Fernanda Laguna expone su corazón en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), y bautiza a su muestra como un llamador: “Mi corazón es un imán”. Sus obras e instalaciones envuelven la institución, están en el primer piso y en el menos 1. Arriba aparecen, en una especie de cronología, sus primeras exposiciones y abajo comienza desde las primeras participaciones en las jornadas del “Ni una menos”.


"Es una exposición retro colectiva”, advirtió su curador, Miguel López. “Siempre me preguntan si soy o me hago y la verdad es que me hago, yo me construyo, somos construcción”, aseguró Laguna con un toque de humor y otro de existencialismo como respuesta a quienes cuestionan su presencia lúdica y combativa, feminista, de apariencia rudimentaria, pero completamente potente, la potencia del amor y de la creación colectiva y de colectivos.
A lo largo de su trayectoria, Fernanda Laguna abordó la literatura, las artes visuales, el activismo y la gestión de espacios independientes. La exhibición se compone de 200 piezas –pinturas, dibujos, collages, bordados, esculturas, instalaciones y videos– junto con cuadernos, libros de poesía y novela, y material fotográfico personal. Está dedicada a los espacios y editoriales independientes.

La retrospectiva está organizada en siete secciones que ofrecen un recorrido de su obra individual y colectiva entre 1992 y 2025. Presenta por vez primera un panorama amplio de su obra que reflejó la urgencia colectiva de transformar estructuras patriarcales de valor que organizaban la discusión artística treinta años atrás.
“Ser artista es crear un camino único, cada persona es un camino”, definió Laguna durante una recorrida de prensa de la que participó Perfil. En ese camino hay ternura, tristeza, lucha, ironía.

En el marco de la exposición, se publicará un catálogo en coedición entre el Malba y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en versiones español e inglés, que reproduce más de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, collages y tapices, y una rica selección de documentos provenientes del archivo personal de la artista. Con un diseño afín a la estética de la artista, el libro se estructura como una constelación de textos críticos que dialogan con su obra, tanto especialmente comisionados para el proyecto como recopilados de publicaciones anteriores. El curador Miguel A. López, junto con Jorge Gumier Maier, Cecilia Palmeiro, Inés Katzenstein y Eduarda Rocha, reunidos por sus afinidades intelectuales y generacionales con Laguna, ofrecen lecturas complementarias de la exposición que abordan las dimensiones estética, literaria y política de su trabajo. El volumen se completa con una biografía escrita por Dalia Rosetti, alter ego de la artista.
"Yo quiero ser como un hotel alojamiento"
Laguna creó en 1999 el espacio de arte y editorial Belleza y Felicidad junto a la también escritora Cecilia Pavón, abierto hasta 2007, “un espacio creado desde la precariedad, que también se convierte en una estética”. Con ese nombre tintineante con el que bautizaron a la galería Laguna no esconde la tristeza, busca transformarla. “Para mí la tristeza es un pilar importante”, aclaró.

En su práctica siempre buscó incomodarse, indagar entre lo que “no le gustaba” e incorporarlo, sumar. En 2003 abrió una sucursal de la galería en Villa Fiorito, que sigue en actividad; ese espacio está representado en el subsuelo con una especie de maqueta en cerámica que reproduce la sede y, además, se exponen las obras de los vecinos de ese barrio.


Forma parte del colectivo Ni Una Menos y con Cecilia Palmeiro desarrolla el archivo vivo "Mareadas en la marea", sus “artefactos” combativos también se encuentran en la exhibición. Entre los recovecos de su exposición aparecen textos de sus diarios íntimos, su vulnerabilidad en colores y letras juguetonas, al igual que aparecen las demandas sociales más fuertes rodeadas de texturas suaves y redondeadas.

“Yo quiero ser como un hotel alojamiento”, lanzó. Algo así como una estética del borde, subterránea y a la vez popular, hogar acogedor, pero chocante. Nada es inocente, su arte es una herramienta de cambio o eso busca ante los dolores del mundo. “Lo que hago es por no hacer algo peor”, asegura en un texto de sus cuadros.
Organizada junto al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.
Fernanda Laguna “Mi corazón es un imán”
Del 12 de marzo al 22 de junio (sala 1) y del 13 de marzo al 25 de mayo (sala 3)
Curador: Miguel A. López
Nivel 1 y -1
Conversación inaugural: jueves 12 de marzo, 18:00 a cargo de Fernanda Laguna, Nancy Rojas y Miguel López
Inauguración: jueves 12 de marzo, 19:00