Que
el Gobierno deberá revisar su política de subsidios, para hacer frente a sus obligaciones
en el pago de la deuda y que deberá además moderar el gasto y las subas de salarios para
evitar que la inflación se dispare, son algunas de las consecuencias que la mayoría de los
economistas consultados por
PERFIL coinciden en observar tras el anuncio de la derogación de la Resolución 125
por la cual el Estado pensaba originalmente recaudar US$ 2.500 millones adicionales este año.
“Hay que olvidarse de un superávit fiscal del 4% y pensar en el 3%. Si bien la
recaudación seguirá creciendo vía la inflación, no cabe dudas de que el tratamiento legislativo de
las retenciones móviles significa una mordida a los recursos, mientras el gasto se encuentra en
alza”, explicó Eduardo Curia. A su juicio, será necesario que el Gobierno revise su política
de subsidios a empresas de servicios públicos y “de una vez por todas autorice una suba
selectiva de tarifas”.
De acuerdo con la consultora Ecolatina, este año el Estado desembolsará unos $ 35 mil
millones en subsidios, el 18% del gasto primario.
Roborto Dvoskin, de la Universidad de San Andrés, tiene otra mirada: “Los US$ 2.500
millones que se pensaban recaudar vuelven al campo. Es un dinero que puede ir al consumo de las
clases media-alta y alta, que empujó el crecimiento económico de los últimos años. Hay que tener
cuidado de que no se vayan al exterior”.
“Es esperable que la pérdida de ingresos por retenciones, en parte compensada por una
mejor recaudación vía impuestos asociados al nivel de actividad”, explicó Marina Dal Poggeto,
del Estudio Bein.
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