ECONOMIA

Carta al Lector en FORTUNA: "Es la inflación, estúpido/a"

Es este nuevo número de Revista Fortuna, la influencia de la inflación en el empleo, ingreso y consumo.

"Maravilla de negocio".
| CEDOC

La frase del publicista James Carville para la campaña de Bill Clinton en 1992 (“Es la economía, estúpido”) es tan genial que tolera una adaptación más para destacar la importancia de la inflación en el origen de varias de las dificultades actuales del país. Por ejemplo, el cepo cambiario, la escasez de dólares que sufre el Gobierno, los diferentes valores de esa divisa.

Los voceros del oficialismo se la pasan criticando a los argentinos que compran, o compraban, dólares pero se olvidan de que una moneda afectada por una inflación anual de dos dígitos pierde su condición de reserva de valor; ya no sirve para ahorrar porque no permite defenderse de la suba desordenada y continua de precios.

Lo explica muy bien la periodista brasileña Míriam Leitao en su libro “Saga brasileña, la larga lucha de un pueblo por su moneda”, en la que describe, precisamente, una gesta popular: la que terminó con la inflación y permitió la recuperación del valor del Real.

Es popular sin verso ya que la mayoría de la gente gana en moneda local y cada vez que ella se deteriora es como si le metieran la mano en el bolsillo. Lo sabe bien Luiz Inácio Lula da Silva, que para sorpresa de casi todo el mundo mantuvo la política de estrictas metas de inflación de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. Leitao, que es una colega muy rigurosa, registra una frase de Lula de mediados de 2002, en plena campaña electoral: “Nadie me va a enseñar la importancia del control de la inflación. Pasé mi vida entera luchando contra ella”. Hay otras frases de Lula por el estilo, como “para un pobre, la inflación es lo peor que hay”.

Leitao ha escrito este libro, que ya va por su séptima edición, también para que los brasileños no se olviden de los estragos de la inflación. En nuestro país, tanto el peronismo como el radicalismo son tolerantes con la inflación bajo el argumento de que lo que importa es el crecimiento y la distribución del ingreso.

El dossier de este número de FORTUNA nos muestra cómo la inflación está conspirando contra el empleo, el consumo y el ingreso, deteriorando las mejoras logradas hasta 2007. Según Leitao, en el caso argentino se da algo aún peor: “Lo que han hecho con el Indec”. El Gobierno ha buscado negar el problema, pero no le ha servido de nada. Lamentablemente.

(*) Editor Ejecutivo de Revista Fortuna