Dentro de las tantas cosas brillantes sobre las que escribió Milton Friedman, y a pesar de su convicción en la relevancia de la política monetaria como instrumento formidable de amortiguación de shocks económicos, también el economista indicó claramente que la política monetaria no puede hacer magia.
No se puede cambiar al mundo simplemente con emitir dinero, de lo contrario, hacer política económica sería una disciplina muy sencilla.