CULTURA
Crítica

Una biblioteca portátil

“Un libro no se supone que sea un espejo. Se supone que sea una puerta” enfatiza Fran Lebowitz en Public Speaking, el documental de Martin Scorsese donde habla, por supuesto de su amor a Nueva York, el odio a la tecnología y sobre el bloqueo creativo legendario, y además de que los libros crean expectativas que nada tienen que ver con el vecino de al lado. Esos mundo que invitan las Primeras páginas. Los mejores 100 comienzos de la literatura, de Eugenia Zicavo, que seleccionó autores y papeles de distintas procedencias y banderas, en un cadáver exquisito que toma del pescuezo al lector y lo deja con ganas de más y más.

En este andar de la entropía digital y el vacuo storytelling algorítmico, la socióloga y periodista, partiendo del ejercicio de “poner a prueba mis libros favoritos para ver si ya desde el principio eran tan buenos como recordaba”, avanza en los puntapié de cien relatos de largo aliento, con un aparente desorden aunque destacan en contundentes y mejores inicios los de género, policial, terror o ciencia ficción. Y así aparecen varios memorables arranques como el de The Haunting of Hill House (1959) de Shirley Jackson, “Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo durante mucho tiempo en unas condiciones de realidad absoluta” o “Cuando Goma tenía catorce años bajó con su padre a los cimientos de la ciudad a conocer el fuego” de El sistema de las estrellas (2012) de Carlos Chernov. Y si bien se citan clásicos en la Biblia, la Iliada o Las mil y una noches, los textos canónicos de la ficción occidental, no se leerán los que suelen repetirse en los cien libros que hay que hojear antes de morir como Moby Dick o el Don Quijote.

En esta apretada selección “que también es un libro hecho de omisiones”, aunque pone en circulación escritores que merecen nuevas miradas en Jorge Barón Biza, Joaquín Gómez Bas y Rafael Pinedo, nace una opción de evitar la morosidad de algunas obras fundamentales de la literatura. Y no solamente quedó afuera el famosísimo arranque del capítulo primero de Cervantes, “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”, sino otros más decisivos por estos lares, “Al abrir la puerta de la gerencia, encristalada de vidrios japoneses, Erdosain quiso retroceder; comprendió que estaba perdido, pero ya era tarde”, aquella atrapante primera oración de Los siete locos (1929) de Roberto Arlt.

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Entonces, ¿cómo se hacen de autoridad hoy los textos? ¿Cuál es el impacto del cambio tecnológico sobre esa autoridad, las nuevas formas de leer con vértigo y acoso del scrolling de las pantallas? ¿Por qué se llega a dudar de la calidad de los textos clásicos, y cuáles son los efectos del escepticismo? Preguntas estimuladas en esta biblioteca portátil y personal de Eugenia Zicavo, una genealogía del pensamiento y las posibilidades de la lengua, y mientras, el lector salteado y peregrino macedoniano, agazapado.

Primeras páginas. Los mejores 100 comienzos de la literatura

Autora: Eugenia Zicavo

Género: antología

Otra obra de la autora: Este Boca es mío

Editorial: Factotum, $ 34.900