Cuando un personaje literario nace, su destino es morir en una primera y única obra, o continuar su vida en un nuevo libro que llega a puerto. El personaje es Edgardo H. Berg, su arrojar anclas en su nueva vida escrita es Futuro Berg, de Fabián Soberón.
En nuestro mundo corriente, Berg es un crítico real, transformado por Soberón en personaje literario en Edgardo H. Berg (2022), con su urdimbre de personajes, entre los que se suma Arturo Serna, con su Club de escépticos, adeptos a la duda escéptica y su filosofía de la suspensión de las certezas. Ahora, la huella de aquella obra se esparce en Futuro Berg, con quince cuentos en dos partes. Con su río de palabras, la ficción fluye en el presente y el futuro, desde un “histrionismo anticipatorio” bajo cuyo alero “el futuro no es otra cosa que el presente secreto y dislocado”.
En la narrativa cuentística afloran diversos personajes y situaciones, con un estilo, en algunos momentos, con ecos de Roberto Arlt. Admirador del autor de Los siete locos es Ricardo Piglia, quien aparece involucrado en la narración “La China”, en la que una joven oriunda del gigante asiático, católica, devota de la virgen, intenta entrevistar al hermano del escritor de Respiración artificial. Sun Lu, la china en cuestión, se obsesiona por rastrear “el gen argentino”. Su teoría es “que el habitante de este país tiene un toque de gaucho matrero y viejo vizcacha, de ladrón y pícaro de barrio”. Piglia escribe sobre este trasfondo identitario, y él y Arlt “son una versión edulcorada de la mafia gauchesca y del mundo de los indios”.
La máquina literaria de hacer ficciones modela, en su cuerpo de letras, al manco Petrus, un “difusor de una biografía no oficial del preclaro Sancho Panza”, lo que lo acerca al Cervantes también manco. Petrus ansía tocar el piano con cinco dedos, a la manera del hermano del filósofo Ludwig Wittgenstein, Paul, quien perdió una mano en la Primera Guerra Mundial, y que, a pesar de sus limitaciones, logró ser eximio intérprete de una pieza compuesta por Maurice Ravel. Al final, como Cándido, solo en un jardín, Petrus encuentra consuelo en una magnolia que lo escucha como ningún humano podía hacerlo.
Y en la corriente narrativa de Futuro Berg flotan y se unen, entre otras, las historias del cineasta Carlos Escudero; el bisabuelo filoanarquista de Berg; el estimado como “maestro”, el crítico literario Nicolás Rosa; Lidia, la madre de Berg, la narración de sus pasos expurga la melancolía que atribula el alma cuando “alguien vuelve a sentir el peso de lo que se pierde”; o el psíquico Sergio Corbeta quien ofrece a Berg revelarle “el día y hora de su muerte”; y una Argentina que late en el futuro, entre estado de sitios, espías, vigilancia, con las ciudades de Buenos Aires y Mar del Plata en realidades distópicas luego del estallido de poderosas bombas. El mundo entre la deriva y la conmoción.
Un ejercicio de creatividad literaria en el que un personaje se ramifica hacia redes de historias que acarician lo que, aún visible, se esconde.
Futuro Berg
Autor: Fabián Soberón
Género: cuentos
Otra obra del autor: La conferencia de Einstein; El instante; Mamá; Ciudades escritas; Cosmópolis; Todo es ahora; Edgardo H. Berg; Naranjo esquina
Editorial: La Papa, $ 22.500