ECONOMIA
le recomendó al presidente leer el libro de kicillof

Girard: “Cada cuatro tanques de nafta que se cargan, uno va para Milei”

El titular de ARBA, Cristian Girard, criticó el sistema impositivo regresivo que armó el gobierno nacional y cuestionó que no realice la obra pública que está obligado con algunos de los tributos que cobra, como el de combustibles líquidos. Explicó que el presidente, Javier Milei, “no entendió el concepto de costo marginal”, que utilizó para justificar el viaje de Manuel Adorni con su esposa en el avión presidencial. Habló del programa alimentario MESA.

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Cristian Girard, el director ejecutivo de ARBA, criticó la estructura tributaria regresiva que generó Javier Milei. El titular de la agencia de recaudación de la provincia de Buenos Aires y economista de la mesa chica de Axel Kicillof graficó que “cada cuatro tanques de nafta que se cargan, uno va para Milei”. Esto es por el incremento del impuesto a los combustibles líquidos, que por ley debe destinarse a obra pública, aunque esta última parte Nación la incumple.

El funcionario bonaerense dialogó con PERFIL sobre la crisis económica y falta de empleo en el país y cómo esto repercute en el territorio con mayor población. Le recomendó al Presidente leer el nuevo libro del gobernador para entender conceptos de economía como “costo marginal”.

—La recaudación nacional cayó nueve meses consecutivos ¿Cómo impacta esto en la provincia de Buenos Aires en concreto?

—Lo inmediato es que tenés menos coparticipación. Noveno mes consecutivo de caída de la recaudación total nacional y octavo de caída de IVA. Ya se empieza a ver una caída de Ganancias. Eso es un indicador de la crisis económica que estamos viviendo, de esta economía dual: que algunos sectores crecen, pero que la realidad de la gente es claramente otra. Las actividades vinculadas con el mercado interno, con los ingresos populares, siguen cayendo. Eso implica, entonces, pérdida de empleos formales, aumento de la desocupación, de la informalidad, de la precarización y sobrexplotación.

El panorama que estamos viendo en términos productivos es, en la provincia, de continuidad de la crisis nacional vinculada con la industria, la construcción, el comercio y el mercado de trabajo. El reflejo que eso tiene en términos sociales es que aumenta claramente la pauperización y el empobrecimiento de la clase media. Y el riesgo que estamos viendo es que en los sectores populares empieza a aparecer la demanda de alimentos como un problema grave, el hambre.

—¿La recaudación de la Provincia también bajó?

—Como cae la actividad, cae la recaudación por ingresos brutos y sellos, pero hay un factor adicional del otro lado.

Esa caída de la recaudación nacional se da mientras caen bienes personales y sube la recaudación por el impuesto a los combustibles. Hay una regresividad en la estructura tributaria. Esa caída de la recaudación se explica porque los que más tienen, los sectores más concentrados, pagan menos; y se compensa en parte con impuestos que pagamos todos. Como por ejemplo, la tasa de combustibles, que cada cuatro tanques de que se cargan, uno va para Milei, para que el Gobierno nacional con eso no haga obra pública como debería. A pesar de que está obligado.

En la Provincia tenemos el movimiento contrario. Tenemos un poco más de progresividad, porque pudimos recomponer impuestos patrimoniales y porque tomamos algunas medidas vinculadas con grandes jugadores de la economía, pero la caída de la actividad es tan fuerte que no se ve una recomposición de los recursos, sino que estamos manteniéndolos igual que el año pasado este primer cuatrimestre.

—¿El impacto en Buenos Aires también implicó que se suspenda la ayuda alimentaria del programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria)?

—En realidad lo que hubo fue una reasignación de partidas. En esa reconfiguración de la política social, entendemos que era necesario reforzar el servicio de asistencia escolar, porque está siendo un problema grave los chicos yendo a comer a la escuela. También se reforzó la entrega de alimentos para que sean entregados a través de los municipios. Y se suspendió momentáneamente por 90 días el MESA en el marco de los reclamos al Gobierno para que envíen los recursos que fueron recortando vinculados a las políticas alimentarias.

La respuesta lamentable que dio Nación fue una canchereada completamente alejada de la realidad de la gente y de los que necesitan la asistencia alimentaria en la provincia de Buenos Aires. Me parece que no está la situación para que insistan en la canchereada del año anterior, que todavía tenían algún crédito, algún margen. Hoy la gente la está pasando mal. La realidad no se condice con el relato que sostienen.

—Salió a responderle a Marcos Galperin cuando se rió por redes de una jubilada que no llega a fin de mes ¿Realmente piensa que él no puede opinar de esos temas?

—Me parece que carece de legitimidad. Como poder opinar, puede. Porque la opinión es libre. Me refiero a que decidir no contribuir con tus obligaciones tributarias, que en definitiva es parte del contrato social, del Estado de derecho, del sistema democrático, y después de haber decidido no contribuir y constituir residencia en Uruguay, incidir en la política nacional desde un lugar de influencia y privilegio como es el ser un empresario exitoso y el más rico argentino, me parece que carece de legitimidad. Y que además no representa los valores argentinos. Porque todos los impuestos van a parar a los jubilados después. Si un empresario paga menos impuestos, termina desfinanciando la Anses. Y ni hablar si la empresa además recibe subsidios estatales, beneficios impositivos. La responsabilidad de tener aportes patronales no es solamente de los trabajadores, es también de los empleadores que tienen que hacer aportes.

Sobre los jubilados, en ARBA estamos haciendo una campaña para materializar una exención del impuesto inmobiliario que está vigente hace muchos años, pero que detectamos por un cruce de información con el Instituto de Previsión Social que hay 17 mil jubilados que tendrían que haber tramitado la exención y no lo hicieron y que tienen deudas por $ 1.000 millones. Estamos yendo a buscar a esos jubilados, a esas jubiladas, para darles la exención y al mismo tiempo dárselas retroactivamente y desendeudarlos, a extinguir esa deuda por el impuesto inmobiliario en virtud de que les corresponde la exención.

—Estamos en el contexto del cierre de la Feria del Libro. Axel Kicillof va a presentar el suyo hoy. Y el Presidente está en un momento en que quiere discutir teoría económica. Usted es economista, ¿qué libro le recomendaría a Milei?

—De Smith a Keynes: siete lecciones sobre el pensamiento económico. Me parece que el libro de Axel aborda las categorías fundamentales de todas las escuelas de pensamiento económico y ayuda mucho para ordenar y no vulgarizar la teoría económica. Creo que es un buen libro que le recomendaría leer a Milei.

—¿Y qué piensa de sus opiniones sobre Keynes?

—Me parece que habla de la versión de la síntesis neoclásica, de la versión que tiene la escuela neoclásica, no de la teoría de Keynes. Y, en ese sentido, me parece que el libro de Axel ayuda para entender cuál es la diferencia entre el pensamiento de Keynes, las rupturas que planteó con la escuela neoclásica, con el pensamiento dominante, y las implicancias que eso tiene en materia económica y política, y la diferencia que eso tiene con la visión vulgar que hizo la escuela neoclásica para no hacerse cargo de las críticas de Keynes y meterlo adentro de su propio aparato conceptual. Es decir, lo convirtió en un aporte, cuando no lo era, sino una propuesta de categorías y fundamentos distintos.

Creo que le vendría bien leerlo. Por ejemplo, cuando el Presidente ensayó la defensa de que el costo marginal de subir a la esposa de Manuel Adorni al avión presidencial para ir a Nueva York era cero, y que por eso no había delito. Eso teóricamente está mal, porque el costo marginal hay que medirlo en términos de cuánto combustible consume el avión, y si vos le ponés más peso consume más combustible. O sea, que ahí hay un problema. Después si lo veo desde el punto de vista de quién paga el viaje y si esa tarifa estaba fija es otra cosa. Así que ni siquiera entendió el concepto de costo marginal neoclásico para defender un acto claramente de uso indebido de recursos públicos.