La comunidad financiera internacional acoge con innegable pesimismo el año entrante.
Los malos presagios sobre el porvenir de la economía mundial, sobre la capacidad de los países industrializados de superar la crisis actual, se han convertido en el común denominador de los informes de riesgo elaborados a finales de 2011 por las entidades crediticias de primera fila.
Sin embargo, las amenazas son muy distintas, según el color de los lentes con que se miran.