Los precios del petróleo volvieron a quedar en el centro de la escena global. Aunque este martes 5 de mayo retrocedieron parcialmente, se mantuvieron en niveles elevados después de una nueva escalada en Medio Oriente que reavivó los temores sobre el frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y sobre la posibilidad de una reapertura plena del Estrecho de Ormuz.
Según datos relevados por AFP, el Brent del Mar del Norte bajaba 1,4% y se ubicaba en torno de los US$ 112,84 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cedía 2,6%, hasta los US$ 103,68. Reuters, en tanto, registraba al Brent cerca de los US$ 113,51 y al WTI en US$ 104,26 durante la mañana europea.
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La baja no alcanzó para disipar la preocupación. El lunes, el Brent había saltado casi 6% después de que fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaran fuego en la zona del Golfo, en medio de bloqueos marítimos cruzados y nuevas advertencias sobre la seguridad de la navegación en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo con los mercados internacionales y por allí circula normalmente un volumen de petróleo y gas equivalente a cerca del 20% de la demanda global diaria. Por eso, cualquier interrupción sostenida en esa vía tiene efecto inmediato sobre los precios de la energía, las expectativas de inflación y el humor financiero global.
Por qué volvió a escalar la tensión en los precios del petróleo en las últimas horas
La tensión escaló luego de que Donald Trump anunciara la misión “Proyecto Libertad”, presentada como una operación para guiar a buques de países neutrales fuera del Golfo. De acuerdo con Reuters, Maersk informó que el buque Alliance Fairfax, con bandera estadounidense, logró salir del Golfo a través del estrecho acompañado por fuerzas militares de Estados Unidos.

Para los analistas, ese movimiento mostró que puede existir un paso seguro limitado, pero no una normalización de la zona. Tim Waterer, de KCM Trade, advirtió que se trató de “un evento puntual”, no de una reapertura total.
En paralelo, Irán respondió con nuevos ataques en el Golfo. También se informó que una instalación energética en Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, fue alcanzada. El Ministerio de Defensa emiratí aseguró que cuatro misiles de crucero fueron lanzados desde Irán: tres fueron derribados y uno cayó al mar.
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El resultado fue un mercado petrolero con fuerte volatilidad. Priyanka Sachdeva, analista senior de Phillip Nova, señaló que los precios siguen moviéndose en un rango altamente inestable, impulsados por las tensiones en Ormuz. Según su lectura, la baja de este martes respondió más a un alivio transitorio por el “Proyecto Libertad” que a una mejora real de los fundamentos.
En el mismo sentido, Stephen Innes, de SPI Asset Management, sostuvo que Estados Unidos ya mostró disposición a asegurar el paso de buques por aguas disputadas, pero también remarcó que Teherán dejó claro que responderá con fuerza ante cualquier avance sobre su perímetro estratégico.
Las bolsas asiáticas también cayeron como efecto de la tensión en Ormuz
La tensión también golpeó a las bolsas. En Asia, Hong Kong cerró con una caída de 0,8%, hasta los 25.898,61 puntos, y también retrocedieron Singapur, Mumbai, Bangkok, Manila y Wellington. Tokio, Seúl y Shanghái permanecieron cerrados por feriados.

En Europa, Londres operaba en baja, mientras París y Frankfurt lograban avanzar. En Wall Street, el lunes había dejado pérdidas: el Dow Jones cayó 1,1%, hasta los 48.941,90 puntos, mientras el S&P 500 y el Nasdaq se alejaron de máximos históricos tras una racha positiva impulsada por el renovado apetito por activos vinculados a inteligencia artificial.
El endurecimiento del contexto energético también empezó a filtrarse en las decisiones de política monetaria. En Australia, el banco central subió la tasa de interés por tercera reunión consecutiva y citó el aumento de los precios de la energía como uno de los factores de presión.
Los efectos de esta volatilidad del petróleo en la economía global
Para la economía global, el riesgo es doble. Por un lado, un barril sostenido por encima de los US$ 100 encarece combustibles, transporte y logística. Por otro, puede demorar el proceso de desinflación en las principales economías y condicionar el margen de los bancos centrales para bajar tasas.
Ese punto también importa para países como Argentina. Un petróleo más caro presiona sobre los precios de los combustibles, los costos de producción y las expectativas inflacionarias, en un momento en el que el Gobierno busca consolidar la desaceleración de los precios y usar el tipo de cambio como una de las anclas del programa económico.
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Darrell Cronk, del Wells Fargo Investment Institute, advirtió que incluso si la crisis logra ser contenida, los mercados energéticos y la actividad fabril podrían tardar en volver a la normalidad. Es decir, el impacto no depende solo de cuánto dure la escalada militar, sino también de cuánto demore en recomponerse la logística del comercio energético.
Por ahora, el mercado mira dos variables: si el “Proyecto Libertad” avanza como una operación sostenida para garantizar el paso marítimo o si queda como una señal política de alcance limitado; y si Irán permite la circulación escoltada de buques o responde con nuevos ataques.
Tony Sycamore, de IG, resumió el dilema: todavía está por verse si la iniciativa de Estados Unidos avanzará o si quedará como una amenaza más. Y, si avanza, la pregunta central será si Irán habilita el paso seguro o decide disparar contra embarcaciones escoltadas.
Mientras tanto, el petróleo se mantiene cerca de los US$ 114 y los mercados vuelven a operar con una prima de riesgo geopolítico que amenaza con trasladarse, otra vez, desde Medio Oriente hacia la inflación global.
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