El Coro Nacional de Niños fue uno de los protagonistas de la XVI edición de los Premios Perfil, cuando los integrantes del histórico elenco subieron al escenario durante la ceremonia y, a través de distintas canciones, protagonizaron uno de los momentos más emotivos de la noche. Aunque apenas unas semanas antes había sido disuelto por decreto, la participación del coro permitió volver a escuchar a un elenco que fue creado en 1967 y que durante años se dedicó a la formación vocal y musical de niños y adolescentes.
Se dio a conocer que sus integrantes ensayaban tres veces por semana, durante aproximadamente dos horas y media, y participaban de conciertos y actividades artísticas a lo largo del año. Durante marzo mantuvieron la actividad y tenían previsto realizar su primer concierto del año el 9 de abril. Sin embargo, el 1° de abril recibieron la comunicación de que las actividades quedaban suspendidas "hasta nuevo aviso".
A lo largo de los meses siguientes, la conducción del elenco realizó distintos pedidos para conocer cuándo podrían retomar los ensayos y conciertos. Según explicó su directora, María Isabel Sanz, no recibieron una respuesta concreta sobre el problema administrativo que había provocado la suspensión.
Pese a ello, la situación se volvió todavía más llamativa porque, según relató Sanz, representantes de las familias habían mantenido reuniones con autoridades de la Secretaría de Cultura, encabezada por Leonardo Cifelli, en las que se les había transmitido que el coro continuaría funcionando y conservaría sus 40 vacantes históricas. Finalmente, el escenario cambió con la publicación del Decreto 687/2026, firmado por Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Esta normativa dispuso la disolución del Coro Nacional de Niños y estableció en su lugar la creación de un Programa de Formación Artística para niños y adolescentes. La medida forma parte del proceso de reestructuración de organismos y programas estatales impulsado por la actual administración.
El coro había llegado a 2026 con alrededor de 20 niños, pese a que históricamente contaba con 40 integrantes. La reducción no se produjo de un año para otro. Desde 2022 habían dejado de cubrirse las vacantes que quedaban disponibles cuando los chicos alcanzaban la edad límite y egresaban del organismo.
Así, el proceso tuvo distintas etapas: primero dejaron de cubrirse vacantes, luego comenzaron a demorarse las designaciones, más tarde se suspendieron las actividades y finalmente llegó el decreto que estableció la disolución.

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Uno de los argumentos utilizados para cuestionar el esquema administrativo del coro estuvo relacionado con la participación de menores de edad y la normativa sobre trabajo infantil. La Ley 26.390 establece restricciones para el trabajo de menores de 16 años. Desde la Secretaría de Cultura señalaron que existían incompatibilidades administrativas vinculadas con el régimen bajo el cual participaban los chicos y recibían una asignación.
La directora del coro rechazó que esa situación justificara la desaparición del organismo. Según explicó, los integrantes recibían una designación temporal y el dinero estaba destinado a afrontar gastos vinculados con la actividad, entre ellos traslados, viáticos, comidas y vestimenta. Además, sostuvo que se trataba de un monto inferior a una jubilación mínima y que era percibido por los padres como representantes legales de los menores.
Para Sanz, el problema podía resolverse modificando ese mecanismo administrativo.
"Si había algún problema administrativo o legal, debía corregirse. No hacía falta disolver un organismo que funcionó", sostuvo la directora.
MV/MSS