segunda reforma fue la creación de la Unidad Fiscal de Flagrancias, orientada a dar respuestas rápidas a los delitos que componen la inseguridad cotidiana, con intervención inmediata y resoluciones ágiles. Esta iniciativa, según se indicó, tardó cuatro años en ser aceptada e implementada desde que fue propuesta en 2022.
Durante su gestión también se duplicaron las fiscalías especializadas en narcotráfico, en línea con directivas del Poder Ejecutivo provincial orientadas a combatir el narcomenudeo.
Los desafíos que hereda
El nuevo fiscal General asume con una agenda de problemas concretos. Uno de los principales es el desequilibrio en la distribución territorial: algunos distritos concentran niveles de criminalidad muy superiores a otros, lo que genera una carga de trabajo desigual entre fiscales.

Hay sectores donde los equipos deben atender simultáneamente homicidios, causas por drogas y situaciones con menores en condiciones de alta vulnerabilidad. Desde dentro del sistema existen reclamos para redistribuir el territorio de manera más equitativa, reforzar recursos o crear nuevas fiscalías donde la tasa delictiva lo justifique.
Esa redistribución, sin embargo, requiere coordinación con la Policía de Córdoba, el Ministerio de Justicia provincial, el Poder Judicial y el propio Tribunal Superior, lo que complejiza cualquier decisión unilateral de la Fiscalía General.
Primeros pasos de Lezcano
En los días previos a la asunción, Lezcano indicó que necesitaba tiempo para evaluar la situación antes de definir su línea de acción. No adelantó si presentará un plan de gestión formal —como hizo Delgado al asumir— ni cuáles serán sus prioridades en materia de política de persecución penal.
Lo que sí es claro es que hereda una estructura reformada pero con tensiones internas no resueltas, en un contexto en que la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los cordobeses.