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De inalcanzables a esenciales: cómo se adaptaron los sistemas de gestión a las Pymes

Para las Pymes, profesionalizar la gestión ya no es una meta lejana ni un privilegio de unos pocos. Es una condición necesaria para crecer, ordenar y sostener el negocio en el tiempo.

05-10-2025PYMES
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Durante años, los sistemas integrados de gestión estuvieron asociados casi exclusivamente a grandes corporaciones. Los implementaban empresas con sedes en diferentes países o gigantes nacionales que requerían unificar toda su información.

La idea de que eran costosos, complejos y “sobredimensionados” para una Pyme se instaló fuertemente y todavía persiste en muchas organizaciones. Sin embargo, en un contexto de márgenes ajustados, mayor presión fiscal y necesidad de tomar decisiones rápidas, seguir gestionando una empresa con información dispersa, planillas paralelas y procesos manuales tampoco parece ser la mejor de las soluciones.

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Contar con un sistema de gestión integrado, como puede ser SAP Business One, implica, ante todo, trabajar con una única fuente de información, centralizada y disponible en todo momento. Ventas, compras, stock, producción y contabilidad dejan de funcionar como compartimentos estancos y pasan a estar completamente interconectados. El mismo dato no se carga dos veces, no se “corrige” en distintos lugares y no depende de interpretaciones posteriores.

Esto, que para algunos pueda parecer básico, es uno de los grandes saltos de calidad para cualquier Pyme.

La eliminación de tareas duplicadas y reprocesos tiene un impacto directo en la operatoria diaria. Cuando los datos se ingresan una sola vez y se propagan automáticamente a todo el circuito, se reducen tiempos, se ordenan los flujos de trabajo y se libera a las personas de tareas puramente administrativas. A esto se suma la integración con organismos y plataformas externas, que evita cargas manuales de comprobantes o reportes y mejora la consistencia de la información.

Mejora general, casos particulares

Muchas veces se intenta medir este tipo de mejoras en porcentajes de eficiencia u horas ahorradas, pero la realidad es que cada empresa parte de situaciones muy distintas. Lo que sí puede afirmarse es que el cambio no consiste solo en “hacer más rápido lo mismo de antes”, sino en pasar del repetir al configurar: automatizar pagos, generar cotizaciones comparativas, crear asientos contables recurrentes, definir validaciones que no permitan avanzar si falta información clave. El sistema introduce reglas claras y un procedimiento lógico que ordena el negocio.

Gestión de gastos

En ese sentido, uno de los mayores aportes de un sistema integrado es la reducción de errores humanos. Las validaciones, los permisos por usuario y la trazabilidad completa de los procesos (qué se hizo, cuándo y quién lo hizo) funcionan como un control permanente. Además, los asientos contables se generan de manera automática a partir de las operaciones reales de la empresa, evitando descalces entre lo operativo y lo contable, un problema frecuente en organizaciones que trabajan con sistemas desconectados.

Pero hay algo más, y mejor: tener todo en un mismo lugar transforma la forma de mirar el negocio. La información deja de estar dispersa en múltiples archivos y versiones para convertirse en reportes financieros, comerciales y operativos unificados. Esto facilita controles integrales, permite detectar desvíos en forma temprana y mejora sustancialmente la toma de decisiones. Es por ello que no hablamos solo de la velocidad o ahorro, en general, sino de la estrategia. El poder mirar todo el mapa.

Cuándo llegó a las Pymes

Este tipo de soluciones no son nuevas ni exclusivas de grandes empresas, como dijimos al comenzar. Desde comienzos de los años 2000 existen versiones específicamente diseñadas para Pymes, con procesos estandarizados, interfaces más amigables y una evolución constante que incorpora mejoras y nuevas funcionalidades. Con el tiempo, además, se fue consolidando un ecosistema de consultores, desarrollos complementarios y comunidades de usuarios que facilitan su adopción.

Entonces, ¿por qué todavía muchas Pymes dudan? El principal obstáculo suele ser el miedo al cambio, a la complejidad tecnológica, a interrumpir la operatoria o a repetir experiencias negativas derivadas de malas implementaciones. También persiste la creencia de que “no es para nosotros” o que se trata de un proyecto para más adelante.

Un punto clave es entender que la tecnología, por sí sola, no resuelve nada. La implementación de un sistema de gestión requiere conocimiento profundo de los procesos administrativos, contables e impositivos de la empresa. Cuando detrás hay un equipo que entiende cómo funciona el negocio, cómo se registran las operaciones y qué información necesita la dirección para decidir, el sistema se convierte en una verdadera herramienta de gestión y no en un software más.

Para las Pymes, por lo tanto, profesionalizar la gestión ya no es una meta lejana ni un privilegio de unos pocos. Es una condición necesaria para crecer, ordenar y sostener el negocio en el tiempo. Y en ese camino, contar con un sistema integrado adecuado puede marcar la diferencia entre administrar el día a día o empezar a gestionar con visión de futuro.

(*) socio de BPO en SMS Buenos Aires