ECONOMIA
IMPACTO POR LA CRECIDA

Crecida del Paraná sobre campos ganaderos: productores de Corrientes trasladan contra reloj hacienda y temen pérdidas

El avance del agua obliga a mover hacienda en zonas de islas y campos bajos del departamento de Bella Vista. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtió sobre las dificultades que enfrentan los productores para proteger sus rodeos.

Traslado de ganado
Traslado de ganado | CeDoc Perfil

La crecida de los ríos Paraná y Uruguay comenzó a generar complicaciones para la ganadería del Litoral argentino. En Corrientes, productores de zonas de islas y campos bajos ya iniciaron movimientos preventivos de hacienda para evitar que el avance del agua deje a los animales aislados o complique su traslado hacia terrenos más elevados.

Una de las zonas donde se registra esta situación es Carrizal, en el departamento de Bella Vista, donde el incremento del nivel del río comenzó a movilizar a los productores ganaderos.

Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtieron que la situación recién comienza y que existe preocupación por la evolución de los niveles de agua durante las próximas semanas.

"Esperamos que los niveles de agua no alcancen la intensidad que anticipan los pronósticos. Seguimos atentos a la evolución de la situación y a las dificultades que enfrenta el productor para proteger su hacienda y sostener su actividad", señalaron desde la entidad rural.

El traslado de animales constituye una de las primeras medidas de prevención frente a las crecientes. Sin embargo, también representa un costo adicional para los establecimientos, que deben reorganizar el manejo de los rodeos y, en algunos casos, buscar campos alternativos para mantenerlos.

Los costos de la crecida para la actividad ganadera

Para los productores que desarrollan su actividad en islas y campos bajos, el avance de los ríos puede afectar uno de los principales recursos del negocio ganadero: la disponibilidad de pasturas naturales.

Cuando el agua cubre las zonas de pastoreo, los animales deben ser trasladados hacia terrenos más altos, donde la disponibilidad de alimento y espacio puede ser limitada.

Esto obliga a reorganizar la cantidad de hacienda por superficie, contratar servicios de transporte o recurrir a establecimientos alternativos. Si el anegamiento se prolonga, también puede aumentar la necesidad de suplementación alimentaria.

A esas dificultades se suman los riesgos sanitarios asociados con la permanencia de los animales en terrenos inundados y los problemas de acceso que pueden presentar los caminos rurales.

Una crecida prolongada también podría alterar los tiempos de comercialización de la hacienda. Los productores que no cuenten con campos suficientes para recibir a los animales podrían verse obligados a anticipar ventas, con consecuencias sobre la planificación productiva.

Por ahora, no hay una estimación oficial de pérdidas económicas ni de la cantidad de animales afectados en Corrientes. La magnitud del impacto dependerá de la evolución de los ríos y de cuánto tiempo permanezcan anegados los campos.

CRA mantiene contactos con las sociedades rurales de Corrientes

Ante el avance del agua, Confederaciones Rurales Argentinas informó que mantiene conversaciones con las entidades rurales y las autoridades para evaluar las necesidades de los productores.

"Estamos en permanente contacto con la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC) y autoridades para determinar próximos pasos a seguir y encontrar soluciones", indicaron desde CRA.

La coordinación resulta especialmente importante para organizar movimientos de hacienda, identificar las zonas más expuestas y anticipar eventuales dificultades logísticas.

Aunque la crecida se encuentra en una etapa inicial, los productores buscan evitar que el incremento del nivel de los ríos complique las tareas de evacuación de animales.

La atención también está puesta en las precipitaciones que puedan registrarse durante las próximas semanas, tanto en el Litoral argentino como en las regiones ubicadas aguas arriba de la Cuenca del Plata.

El temor del sector es que una intensificación de la crecida reduzca todavía más la superficie disponible para el pastoreo y prolongue los costos de mantener la hacienda fuera de sus campos habituales.

Por el momento, la prioridad en Carrizal y otras zonas bajas de Corrientes es anticipar el traslado de los animales y reducir el riesgo de pérdidas productivas, mientras las entidades rurales siguen la evolución del Paraná y el Uruguay.

lr