El “mejor público del mundo” volvió a demostrar por qué carga con ese título. En el segundo día del Lollapalooza Argentina 2026, miles de personas cantaron, bailaron y se emocionaron frente a algunos de los shows más esperados del fin de semana. Entre el pop teatral de Chappell Roan, la emoción de Lewis Capaldi y el cierre electrónico de Skrillex, el predio se mantuvo totalmente en movimiento desde la tarde hasta bien entrada la madrugada.
A lo largo de toda la jornada se repitió una escena que ya parece tradición en el festival. Cada artista internacional que subía al escenario y se tomaba un momento para hablar con los presentes terminaba destacando la misma idea: la intensidad del público argentino. Algunos lo mencionaban casi como un ritual de cortesía, pero en otros casos la emoción era evidente frente a un predio que cantaba, gritaba y respondía a cada gesto desde el escenario.
“Estoy sin palabras. Todo el mundo dice que cuando vienes a América del Sur es el mejor público del mundo, así que hasta ahora estoy a la altura de eso”, dijo Lewis Capaldi visiblemente conmovido durante su show. Más tarde, Chappell Roan reforzó la misma idea frente a una multitud que no paraba de corear sus canciones: “Todos dicen que América del Sur tiene al mejor público y ustedes lo son. Esto es asombroso, muchas gracias Argentina”.
Chappell Roan coronó la noche de una jornada a puro pop
Chappell Roan protagonizó uno de los momentos más esperados -y celebrados- del segundo día del festival. Mucho antes de que comenzara su show, el predio ya anticipaba lo que vendría: fans con maquillaje drag, looks inspirados en su estética camp y banderas LGBTQ+ se concentraban frente al escenario principal, mientras el campo se iba llenando con un público que aguardaba cada vez más cerca de la pasarela. Cuando finalmente se encendieron las pantallas y comenzó el espectáculo, el sector estaba completamente colmado.
La artista apareció tras un video introductorio con dragones y una escenografía que recreaba un castillo gótico. Vestida como una princesa oscura, con falda voluminosa y sombrero en punta, Roan desplegó una performance cargada de teatralidad. Recorrió balcones, pasarelas y distintos niveles de la estructura escénica mientras interpretaba temas como Super Graphic Ultra Modern Girl, Femininomenon y After Midnight, acompañada por una banda integrada únicamente por mujeres.
Durante el show, la cantante alternó momentos de fiesta con pasajes más íntimos. En Casual y The Subway el clima se volvió más introspectivo, mientras el público levantaba sus celulares y coreaba cada palabra. También dejó algunos guiños al público argentino: “Estoy aprendiendo español con Duolingo”, contó entre risas antes de agradecer el recibimiento. Antes de continuar con el set, volvió a dirigirse a la multitud y resumió el momento con notable emoción: “Buenos Aires, esto es increíble”.

La energía volvió a subir con HOT TO GO! cuando miles de personas replicaron el famoso baile de la canción. Más adelante, la artista también dejó un mensaje a la comunidad LGBTQ+ presente en el festival: “Sí, ondeen alto la bandera trans. Gracias a todos los gays que hoy están acá. Los amamos”. El cierre llegó con Pink Pony Club, uno de sus temas más aclamados. Con chispas cayendo sobre el escenario y luces rojas y rosadas iluminando el predio, Roan recorrió la pasarela mientras el público saltaba y cantaba a los gritos, coronando uno de los shows más impactantes de la jornada.
La jornada pop, sin embargo, había comenzado varias horas antes. Con el sol empezando a esconderse detrás de las nubes, el escenario Flow recibió a Marina, una de las artistas pop europeas que más creció en los últimos años. Vestida con un corset negro, capa y un body amarillo con detalles a juego -incluido un prendedor de pelo en forma de mariposa-, la cantante se movió por el escenario mientras las pantallas proyectaban visuales de colores y motivos espaciales. Frente a ella, el público acompañó con abanicos y outfits coloridos que replicaban el espíritu pop del show. Miles de personas corearon temas como Bubblegum Bitch, Primadonna y Man’s World.

Más cerca del anochecer, alrededor de las 20, el género tuvo otro de sus momentos virales en el escenario Flow con Addison Rae. La estrella surgida de TikTok apareció envuelta en un tapado negro que luego dejó ver un conjunto de lencería rosa con encaje negro y medias altas de tul. Entre luces parpadeantes y coreografías sensuales, abrió su set con Fame Is a Gun y enseguida conectó con el público: “¿Saben? Mis iniciales son AR”, bromeó entre risas en alusión a Argentina. A lo largo del show combinó baile e interacción con la multitud mientras sonaban temas como Diet Pepsi y Aquamarine, y antes de interpretar uno de los momentos más coreados de su presentación, Summer Forever, confesó emocionada: “Estar acá es un sueño”.
Además, el fenómeno del K-pop también tuvo su momento con RIIZE, que se presentó en el escenario Alternative ante una multitud de fanáticas. El grupo -integrado por seis miembros- ofreció un show cargado de coreografías dinámicas y energía constante, con canciones como Get a Guitar, Love 119 e Impossible. Las fans acompañaron con varitas luminosas y cantos coordinados, mientras el grupo se sumaba al clásico canto argentino: “Olé olé olé, Riize”. Incluso intentaron hablar en español y lanzaron un guiño que generó gritos inmediatos: “¡Encara Messi!”, dijeron entre risas.
Lewis Capaldi emocionó al festival y LANY aportó el costado indie del día
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con Lewis Capaldi. El escocés, conocido por su potente voz y sus baladas de estadio, se presentó alrededor de las 21 en el Samsung Stage acompañado por una banda compuesta por batería, piano, guitarra, bajo y trompeta. Vestido completamente de negro, dejó que el protagonismo fuera para su voz mientras interpretaba canciones como Survive, Grace y Forever.
El artista generó una conexión inmediata con el público, que lo acompañó cantando suavemente mientras agitaba las manos en el aire. En varios momentos del show se escucharon suspiros y gritos de apoyo desde el público, que respondía con ovaciones a cada tema. “Hola, es mi primera vez en Argentina. Estaba cagado de subir porque cuando vas a un nuevo país tenés miedo de cómo la gente te va a recibir. Así que gracias por esto”, dijo con visible emoción.
A medida que avanzaba el concierto, el clima se volvió todavía más íntimo. Durante Bruises y Hold Me While You Wait, muchas parejas se abrazaban entre la multitud mientras miles de celulares iluminaban el predio como pequeñas luces blancas y a más de uno se le escapaba una lágrima. Capaldi dejó la guitarra en varios momentos para caminar por el escenario, saludar a los fans de las primeras filas y escuchar cómo el público completaba varias estrofas por su cuenta. El cierre llegó con la esperada Someone You Loved, coreada a todo pulmón por el predio. Antes de despedirse, el cantante dejó otra frase que despertó aplausos: “Mi show favorito en mucho tiempo. Volveré lo más rápido que pueda”.

En esa misma línea melódica, otros artistas también aportaron climas más relajados a la jornada. A las 20, en el Alternative Stage, la banda de San Diego TV Girl acompañó el anochecer con su característico sonido indie pop cargado de samples vintage. Con un set marcado por melodías suaves y ritmos envolventes, el grupo interpretó temas como Cigarettes Out the Window y Lovers Rock, que fueron coreados por buena parte del público mientras el predio empezaba a llenarse de cara a los shows centrales de la noche.
Varias horas antes, cuando el sol todavía caía con fuerza sobre el predio, LANY fue una de las primeras bandas en recibir a la marea de público que comenzó a llegar cerca de las 16. Desde el escenario, el grupo de Los Ángeles liderado por Paul Klein desplegó su pop melódico frente a un campo que empezaba a poblarse de fans y curiosos. Aunque muchos no conocían todas las canciones, acompañaron con aplausos y coros improvisados, una escena que volvió a confirmar la fama del público argentino en festivales. Con camisa verde y pantalones negros, Klein alternó entre su guitarra y su voz suave mientras agradecía el recibimiento: “Buenos Aires, gracias por la energía. Se siente increíble estar acá”, dijo entre sonrisas antes de continuar con el set, que incluyó ILYSB y Malibu Nights.

Skrillex encabezó el cierre de una fecha donde la electrónica pisó fuerte
Cerca de la medianoche, miles de personas comenzaron a migrar hacia el Samsung Stage para el cierre electrónico de la jornada. El encargado fue Skrillex, que regresó al festival tras su recordada presentación de 2023. El DJ apareció puntual detrás de su consola, rodeado de pantallas gigantes, visuales frenéticas, fuego y un sistema de luces que transformó el predio en una enorme pista de baile, con un público que vibraba en sintonía con cada beat. Para muchos fans, su regreso también despertó cierta nostalgia ya que el productor había pasado por el festival en 2015, en el primer año del Lollapalooza en el país.
Desde el principio, el campo se llenó de saltos al ritmo del electro house y el dubstep. El productor mezcló clásicos de su carrera con remixes en tiempo real y también sumó guiños a la escena local. En uno de los momentos más celebrados apareció Bizarrap, con quien interpretó temas como Rock n’ Roll (Will Take You to the Mountain) y RATATA, desatando una ovación inmediata en el predio.

Más adelante, el show volvió a explotar cuando sonaron los primeros acordes de Bangarang, uno de los hits más reconocidos del productor, que provocó uno de los pogos más grandes de la jornada. También hubo espacio para otros clásicos como Scary Monsters and Nice Sprites, mientras el DJ agitaba al público con guiños locales. “¿Qué onda, wacho?”, gritó desde el escenario, encendiendo aún más a una multitud que ya saltaba sin pausa frente a la consola.
Sin embargo, la electrónica ya había tenido un fuerte protagonismo durante el día. En el escenario Perry, el dúo berlinés Brutalismus 3000 llevó su mezcla de techno, punk y nu-gabber con un show cargado de luces y energía rave. Con un sonido rápido y agresivo cercano a los 150 BPM, su presentación de las 22:30 convocó a los fanáticos de la electrónica más dura que se alejaban del pop dominante de los escenarios principales.
Otros nombres del circuito electrónico, como el productor británico Hamdi, también aportaron al pulso bailable del festival con sets que mantuvieron activos distintos sectores del predio durante toda la jornada. Incluso, las clásicas “casitas” del festival funcionaron como refugios para quienes querían seguir bailando entre show y show. Allí también sonaban DJs y música electrónica mientras algunos asistentes descansaban en el césped y otros continuaban la fiesta.
Con el cierre de Skrillex, el segundo día del Lollapalooza Argentina 2026 terminó con miles de personas todavía saltando frente al escenario principal. Poco a poco, el predio comenzó a vaciarse mientras quedaban rastros de la fiesta en el suelo y en la memoria de un público que, una vez más, volvió a demostrar por qué los artistas insisten en llamarlo “el mejor del mundo”.
RV / EM