El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, exigió la “inmediata conformación” de una mesa de trabajo para trazar las estrategias de fortalecimiento del entramado de ese sector industrial argentino. Considera que el país necesita aprovechar las oportunidades que se abrirán con el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
El empresario advirtió que en caso contrario “se estaría activando una bomba en la producción nacional, que obligará a cerrar el 20% de las fábricas y terminará por convertir al suelo argentino en solo un escenario de la disputa comercial mundial entre China y el resto de los países desarrollados”.
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“Si la Argentina no toma nota para equilibrar la cancha, estaremos ante una masacre de Pymes industriales que verán una inundación sostenida de productos importados, que provocará cierres definitivos de fábricas”, sostuvo Rosato.
Condiciones para que Argentina pueda aprovechar la oportunidad
El presidente de IPA reclamó “un plan de incentivo, a través de financiamiento adecuado y beneficios productivos a las Pymes industriales, que les permita incorporarse al mercado mundial en todos los sectores y que no solamente sirva para primarizar las exportaciones e importar productos terminados”.
Rosato, además, llamó a que “el acuerdo con la Unión Europea no convierta a la Argentina en un campo de batalla comercial que los países occidentales están teniendo con China, ya que el escenario que se pronóstica es un reemplazo de las importaciones del gigante asiático por productos europeos”. “Si la integración está planteada en esos términos, no seremos socios de la UE, sino que seremos apenas un cliente”, alertó.
Un informe del Observatorio IPA detalló las oportunidades y los riesgos que enfrentará el entramado productivo local luego de la ratificación legislativa del acuerdo comercial por parte de cada país integrante de los bloques regionales. Allí distinguió las ventajas de una ampliación del comercio, pero con la necesidad de un plan estratégico local para las Pymes industriales.

Según el documento, la alianza creará una de las zonas comerciales más grandes del mundo, abarcando una población conjunta de entre 720 y 780 millones de personas de 27 países que integran la Unión Europea y el Mercosur, lo que representa un mercado masivo de consumidores.
En la actualidad, la Unión Europea es el tercer socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil y China. “El intercambio bilateral alcanzó los u$s 17,5 mil millones, con un déficit para la Argentina de u$s 1,7 mil millones”, destacó. En cuanto a la participación dentro del bloque sudamericano, “Argentina participa con el 15% del comercio MERCOSUR–UE”, mientras que Brasil domina la relación con el 75%.
La composición del intercambio actual muestra que la Argentina exporta principalmente agroalimentos, proteínas animales y biocombustibles, e importa maquinaria, productos farmacéuticos y tecnología. El tratado establecerá la eliminación de aranceles en más del 90% del comercio total.
Desde el Observatorio IPA destacó el mantenimiento de los estándares sanitarios y de trazabilidad europeos, así como la necesidad de certificaciones técnicas para ingresar a dicho mercado. Para los productos sensibles, se prevé una desgravación diferencial a lo largo de 10 a 15 años y el establecimiento de cuotas para productos agroalimentarios.
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Objetivos del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea
En el comunicado de IPA detallaron que, en manufacturas, la UE competirá contra China, y en bienes intermedios contra Brasil. Esto obligará a las empresas locales a revisar sus costos basándose en el “TCO (Total Cost of Ownership)”, considerando el ciclo de vida del producto más allá del precio.
El Observatorio IPA proyectó que las áreas con mejores probabilidades de inversión directa europea (bajo la lógica de nearshoring) son la minería crítica, el procesamiento alimentario, los biocombustibles y el software.
Por último, en la misiva señalaron que “el Acuerdo MERCOSUR–UE representa una apertura considerable para la economía argentina, pero su impacto no va a ser automático ni tampoco lineal”, sostuvo el informe. Y advirtió que “la firma del tratado no implica beneficios inmediatos”, sino que estos serán capitalizados únicamente por aquellas empresas con capacidad de adaptación y certificación.
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