Resulta difícil desenmarañar la tupida red de intereses, personajes,
empresas “fantasma”,
causas judiciales y abogados costosos que interactúan en la turbia historia de la
intervención española en Aerolíneas y Austral.
Tomada la decisión de “argentinizar” la compañía a través de la incorporación del
empresario Juan Carlos López Mena, en las últimas semanas mucho se ha hablado de participaciones
accionarias, rutas y promesas de inversiones, pero casi nada de los expedientes que aún tramitan en
Tribunales y que
podrían convertirse en una bomba peligrosa tanto para los nuevos propietarios,
como para los gobiernos argentino y español. Se trata del
silencioso pasivo
judicial que lejos de las luces de la operación comercial emergen como una amenaza
latente.
Las denuncias sobre presuntos delitos e irregularidades cometidos por los sucesivos
responsables de Aerolíneas y de Austral a partir de 1990, provocaron la apertura de no menos de
una decena de causas en la justicia federal y la ordinaria que abarcan un rango de
temas tan amplio que va desde accidentes aéreos hasta oscuras operaciones comerciales. Algunas de
ellas llevan tanto tiempo sin progresos que
podrían prescribir.
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El polémico pasivo judicial de Aerolíneas y Austral
Los futuros dueños heredarán una docena de causas judiciales por supuestos fraudes y ventas irregulares.