La reaparición de una obra considerada perdida de la artista británico-mexicana Leonora Carrington volvió a captar la atención del mundo del arte. Se trata de Villa Pilar, una pintura realizada en 1940 durante su internación en un sanatorio psiquiátrico en España, que permaneció fuera del circuito público durante más de ocho décadas y que ahora será exhibida por primera vez en Londres.
El hallazgo fue confirmado en el marco de la preparación de la muestra “Leonora Carrington: The Symptomatic Surreal”, que abrirá sus puertas el 1 de julio en el Freud Museum. La exposición estará dedicada a explorar la producción artística creada por Carrington durante uno de los episodios más traumáticos de su vida.

Durante años, Villa Pilar fue considerada una pieza desaparecida. Sin embargo, una investigación desarrollada por especialistas y curadores permitió rastrear su ubicación hasta la familia del psiquiatra español Luis Morales, quien trató a la artista durante su internación en el sanatorio Peña Castillo, en las afueras de Santander.
El dramático contexto detrás de la obra
La historia de Villa Pilar está estrechamente ligada a uno de los momentos más difíciles en la vida de Carrington. En 1940, la artista llegó a España tras escapar de la Francia ocupada por las tropas nazis, en medio de la detención de su pareja, el célebre surrealista Max Ernst.
La persecución política, la guerra y la separación forzada provocaron una profunda crisis emocional que derivó en su internación en el sanatorio Peña Castillo. Allí fue sometida a distintos tratamientos psiquiátricos, incluidas terapias de choque que marcaron profundamente su experiencia personal y artística.
A pesar de las difíciles circunstancias, Morales alentó a Carrington a continuar dibujando y pintando. Esa recomendación resultó fundamental para que la artista transformara el dolor y la incertidumbre en imágenes cargadas de simbolismo, elementos fantásticos y visiones oníricas que luego definirían gran parte de su producción.
Una investigación que resolvió un misterio de décadas
Después de abandonar España, Carrington pasó una temporada en Nueva York antes de establecerse definitivamente en México, país donde desarrolló la mayor parte de su carrera y se convirtió en una de las figuras más importantes del surrealismo internacional.
Una obra que formó parte de la Biennale di Venezia arriba a Santa Fe
Durante ese período, varias de las obras y cuadernos realizados durante su internación cambiaron de manos. Algunas ingresaron en colecciones privadas, mientras que otras desaparecieron del radar de investigadores e historiadores del arte.
La curadora Vanessa Boni inició una búsqueda exhaustiva para localizar las piezas creadas en Santander con el objetivo de incorporarlas a la exposición londinense. Sin embargo, Villa Pilar seguía siendo una incógnita.
La clave apareció gracias a una investigación publicada en 2017 por el especialista en Frida Kahlo, Salomon Grimberg. En ese trabajo se mencionaba que Carrington había regalado la pintura a Morales como muestra de agradecimiento.
A partir de esa referencia, el equipo de Faro Santander logró contactar a los descendientes del psiquiatra, quienes confirmaron que la obra permanecía en poder de la familia y aceptaron prestarla para la exposición.
Cómo es “Villa Pilar”
La pintura recuperada posee un enorme valor histórico porque constituye una de las únicas dos obras pictóricas conocidas que Carrington realizó durante su estadía en Peña Castillo.
La composición presenta un universo poblado por criaturas híbridas que combinan rasgos humanos y animales, una característica recurrente en el imaginario de la artista. La escena transcurre en un paisaje crepuscular donde aparecen referencias a la fauna africana, incluidos leones, leopardos y pavos reales.
Los especialistas destacan que la obra contiene muchos de los símbolos que luego reaparecerían en trabajos posteriores de Carrington: figuras metamórficas, animales totémicos, escenarios ambiguos y una atmósfera cargada de misterio.
La otra pintura conocida de este período es Down Below, una obra estrechamente vinculada a las experiencias psicológicas que la artista atravesó durante su internación y que toma su nombre del célebre relato autobiográfico que escribió años después.
Para los organizadores de la exposición, la recuperación de Villa Pilar permite revisar la etapa de Santander desde una perspectiva más amplia. Lejos de ser únicamente un episodio traumático, consideran que aquellos meses constituyeron un momento decisivo en la construcción del lenguaje visual que convertiría a Carrington en una figura central del surrealismo del siglo XX.
LV / EM