Ya se sabe, el vice-ministro de Economía no cree mucho en el mercado. Para él, si el Estado regula es mejor. Ahora parece que esta estudiando ampliar y mantener el actual cepo cambiario con tipos de cambios diferenciales que fijaría (regularía) el Banco Central.
La idea, en realidad, es vieja como la alpargata, y se aplicó en diversos países en los años setenta y ochenta, cuando no había, en muchos de ellos, mercado libre de cambios.