CULTURA
Fuera De cuadro

La dama, el duque y el armiño

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La Dama. Se exhibe en el museo Nacional de Cracovia, en Polonia. | cedoc

“¿A quién guardas rencor, a quién envidias, Naturaleza?/ ¡A Da Vinci, que pintó una de tus estrellas!/ Cecilia, tan bella hoy es aquella/ Frente a cuyos ojos el sol parece sombra oscura”, así comienza el poema de Bernardo Bellincioni (1452-1492) dedicado a Cecilia Gallerani (1473-1536) quien fue, entre otras cosas, la modelo del exquisito cuadro de Leonardo, “La dama del armiño”. Esta conjunción de genios tuvo lugar en Milán, más precisamente, en la corte de Ludovico Sforza: Bellincioni fue el poeta, Da Vinci, el pintor y la bella joven de apenas 17 años, amante del duque.

El retrato de la dama fue pintado entre 1489 y 1491, período en el que artista participó de la corte milanesa y conoció a la muchacha que había nacido en Siena y que por esos años había aparecido en la corte de Ludovico el Moro. Gracias a sus grandes dotes para la literatura y la música, fue llamada “Musa” y “Donna docta”, y comparada con destacadas mujeres de la Antigüedad como Aspasia de Mileto (esposa de Pericles) o Asiotea (alumna de Platón).

En la pintura se destaca la presencia del armiño, que puede corresponder a la figura de Ludovico, que lo llamaban Ermellino, armiño en italiano. Los amantes se encuentran unidos y además, el animal es custodio de las mujeres embarazadas, tal y como, resultó en la historia de amor entre Ludovico y Cecilia.

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El duque logró aplazar su casamiento acordado lo más que pudo, hasta que el 16 de enero de 1491 contrajo matrimonio con Beatrice d’Este. A los pocos meses, nació Cesare, el hijo de Cecilia y Ludovico. La madre y el bebé estuvieron en la corte un tiempo hasta que la reciente esposa se impacientó para que ambos se fueran del palacio. Cecilia fue casada con Carminati de Brambilla, conde de Bergamino, y fueron a vivir con su hijo al palacio de Carmagnola, regalo para el pequeño Cesare por parte de su padre. Cecilia murió en 1536, a la edad aproximada de 63 años.