Lo que pasó en la segunda jornada de Lollapalooza Argentina 2026 volvió a llenar el Hipódromo de San Isidro con miles de fans que se movieron entre el pop de Chappell Roan, el regreso de Lewis Capaldi y el fenómeno pop de Addison Rae.
Aunque los headliners internacionales concentraron gran parte de la atención, la escena argentina también tuvo momentos fuertes durante la jornada con el paso de Ángela Torres y su propuesta pop, la celebrada aparición de Soledad Pastorutti en una de las colaboraciones más ovacionadas del día, el set explosivo de Six Sex que llevó la energía club al predio y, como uno de los puntos más convocantes de la noche, el regreso de Paulo Londra al festival.
Ángela Torres, el equilibrio entre el pop de vanguardia y la canción popular
Lejos todavía del horario de los grandes nombres del line up y de los headliners que cerrarían la jornada en el Lollapalooza Argentina 2026, con el cielo gris y el predio empezando a llenarse de a poco, ya había gente esperando frente al escenario para ver a Ángela Torres. Sí, es hija de Gloria Carrá, sobrina de Diego Torres y nieta de Lolita Torres, parte de una familia ligada al espectáculo, pero en cada show deja claro que su lugar en la música argentina es propio.
A pesar de que la cantante argentina llegó a esta edición del festival luego de que la española Aitana se bajara del line up, su show terminó siendo una carta de presentación para quienes todavía no la tenían tan en el radar del pop argentino.
Desde el primer momento, Ángela apareció con un conjunto celeste pastel de impronta clásica: corset con puntillas, pollera desmontable con encaje y una falda acampanada hasta los tobillos, completado con maquillaje natural, lentes de sol futuristas y su pelo cobrizo. Más adelante se quitó la falda y el look se transformó en un minivestido celeste.
Por algo, en un festival donde artistas pop como Chappell Roan —con su imaginario teatral, glam y abiertamente queer— o Marina —dueña de una estética conceptual que atraviesa cada una de sus eras— también construyen universos visuales muy definidos, el celeste empieza a perfilarse como la identidad estética de Torres.

Lo cierto es que Ángela Torres desplegó un set que mezcló canciones de su nuevo álbum No me olvides con versiones personales de clásicos del pop y de la música latinoamericana. Aun así, el momento más potente llegó cuando interpretó “Como la cigarra”, la canción de María Elena Walsh popularizada por Mercedes Sosa y convertida con los años en un símbolo de resistencia cultural luego de la última dictadura argentina.
Antes de cantarla, dijo: “Estamos a 50 años del golpe y me parece necesario recordar memoria, verdad y justicia”.
Sonaron versiones como “Girls Just Want to Have Fun” de Cyndi Lauper y “Qué ganas de no verte nunca más” de Valeria Lynch, que la propia cantante presentó como uno de sus covers favoritos. También interpretó “Luna de miel” y “Tuyo” de Virus junto al músico Castiello, trayendo otra vez al escenario parte del talento argentino.

Por último, el cierre llegó con “Tu favorita”, tema que ya supera los 16 millones de reproducciones, que interpretó con un saco de peluche celeste en un verdadero pogo popero. “Siento que va a ser una tarde y una noche increíble”, había dicho desde el escenario al comienzo del show. Por lo visto en el festival, no se equivocó.
Soledad conquistó al festival con un mensaje claro: “Lo nuestro vale”
En principio, entre outfits pop, glitter y artistas internacionales, el folklore no parecía tener demasiado lugar en el Lollapalooza Argentina 2026. Aun así, Soledad Pastorutti subió al escenario Alternative para hacer algo que, a esta altura, ya forma parte de su ADN artístico: llevar la tradición a lugares donde, en teoría, no estaba invitada.
Si hay algo que a esta altura no hace falta explicar es quién es ella: la cantante de Arequito está celebrando 30 años sobre los escenarios, una historia que empezó cuando tenía apenas 15 en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín de 1996. Aquella interpretación de “A Don Ata”, el homenaje a Atahualpa Yupanqui, la convirtió en un fenómeno nacional.
Ahora, en San Isidro, el show arrancó con “Vivir es hoy”, casi la única canción que interpretó completa durante la primera mitad del set. Después, la Sole hizo lo que mejor sabe hacer: convertir el repertorio en una fiesta popular. Mezcló fragmentos de clásicos del cancionero folklórico y latinoamericano en un combo que incluyó “Kilómetro 11”, “Puerto Tirol”, “Ódiame”, “Propiedad privada”, “Que nadie sepa mi sufrir” y “Entré a mi pago sin golpear”.


El público repasó el look: bordó ajustado, una pierna al descubierto y actitud frontal. Sin dudas, la misma energía que la convirtió en fenómeno en los 90 —cuando el folklore volvió a ocupar el centro— ahora aparece en un festival de rockpop.
Se dio entonces una de las sorpresas que desató la mayor ovación de la tarde: Miranda! se sumó para cantar “Que nadie sepa mi sufrir”, y sobre el escenario cada uno lo hizo desde su propio universo. Juliana Gattas no intentó convertirse en cantante folklórica ni por un segundo —estrafalaria, inquieta, bien pop— y Ale Sergi completó la escena.

Al final del show, después de casi una hora de música, la Sole dijo algo que funcionó como síntesis de todo lo que había pasado arriba y abajo del escenario: “Hay que creer que lo nuestro sí vale”.
Six Sex convirtió el Perry’s Stage en una pista de baile
En medio del despliegue de guitarras, pop global y artistas internacionales del Lollapalooza Argentina 2026, el Perry’s Stage —este año el más alejado de los cinco escenarios del predio— tenía su propio clima: bajos pesados, luces rápidas y un público listo para bailar. Ahí apareció Six Sex, el proyecto de la bonaerense Francisca Cuello, que convirtió ese rincón del festival en una pista de baile con su mezcla de reggaetón, dancehall y electrónica oscura.
Sin dudas, en los últimos años se volvió una de las figuras más visibles de la escena club-electrónica y queer del under porteño: su música —hipersexual, provocadora y con humor ácido— circula tanto en fiestas como en TikTok.
Ante este panorama, el set arrancó con los bpms bien arriba de “Ultra Terrorific Fantasy”. Con un conjunto de dos piezas a rayas blancas y negras con volados, la artista se movió por todo el escenario mientras el público —fans fieles mezclados con curiosos que se acercaban desde otros sectores del predio— respondía con celulares en alto.

En el medio aparecieron varios de los temas que definieron su repertorio reciente: “SEX DEALER”, “U&ME” y “NOT UR MOMO”, todos con esa fórmula que mezcla beats electrónicos, actitud punk y sensualidad exagerada.
Sin embargo, también hubo uno de esos momentos que los festivales generan casi automáticamente: el clip viral. A lo largo de una de las coreografías, un movimiento en el escenario derivó en un video que empezó a circular en redes en cuestión de minuto. Aunque más allá de ese instante —lo que suele replicarse más rápido online— lo que pasaba en vivo era bastante más interesante: el Perry’s Stage estaba lleno y la gente no paraba de bailar.
Paulo Londra jugó de local y se adueñó del Lollapalooza
Lejos de pasar desapercibido ante la multitud que colmó el campo del Hipódromo de San Isidro, Paulo Londra volvió al festival después de siete años —su primera vez había sido en 2019— con un show pensado como repaso de su carrera. Arrancó puntual y cuando finalmente apareció sobre una tarima iluminada, vestido con su clásico look urbano —gorra, campera y jean con estrellas—, abrió con “Tal vez”, uno de los temas que lo convirtió en fenómeno en 2018.
A diferencia de sus primeras giras, Londra se presentó acompañado por una banda completa y DJ en vivo —batería, guitarra eléctrica y dos teclados—, lo que le dio al show una dimensión más cercana al concierto que al típico set urbano. Sonrieron las pantallas, cambiaron las visuales según cada canción y el cordobés se movió entre la tarima central y el frente del escenario mientras repetía, entre tema y tema: “¿Estamos ready, Buenos Aires?”.
Durante uno de los picos del show llegó “1%”, su colaboración con Eladio Carrión: las pantallas mostraban visuales de boxeo, mientras el público agitaba cada verso. A la mitad del tema, el cordobés se movió a una tarima entre la gente y el campo explotó entre manos extendidas, celulares en alto y una gorra que terminó volando entre los fans.

Luego, el show tuvo su cuota de sorpresas. Primero apareció el alter ego “Shanina”, el personaje de María Becerra, que subió al escenario para cantar “Ramen para dos”. Más tarde volvería a aparecer, esta vez como ella misma, para interpretar “Cuando te besé”, el hit que originalmente comparte con Becky G y que desató un ovación.
A la par, hubo espacio para momentos más cercanos con el público. En “So Fresh”, Londra invitó a una quincena de fans a subir al escenario para bailar con él, recreando ese espíritu de camaradería que forma parte de sus shows.

Del mismo modo, el tramo final fue una seguidilla de hits que mantuvo al público en un estado de euforia constante: “Condenado pa’ el millón”, “Chica paranormal”, “Romeo y Julieta”, su BZRP Music Session #23 junto a Bizarrap y “Nena maldición”, uno de los temas que marcó el inicio de su carrera internacional.
MV / EM