Con el riesgo país en 496 puntos básicos, su nivel más bajo en mucho tiempo, el mercado financiero comenzó a mostrar señales de mayor confianza sobre la economía Argentina. Economistas y analistas financieros coinciden en que detrás de la caída aparecen factores internos como la acumulación de reservas, la mejora en la percepción internacional y la expectativa de continuidad del programa económico del Gobierno.
En las últimas semanas, además, se sumó un dato clave para el mercado: la mejora en la calificación de la deuda argentina por parte de Fitch y las señales de Moody’s respecto de una eventual revisión positiva en el futuro.
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El licenciado en Administración y Magister en Finanzas, Andrés Reschini, explicó que la baja del indicador se dio incluso en una jornada negativa para los mercados emergentes, lo que refuerza la idea de que el movimiento responde principalmente a factores locales.
“Hoy el riesgo país cae con bonos de emergentes retrocediendo, lo mismo que bonos del Tesoro americano lo que conduce a pensar en que la mejora responde a factores internos. La semana anterior el clima internacional favoreció y una de las Big three (Fitch) mejoró la calificación de la deuda argentina y desde Moody's dejaron la puerta abierta para hacer lo propio en la próxima revisión. Creo que podemos estar ante algo más de optimismo debido a esto pero el mercado sigue de cerca los datos de inflación, actividad y reservas, entre otros”, sostuvo.
Además, remarcó la importancia de la caída del indicador para el financiamiento de la economía: “Que el indicador caiga significa que los inversores ven más chances de que Argentina cumpla con sus compromisos y por lo tanto se animan a "prestar" a un costo menor lo que redunda en menores tasas para la economía en general favoreciendo a la inversión. Pero cabe aclarar que aún estamos en un alto nivel y que las dudas sobre la continuidad del rumbo económico luego de 2027 ponen cierto límite a la caída. Será clave que el gobierno logre reencausar la inflación en un sendero de desaceleración y mejorar el nivel de actividad en los sectores más demandantes de mano de obra para incrementar las chances de reelección y que esto despeje las dudas”, agregó.
En la misma línea, Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que buena parte de la caída reciente se explica por la desaparición de la incertidumbre electoral que predominó durante 2025.
“El riesgo estaba en niveles récord en agosto-septiembre del año pasado por el contexto de la incertidumbre electoral. Luego de octubre, el ruido electoral desapareció y el riesgo país bajo notoriamente hasta los 600 puntos y luego coqueteó quebrando los 500 puntos básicos y luego reboto para arriba”, afirmó.
Para Cachanosky, el mercado todavía necesita señales de que el plan económico tendrá continuidad en el tiempo: “Lo que estaría faltando para que el mercado termine de creer en Argentina es que el plan de estabilización sea duradero y no transitorio. En este sentido, las señales que brinda el gobierno son claves. Por ejemplo, que el BCRA haya vuelto a comprar dólares para acumular reservas, contribuye a mostrar que Argentina continúa fortaleciéndose, sobre todo porque era un pendiente con el FMI”, explicó.
Y agregó: “En el fondo, lo más sustancial es entender que lo que agrega a la caída del riesgo país es la posibilidad de empezar nuevamente a colocar bonos en el mercado. Y eso facilita la sustentabilidad de la deuda. Por eso, si el gobierno de Milei es reelegido, se disipa totalmente el riesgo electoral del 2027 y la baja sería sustancial”.
El economista también planteó cuál sería el nivel ideal para que Argentina vuelva a acceder al financiamiento internacional: “En concreto, lo ideal sería que el riesgo país pueda alcanzar los 430 puntos básicos ya que representaría un nivel que le permitiría a Argentina volver a los mercados internacionales con cifras razonables. Hoy no está tan lejos de ese nivel y por eso las señales macroeconómicas son importantes para alcanzar este objetivo”, señaló.
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Por su parte, Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital, vinculó la evolución del indicador directamente con la acumulación de reservas y el ingreso de dólares previsto para este año: “La compresión del riesgo país está muy atada a la acumulación de reservas. Si el Gobierno logra comprar los US$ 10.000 millones previstos para este año y suma otros US$ 10.000 millones adicionales —compuestos por unos US$ 4.000 millones en emisiones de Bonares 2027 y 2028, US$ 2.000 millones por privatizaciones y cerca de US$ 4.000 millones en financiamiento de organismos internacionales como BID, CAF y Banco Mundial—, junto con la liquidación de la cosecha, el flujo de dólares sería consistente con una compresión adicional del riesgo país.”
Gastón Lentini, asesor financiero y fundador de Doctor de Tus Finanzas, también destacó el impacto positivo de la mejora crediticia y del ingreso esperado de divisas del agro y la energía: “Me parece que la mejora en la calificación crediticia que tuvimos a principio de este mes juega a favor, además de la compra de reservas por parte del gobierno. Esto favorece efectivamente al precio de los bonos, favorece a la visión internacional del país”, sostuvo.
Y agregó: “Si durante mayo y junio entran en el grueso de los dólares por la liquidación del campo, sumado a precios favorables del petróleo, nos van a seguramente generar un ingreso récord de dólares. Y eso considero va a seguir empujando el riesgo país hacia abajo, ya que el Estado de esa forma tendría más posibilidades de pagar la deuda que tiene.”

La mejora de Fitch Rating y su impacto
La mejora de la calificación crediticia de Argentina por parte de Fitch Ratings volvió a poner el foco del mercado en el riesgo país y en la capacidad del Gobierno de Javier Milei para sostener el proceso de normalización financiera. La agencia elevó la nota soberana de CCC+ a B-, con perspectiva estable, al destacar una mejora estructural en las cuentas fiscales y externas, avances en reformas económicas y mejores perspectivas de acumulación de reservas.
La decisión llega en un contexto de recuperación de los bonos argentinos, cuyos rendimientos cayeron con fuerza desde los niveles de tensión previos a las elecciones de medio término. El riesgo país, medido por el EMBI de JPMorgan, llegó a tocar su nivel más bajo en más de siete años, aunque luego volvió a mostrar presión por el reacomodamiento global del apetito por riesgo tras la guerra en Irán.
Para Fitch, el upgrade también refleja las medidas adoptadas por el Gobierno para reconstruir el acceso al financiamiento, entre ellas la emisión de deuda bajo ley local, el repo por US$3.000 millones con bancos internacionales y el intento de recomponer reservas en el Banco Central. Sin embargo, los inversores todavía esperan señales más claras sobre un eventual regreso de Argentina al mercado internacional de capitales, algo que el ministro de Economía, Luis Caputo, descartó para el corto plazo.
Pese a la mejora, la calificadora advirtió que la posición de liquidez internacional del país sigue siendo débil y que Argentina continúa expuesta a crisis de confianza. Por eso, aunque la suba de nota funciona como un respaldo al programa económico oficial, el mercado todavía mira tres variables sensibles: la salida del cepo, la acumulación de reservas y el programa financiero para cubrir los vencimientos de deuda hasta 2027.
FN