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Con la misma área, la producción local de maíz puede crecer unos ocho millones de toneladas

Por Maria Lorena Rodriguez La brecha entre rendimientos reales y potenciales del cultivo de maíz se encuentra hoy al 40%. El mayor déficit sigue siendo el manejo agrícola. Consejos de un especialista.

Rinde. Para los especialistas no se requiere gastar mucho más por hectárea para mejorar el rendimiento, pero sí ajustar el manejo.
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El maíz se ha convertido en un cultivo clave en esta coyuntura en la cual el mundo demanda una mejor calidad de dieta, sobre todo por la influencia que tiene en la vida alimentaria de la población y de los animales, además de la relevancia que adquiere como insumo para la producción de biocombustibles y por tener un efecto altamente virtuoso en los suelos.
Patricio Grassini, de la Universidad de Nebraska, Estados Unidos, estuvo de visita en la Argentina, durante la realización del X Congreso de Maíz organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de Buenos Aires (Aiamba) y puso el dedo en la llaga, al abordar un tema importante, como las brechas que existen entre los rendimientos potenciales y los rendimientos reales que cosechan hoy los productores en la Argentina.
El especialista remarcó: “En términos generales, en el país la brecha entre rendimientos alcanzados y potenciales para este cultivo se sitúa en 40%; es decir que si se corrigieran pautas de manejo, podría aumentar 8 millones de toneladas la producción de maíz en la misma cantidad de hectáreas sembradas”.
Grassini expuso algunas herramientas para el manejo de esta gramínea que están disponibles hoy, como la correcta elección de híbridos previo análisis del ambiente en el que se va a implantar, además de una fertilización acorde al cultivo, a los requerimientos de la zona y a cada parte del lote en cuestión.
Paralelamente, se refirió al Atlas de Rendimiento Global que se lleva a cabo para todas las zonas maiceras mundiales y que toma en cuenta la interacción de los diferentes genotipos y ambientes.
Por su parte, el Ing. Mario Vigna, del INTA Bordenave, dejó algunas recomendaciones para los productores en el manejo de las malezas, otro de los flagelos que merman el rinde. Sugirió reconocer el tipo de especies que hay en el lote: “No hay que realizar esta tarea pocos días antes de arrancar con la siembra. Al cultivo yo lo pongo cuando quiero, pero la maleza siempre está presente; por lo tanto, cuando se toma la decisión de realizar la práctica agrícola, debe determinarse la historia del lote”, aconsejó.