El presidente Javier Milei cerró la jornada de negocios AmCham Summit 2026, centrando su discurso en el último dato de inflación, pese a contar —según dijo— con “muchas cosas buenas” para destacar de la economía. “Como odio la inflación y el dato no me gustó, voy a hablar de inflación”, lanzó.
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El mandatario buscó explicar la aceleración del índice —que se ubicó en torno al 3,4%— y sostuvo que responde a factores transitorios más que a un cambio en el rumbo económico. Según su diagnóstico, la clave está en lo ocurrido durante la segunda mitad del año pasado, cuando Argentina enfrentó “dos shocks de características descomunales”.
Entre ellos, destacó una fuerte caída en la demanda de dinero —equivalente al 50% del agregado monetario M2— que generó presiones sobre los precios. “Cuando cae la demanda de dinero, suben todos los precios expresados en unidades monetarias”, explicó, retomando la clásica definición de Milton Friedman sobre la inflación como fenómeno monetario.
Milei vinculó ese proceso a una “corrida” contra los activos en pesos, que impactó en el mercado financiero: suba de tasas de interés, incremento del riesgo país y presión sobre el tipo de cambio. Como consecuencia, se encareció el financiamiento y se frenó la actividad económica, lo que —según el Presidente— impidió que el crecimiento anual fuera mayor.

En cuanto al dato puntual del mes, señaló que estuvo influido por factores específicos como el aumento en educación, el impacto de la situación internacional —en referencia a conflictos globales—, subas en transporte y cuestiones estacionales, además del precio de la carne.
No obstante, buscó relativizar la señal inflacionaria al destacar que algunos indicadores muestran una dinámica más contenida. Afirmó que la inflación subyacente se mantiene en torno al 2,5% y que la canasta básica alimentaria crece a un ritmo menor, cerca del 2,2%. También remarcó que la inflación mayorista —que anticipa la tendencia futura— se ubica entre el 0,8% y el 1%.
“El equilibrio de largo plazo no cambió. Esto es un reacomodamiento de precios relativos”, sostuvo. En esa línea, insistió en que la política monetaria se mantiene sin cambios y que, una vez superados los efectos transitorios, la inflación retomará la senda descendente.
Como señal hacia adelante, el Presidente destacó un cambio en la dinámica monetaria: aseguró que la demanda de dinero comenzó a recuperarse. Como evidencia, mencionó las compras de divisas por parte del Banco Central, que acumulan cerca de US$ 6.000 millones en lo que va del año, y la baja en las tasas de interés, actualmente en torno al 23%-25%.
“Lo importante es saber por qué la inflación va a bajar”, remarcó Milei, quien llamó a “tener paciencia” y evitar decisiones apresuradas. Según su visión, la combinación de disciplina fiscal, estabilidad monetaria y recuperación de la demanda de dinero permitirá consolidar el proceso de desinflación en los próximos meses.
Mensaje optimista sobre la dinámica económica
Más adelante en su exposición, el presidente reforzó su mensaje optimista sobre la dinámica económica y redobló las críticas a quienes proponen relajar el programa para acelerar el crecimiento.
El Presidente aseguró que la recuperación de la demanda de dinero ya es un hecho y la vinculó con señales concretas de reactivación. “La actividad empezó a rebotar, estamos en récord de PBI, de consumo y de exportaciones”, afirmó. También destacó el avance del crédito y la recomposición del capital de trabajo, factores que —según explicó— son claves para sostener la expansión.
A partir de ese diagnóstico, Milei insistió en que el actual escenario marca el inicio de una nueva etapa: “Lo bueno de este dato es que la inflación para adelante se va a derrumbar y la economía va a retomar el sendero de crecimiento”.

Rechazo frontal al dilema de inflación y crecimiento
Sin embargo, el eje más fuerte del tramo final del discurso fue su rechazo frontal a la idea de que exista un dilema entre inflación y crecimiento. El mandatario apuntó contra economistas, analistas y sectores del “círculo rojo” que sugieren flexibilizar la política fiscal y monetaria para impulsar la actividad.
“Ese planteo me parece una basura”, lanzó, y sostuvo que la historia argentina demuestra lo contrario: “Si la inflación generara crecimiento, Argentina sería una potencia”.
Con ese marco, Milei fue tajante sobre el rumbo del Gobierno: ratificó que no habrá ningún cambio en la estrategia económica. “La motosierra no se detiene”, subrayó, y confirmó que continuará el ajuste del gasto público, la política monetaria restrictiva y el proceso de desregulación.
Además, destacó que seguirán retirando pesos de la economía incluso en un contexto de compras de divisas por parte del Banco Central, con el objetivo de acelerar la desinflación.
Finalmente, el Presidente llevó su argumento a un plano político y ético. Sostuvo que abandonar el programa implicaría perder credibilidad y empeorar las condiciones económicas, pero además remarcó que sería “incorrecto desde el punto de vista moral”.
“No vamos a salir del manual de hacer las cosas bien”, concluyó, y aseguró que el objetivo es “escribir la mejor página de la historia argentina”, más allá de los costos políticos que pueda implicar.
FN