La nueva ofensiva arancelaria de Donald Trump también alcanza a la Argentina. Desde este viernes, Estados Unidos comenzó a aplicar gravámenes de entre el 10% y el 12,5% a productos provenientes de 60 socios comerciales, con el argumento de que esos países no cuentan con controles suficientes para evitar el ingreso de mercadería elaborada con trabajo forzoso.
La Argentina quedó dentro del grupo alcanzado por la tasa más baja, del 10%. Aun así, el impacto concreto todavía es difícil de medir porque Washington no difundió el listado definitivo de productos incluidos ni el alcance de las excepciones.}
Esa letra chica será determinante para saber qué sectores argentinos deberán afrontar el nuevo costo y cuáles podrían quedar afuera.
Carne, vinos, miel y limón, entre los productos bajo la lupa
Nicole Pisani, economista jefa de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), señaló que la atención está puesta principalmente en algunos productos de la agroindustria.
“Argentina exporta a Estados Unidos, principalmente, carne vacuna, productos del complejo de la uva, como vinos, miel y limón”, explicó.
Sin embargo, Pisani aclaró que todavía no se sabe si esos bienes quedarán efectivamente alcanzados por el arancel. La Casa Blanca anticipó que habrá excepciones para algunas materias primas y productos de consumo, con el objetivo de evitar un aumento de los precios internos.

“Puede esperarse que algunos de los productos que exporta la Argentina no sean alcanzados, justamente para no afectar los precios domésticos de Estados Unidos”, sostuvo.
Hasta que se conozca el detalle, el escenario sigue abierto. Si los bienes argentinos no quedan exceptuados, las empresas podrían verse obligadas a absorber parte del costo, trasladarlo al comprador o sentarse a renegociar los contratos.
“Puede haber mayores riesgos en aquellos productos que no estén expresamente excluidos, porque eso puede generar pérdidas de rentabilidad o forzar negociaciones entre exportadores e importadores”, advirtió Pisani.
La clave estará en cómo quedan los competidores
El efecto no dependerá solamente del arancel que pague la Argentina. También será importante saber qué tratamiento reciben los países que compiten por el mismo mercado.
“Si Argentina compite con un país que tiene una tasa similar, puede haber alguna pérdida de competitividad, pero sería acotada”, explicó la economista de FADA.
El problema sería mayor si otros exportadores consiguen excepciones o mantienen condiciones preferenciales.
“El impacto va a ser más fuerte frente a competidores que tengan productos exentos o mejores condiciones arancelarias”, agregó.
Esto significa que el resultado puede variar mucho de un sector a otro. En la carne, el vino, la miel o los cítricos, la capacidad de sostener ventas dependerá de los márgenes de cada empresa, de la reacción de los importadores y del tratamiento que reciban otros países proveedores.

Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que la decisión no implica, al menos por ahora, un empeoramiento adicional para la Argentina, ya que el nuevo arancel reemplaza al gravamen transitorio que se encontraba vigente.
“La decisión no representa un deterioro adicional inmediato para la Argentina, dado que el nuevo arancel del 10% reemplaza al gravamen temporal que ya se encontraba vigente. En ese sentido, mantiene el statu quo y ratifica las condiciones acordadas bilateralmente”, explicó.
Aunque el país no logró quedar exento, Piccardo destacó que recibió un trato más favorable que otros socios comerciales alcanzados por tasas superiores.
“Argentina no consiguió quedar exenta, pero obtuvo un tratamiento relativamente favorable frente a otros países. Por ejemplo, Brasil quedó alcanzado por una tasa del 12,5%, a la que se suman aranceles del 25% para algunos productos”, sostuvo.
Esa diferencia, agregó, podría jugar a favor de los exportadores argentinos en algunos segmentos del mercado estadounidense.
“De esta manera, Argentina gana una ventaja competitiva a los ojos de los consumidores estadounidenses”, afirmó Piccardo.
Una barrera que también apunta contra China
En tanto, Ignacio Morales, CIO de Wise Capital, también sumó a su análisis otras consideraciones como el hecho de que la medida va más allá de la cuestión del trabajo forzoso y forma parte de una estrategia más amplia de protección comercial.
“La resolución busca evitar que mercadería proveniente de China ingrese a Estados Unidos a través de otros países. La Casa Blanca también intenta que sus socios adopten sistemas de control similares a los estadounidenses”, explicó.
La decisión aparece, además, después de que venciera el régimen transitorio con el que Washington había sostenido parte de los aranceles anteriores. Para continuar con esa política, la administración Trump recurrió ahora a otra herramienta legal.
“El esquema anterior caducó al cumplirse el límite de 150 días y la Casa Blanca apeló al artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974 para mantener la presión”, señaló Morales.
Por qué el impacto no sería fuerte en la economía local
Gastón Lentini, analista económico y financiero, también interpretó la medida como parte de la agenda proteccionista de Trump.
“Trump va a seguir utilizando todas las herramientas posibles, al menos hasta después de las elecciones, para cuidar la industria, el consumo y el mercado interno”, afirmó.
Lentini recordó que el desempeño de los mercados tiene un peso importante en la economía estadounidense, en especial por la exposición de los fondos de retiro a los principales índices bursátiles.
“Los fondos de pensiones de los estadounidenses están muy vinculados al valor de las acciones. En ese contexto, Trump se volvió cada vez más proteccionista”, explicó.
El analista fue crítico con la justificación utilizada por Washington, aunque consideró que le permite al Gobierno estadounidense ganar tiempo después del revés judicial que sufrió su esquema anterior.
El Riesgo País cerró en 437 puntos básicos en una jornada atenta a los bonos soberanos
“La Corte le rechazó la posibilidad de sostener los aranceles que había impuesto y ahora el Ejecutivo argumenta que se aplican a países que no combaten el trabajo forzado. Es una explicación poco razonable cuando se analiza la realidad de cada país, pero le sirve para ganar tiempo”, señaló.
De todos modos, Lentini descartó que la medida pueda generar un efecto fuerte sobre la economía argentina.
“No deberíamos esperar un impacto importante en la macroeconomía. El campo argentino exporta principalmente a India y China, mientras que buena parte del petróleo y el gas se dirige a Brasil y Chile”, sostuvo.
Eso no significa que no haya sectores perjudicados. Algunas empresas que dependen más del mercado estadounidense podrían enfrentar menores márgenes, pérdida de competitividad o dificultades para sostener sus operaciones.
“Hay industrias que van a verse afectadas, pero no creo que eso termine comprometiendo al conjunto de la economía”, remarcó.
Sin efecto directo sobre el riesgo país
Lentini también descartó que los nuevos aranceles puedan cambiar, por sí solos, la tendencia del riesgo país.
“No considero que esto afecte la continuidad de la baja del riesgo país, que depende mucho más de las condiciones financieras del Tesoro”, afirmó.
Para el mercado, agregó, seguirán pesando más la capacidad del Gobierno para afrontar los vencimientos, sostener el equilibrio fiscal y mejorar la situación de las reservas.
“El Tesoro, por ahora, viene haciendo la tarea y preparándose para cada examen de una manera que hace tres años parecía apenas una promesa de campaña”, señaló.
El verdadero alcance de la medida recién podrá determinarse cuando Estados Unidos publique el listado completo de productos alcanzados y las excepciones.
Por ahora, la mayor preocupación está concentrada en sectores exportadores puntuales, más que en un efecto general sobre la economía argentina.
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