martes 16 de agosto de 2022
ECONOMIA Obligaciones

Por qué la deuda en pesos no tiene menos riesgo que la deuda en dólares

Es poco probable que el Tesoro pueda renovar todo lo que debe en pesos y que vence en los próximos meses, lo que obligaría al Banco Central a sumar más emisión monetaria a la que ya destina para financiar el déficit fiscal.

18-07-2022 11:08

El Ministerio de Economía emitió oficialmente deuda por más de $45.700 millones, a través de Bonos y Letras del Tesoro, para cancelar distintas obligaciones del Estado Nacional. La medida se formalizó por medio de dos Resoluciones Conjuntas de las Secretarías de Hacienda y de Finanzas, que se publicaron este lunes 18 de julio en el Boletín Oficial. 

En primer lugar, el Palacio de Hacienda dispuso la ampliación del Bono del Tesoro Nacional Decreto 458/2021, vencimiento 5 de julio de 2030, emitido originalmente el 27 de julio del año pasado, por un total de $5.731.899.347 millones. Este título se colocará en varios tramos, en cada fecha de pago de los subsidios de tasa previstos en los Acuerdos Nación – Provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires ratificados por la ley 27.260 para los préstamos desembolsados entre 2017 y 2019, de acuerdo con el texto oficial.

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La deuda en pesos no tiene menos riesgo que la de dólares

Si bien las razones de la renuncia del exministro Martín Guzmán son múltiples, puede ser que el desencadenante fue la percepción de que no es posible renovar la totalidad de la deuda en pesos del Tesoro que vence en los próximos meses.

 Esto desarticuló el plan de renovar toda la deuda en pesos a su vencimiento y de tomar deuda adicional para evitar que el déficit fiscal se cubra enteramente con emisión monetaria. El 29 de junio venció deuda por el equivalente a 0,8% del PBI y no se pudo renovar en su totalidad. Esto obligó al Banco Central a emitir dinero extra al programado para cubrir el déficit fiscal y comprar los títulos en pesos que no se pudieron renovar. El 2 de julio presentó la renuncia, según un análisis del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA). 

El anterior ministro se fue, pero el mismo desafío sigue vigente para la nueva ministra Silvina Batakis. En el segundo semestre del año hay que enfrentar vencimientos de deuda en pesos por el equivalente a 3,7% del PBI. Aproximadamente la mitad de esta deuda está en manos de organismos públicos, por lo que seguramente será renovada. Pero si los privados no están dispuestos a renovar la otra mitad, el Banco Central tendrá que seguir emitiendo más, prevé el IDESA. 

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Considerando que la base monetaria (dinero en efectivo y en cajas de ahorro) es del 5,2% del PBI al 30 de junio, para el segundo semestre del año se puede proyectar lo siguiente:

  • La emisión para cubrir los títulos del Tesoro no renovados podría llegar al 1,8% del PBI.
  • La emisión para financiar el déficit fiscal de la segunda mitad del año agregaría otro 1,8% del PBI.
  • Esto significa que la necesidad de emisión en el segundo semestre podría ascender a 3,6% del PBI, lo que representaría un aumento del 70% de la base monetaria.

Fuerte aumento de la base monetaria

Con base en los datos expuestos anteriormente, en los próximos meses se avizora un fuerte aumento de la base monetaria. Si la gente depositara este dinero adicional automáticamente en plazo fijo, el Banco Central podría recuperar la emisión adicional vendiéndole a los bancos Leliqs. 

Así, se morigeraría el impacto inflacionario de la emisión. Pero para que ello ocurra se necesita confianza y tasas de interés atractivas. Como faltan estos dos ingredientes, seguramente que mucha gente preferirá comprar dólares y otros bienes, en lugar de depositar los pesos en plazo fijo. Esto acelerará la inflación.

La versión del Ejecutivo sobre la deuda en pesos

En el diagnóstico oficialista prevalece la idea de que la deuda en pesos es más manejable que la deuda en dólares. La razón sería que el Estado argentino no puede emitir dólares, pero sí puede emitir pesos. Lo que está quedando demostrado es que la inflación le pone límites a la emisión de pesos. Cuando se supera ese límite, la deuda en pesos puede provocar tanto o más daño que la deuda en dólares.

Este sombrío panorama llevó a la Ministra de Economía a enfatizar su compromiso con el equilibrio fiscal. Pero en el aspecto instrumental prevalecen las inconsistencias y el voluntarismo. 

Actualizar la valuación de los inmuebles para mejorar la recaudación demanda una capacidad de gestión pública de la que se carece. Prueba de ello es que ni la anterior Administración de Mauricio Macri, ni el actual, la pudo implementar. Además, análogo inconveniente plantea la segmentación de las tarifas de energía. El esquema resulta demasiado complejo para la débil capacidad de gestión del Estado. 

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La consecuencia es que se sigue postergando la actualización y acelerando el gasto en subsidios energéticos. La imposición de cupos de gasto a los organismos públicos es un instrumento muy rudimentario y de baja eficacia. Lo más probable es que los organismos sigan devengando gasto, con lo cual no habrá reducción genuina, sino apenas un diferimiento en los pagos.

Financiar los déficits fiscales crónicos con deuda en dólares (como la gestión Macri) o con deuda en pesos (como el actual) no cambia el resultado. El final es siempre una crisis. De esta situación no se sale con un ajuste fiscal tradicional (improvisar aumentos de ingresos y achiques de gastos) como trató de esbozar la nueva ministra, sino con un ordenamiento integral del Estado. Esto es, unificar impuestos, eliminar superposiciones de gastos entre niveles de gobierno y reorganizar el sistema previsional.

SE