ECONOMIA
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La ganadería podrá satisfacer la demanda interna y externa

El director del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Jorge Torelli, asegura que si sigue creciendo la producción porcina habrá saldos de cortes bovinos.

Plazo. Hay zonas del país que ya están llegando a animales de 400 kilos, cuando el promedio es 220.
| Cedoc Perfil

El mercado internacional tiene muy buenas perspectivas a mediano y largo plazo. Está creciendo el consumo de la mano del crecimiento demográfico, y en los países emergentes las clases de menores ingresos están aumentando su poder adquisitivo. Por eso China, que es uno de los mercados más importantes, es la nave insignia y para abastecerlo ni siquiera deberíamos competir con australianos, paraguayos o brasileños, porque alcanza para todos. Además, los valores son relativamente muy buenos y consumen otros productos con respecto a los países centrales. Estos seguirán pagando precios diferenciales porque reconocen la calidad de la carne argentina por su denominación de origen.

El desafío es lograr mantener este nivel de consumo interno tranquilizando al Gobierno con “carne en todas las mesas de los argentinos” (110-120 kilos por persona al año). El desafío es abastecer el mercado interno y lograr saldos exportables. Si la cadena porcina sigue creciendo en porcentaje, habrá más saldos exportables de carne vacuna y vamos a poder aprovechar las oportunidades que tiene el mercado internacional. La Argentina ha tenido en todos estos años convulsos una salida de los mercados, somos proveedores poco confiables y más caros, por lo tanto no tenemos una muy buena inserción. Si empezamos a ofrecer nuestros productos, en el mediano y largo plazo las perspectivas son realmente buenas.

Hoy el peso de faena promedio es de 220 kilos, es decir que estamos consumiendo animales livianos, y eso se nota en el faltante de novillos y una faena importante de terneros y novillitos. Es decir que estamos perdiendo la oportunidad importante de cargar de kilos a ese animal. El desafío productivo es cargar de más kilos al animal; tenemos que aplicar tecnología de alimentación, planes sanitarios y planes reproductivos.

La FAO nos muestra en la próxima década con 600 mil toneladas de exportación, y creciendo. Ellos prevén que va a haber un crecimiento de la exportación de carne argentina. Son cosas que debemos tener en cuenta. Si se dice que en la Argentina tenemos una productividad promedio de 200 kg/ha/año, las empresa ganaderas nunca van a tener rentabilidad. A la rentabilidad hay que buscarla, no esperarla. No quiero llegar a 700 kilos sino a 400, y en zonas del país lo están logrando. Por supuesto, hay que mirar mucho la pizarra para lograr la rentabilidad y elaborar estrategias comerciales, y no es fácil, el trabajo es muy arduo. Una medida que parece de perogrullo es vender cuando nadie lo hace, aunque el animal sea más pesado.

La devaluación aumentó la competitividad de las carnes argentinas para poder llegar a los mercados mundiales. Tenemos tan poca que tenemos que seleccionar los mercados, entonces las empresas frigoríficas están en conjunción con los ganaderos buscando alternativas inteligentes al respecto, como la certificación de carne Angus, Hereford, para mejorar el precio y establecer una oferta de producto diferenciado. Los precios también llegaron tranqueras adentro, porque además aumentó el precio de la invernada, que en estos momentos fue superada por el valor de venta del animal gordo. Nos encontramos con una buena medida para reponer sin entrar en pérdidas.
Soy optimista porque somos pocos, tenemos mucha tierra, muy baja aplicación de tecnologías y son todas oportunidades. Lo que pasó en la agricultura no pasó en la ganadería, donde no se aplican estas tecnologías, y por eso tenemos baja productividad. El productor sojero mira el precio de pizarra pero también cuánto produce por centímetro cuadrado.

*Gerente general de Mattievich y director del Ipcva.