ECONOMIA
Círculo rojo

Crédito, riesgo país y el rol del Estado: las perspectivas del Grupo de los Seis para 2026

Mientras la city y el comercio validan el rumbo tras un 2025 de estabilización, la industria y la construcción advierten sobre los límites de la recesión y la falta de competitividad sistémica. El Círculo Rojo coincide en que el equilibrio fiscal es innegociable, pero reclama un Estado con más decisiones.

Círculo rojo - G6
El grupo de los seis con Luis Caputo | Cicyp

El 2025 fue un año de convivencia entre realidades dispares para el Grupo de los Seis (G6). Mientras el sistema financiero y ciertos sectores comerciales celebraron la consolidación de la estabilidad macroeconómica y el fin de la incertidumbre nominal, la industria transitó altibajos y la construcción se sostuvo en un piso de actividad que, en algunos casos, se siente como un subsuelo. La foto del año que se fue muestra un establishment que validó el ajuste fiscal como condición necesaria, pero que ahora empieza a exigir que el Estado aparezca, en distintas formas, y que las promesas se traduzcan en rentabilidad operativa.

Para las cámaras empresarias más importantes del país - la Cámara del Comercio (CAC), la Unión Industrial Argentina (UIA), la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) y la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) - el mensaje es unívoco: la macroeconomía ordenada ya no alcanza por sí sola. Para 2026, los dueños del capital en la Argentina esperan que la etapa de resistencia empiece a rendir frutos. Mientras celebran el retiro del Ejecutivo de la intromisión en los precios, reclaman su presencia activa en roles específicos y urgentes: un Estado árbitro y facilitador.

Ese reclamo de "presencia" varía radicalmente según el mostrador, aunque hay un consenso en que la reactivación 2026 depende casi exclusivamente del despegue del crédito. Para los bancos, implica continuar con la desregulación normativa y el desarmado de los encajes para liberar liquidez; para la industria, significa un Estado activo que frene la competencia desleal y el dumping importador; para el agro, la exigencia es la eliminación permanente de retenciones para equiparar la cancha con la región; para la Bolsa, el acceso al financiamiento internacional vía baja del riesgo país; y para la construcción, la demanda es vital: sin inversión pública o crédito hipotecario masivo, el sector seguirá paralizado.

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Ante este escenario de "doble velocidad", PERFIL consultó a representantes de cada cámara empresaria respecto de las perspectivas para el 2026 y cuáles serían los drivers de la recuperación.

Martín Rappallini (UIA): reactivación y "defensa comercial"

Para la Unión Industrial Argentina (UIA), la expectativa para 2026 se centra en una recuperación del nivel de actividad en torno al 5%, cifra que consideran el piso necesario para hablar de una reactivación genuina. Martín Rappallini, presidente del Departamento PyMI de la entidad, planteó una agenda de tres ejes, donde la política industrial vuelve al centro de la escena, no como proteccionismo clásico, sino como herramienta de competitividad.

"El primer objetivo es reactivar la economía. Para eso, es clave volver a poner en marcha el crédito. La normalización macroeconómica tiene que traducirse en inversión y consumo", explicó el dirigente fabril. Sin embargo, el punto más sensible para los industriales es la "defensa frente a la competencia desleal". En un contexto de apertura comercial, la UIA exige al Gobierno un rol de policía aduanera estricto: "Esto incluye combatir el contrabando, la subfacturación de importaciones y las prácticas de dumping. Es clave asegurar que no existan jugadores fuera de la ley que distorsionan el mercado", sentenció.

Para la central fabril, no existe política industrial "sin una economía en movimiento". Por ello, condicionan el crecimiento a una agenda de competitividad que ataque el "costo argentino": reforma fiscal para eliminar impuestos distorsivos, modernización laboral y acceso al crédito de largo plazo. A su vez, ven en la integración internacional (acuerdos con EE.UU. y Unión Europea) un driver clave, siempre que permita una "inserción inteligente" en las cadenas de valor globales.

Matías Bolis Wilson (CAC): inversión sobre consumo y aval a las bandas cambiarias

El economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Matías Bolis Wilson, validó la hoja de ruta oficial y descartó amenazas en el frente cambiario o inflacionario. "Esperamos que la economía reaccione positivamente. Creemos que el crecimiento va a estar efectivamente alrededor de lo que predice el REM (3,4%)", proyectó.

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La CAC suscribe a la tesis de que el modelo cambió su motor de tracción: "El modelo apunta más a un incremento de la inversión para salir del estancamiento desde 2011, por lo que el consumo va a acompañar, aunque no vemos un boom de consumo", planteó el referente, luego de un año marcado por un consumo que no logró recuperar los niveles de 2023.

Wilson aportó una lectura técnica clave sobre el esquema de bandas cambiarias, desestimando las críticas sobre un presunto atraso que lesione la competitividad. "El nuevo esquema no solo predice una mayor competitividad cambiaria en la cota superior en términos reales, sino que asegura un incremento de la banda inferior. El Gobierno no permitiría una revaluación tal que dañe la competitividad", analizó. Para el sector, la prioridad 2026 es que la recuperación macro derrame en los indicadores sociales, específicamente en la creación de empleo formal para atacar la pobreza.

Gustavo Weiss (Camarco): estabilidad en el piso

La voz de alerta proviene de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco). Gustavo Weiss describió un escenario de estancamiento que amenaza con "cronificarse" en 2026. Tras la caída del 25% en la actividad, el sector encontró una "estabilidad en niveles bajos", motivada por la "casi nula ejecución de obras públicas nacionales", planteó en diálogo con este medio.

Weiss advirtió sobre un problema de mercado, la distorsión de precios relativos que paraliza al sector privado: "El costo de la construcción hoy para ejecutar un edificio es superior al precio de venta, motivo por el cual hay muchos desarrollos que no empiezan hasta que el mercado no convalide esos precios".

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De cara al 2026, las expectativas son magras. "No esperamos grandes cambios", sinceró Weiss. Sin un volumen decisivo de créditos hipotecarios —que hoy no se vislumbra— y con la inversión pública nacional congelada, la construcción se prepara para otro año "relativamente tranquilo", un eufemismo para describir la parálisis.

Javier Bolzico (Adeba): El "boom" del crédito y el pedido por los encajes

El sector financiero es, sin dudas, el gran ganador del cambio de ciclo. Javier Bolzico, titular de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), definió al 2025 como el año de la "validación ciudadana" del programa de Milei. Los números respaldan su visión: "El crédito bancario aumentó en torno al 60% en términos reales y los bancos muestran elevados niveles de solvencia", destacó.

Para 2026, la banca privada pone el foco en la "materia prima" del negocio: los depósitos. "Uno de los desafíos es que se generen condiciones para que personas y empresas aumenten sus depósitos y así financiar el crecimiento", explicó Bolzico.

Sin embargo, el apoyo al modelo viene con un pedido de sintonía fina regulatoria al Banco Central: avanzar hacia la "normalización de las políticas de encajes bancarios". Los bancos reclaman liberar esa masa de pesos inmovilizada para profundizar su rol de intermediarios y evitar, a su vez, que el ahorro se desvíe hacia instituciones "sin regulación prudencial" (fintechs o banca en la sombra).

Nicolás Pino (SRA): El fin de las retenciones como política de Estado

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, caracterizó al 2025 como un año de "transición" con señales positivas, pero insuficientes. El campo valoró los avances en la política tributaria —reducciones y eliminación temporal de retenciones en algunos granos—, pero exigió pasar de la medida transitoria a la política de Estado.

"Que la baja/eliminación de retenciones sea permanente", es el primer driver que marca la SRA para 2026. El agro reclama seguridad jurídica para planificar ciclos de siembra sin cambios de reglas a mitad de camino.

Pero la competitividad del sector no se juega solo en los impuestos. Pino puso el foco en la "competitividad global" comparada: "Argentina necesita alinear su sistema tributario y de costos con los de sus vecinos (Brasil, Paraguay, Uruguay) para recuperar terreno". A esto suman la urgencia de mejorar la infraestructura logística (caminos y puertos) y el acceso a financiamiento con tasas y plazos acordes a los ciclos productivos, un reclamo histórico que, con la macro ordenada, esperan ver satisfecho el próximo año.

Adelmo Gabbi (Bolsa): optimismo financiero y la llave del crédito internacional

En sintonía con el sector bancario, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires aporta la visión más alcista del G6. Su titular, Adelmo Gabbi, definió al 2025 como un período "difícil pero productivo", donde lo novedoso fue la adaptación de las empresas a competir en una economía abierta, estable y con un "Estado que no gasta más de lo que recibe".

De cara al 2026, el pronóstico de la city es de un optimismo rotundo. "Espero un mercado más fuerte en volúmenes y precios", aseguró Gabbi. La clave del año próximo estará en el riesgo país: la entidad proyecta una baja sustancial que funcione como la llave maestra para que tanto el Estado como los privados vuelvan a acceder al crédito internacional a tasas competitivas, un driver financiero esencial para apalancar el crecimiento de la economía real.